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Para la Iglesia Evangélica Luterana en América, la campaña de los Jueves de negro traza el camino hacia la justicia que se persigue desde hace tiempo

Para la Iglesia Evangélica Luterana en América, la campaña de los Jueves de negro traza el camino hacia la justicia que se persigue desde hace tiempo

Los Jueves de negro en la Asamblea de toda la iglesia de 2019 en el Wisconsin Center, en Milwaukee. Foto: Iglesia Evangélica Luterana de América (ELCA)

19 de septiembre de 2019

Versión en español publicada el: 23 de septiembre de 2019

Mediante la adopción de una resolución en apoyo a la campaña de los Jueves de Negro, en agosto, la asamblea general de la Iglesia Evangélica Luterana en América (ELCA) ha afirmado públicamente el compromiso de esa iglesia a impulsar la justicia de género. Esta resolución supone una importante medida oficial, con la que ahora “insta a todas las personas de todas las ramas de la iglesia a participar en la campaña de los Jueves de negro, vistiéndose de negro cada jueves y participando activamente en las múltiples reflexiones y actividades de la campaña”.

Con 3,4 millones de miembros bautizados en 9091 congregaciones de la ELCA, habrá muchas más personas vestidas de negro una vez por semana, en un esfuerzo conjunto por lograr un mundo libre de violaciones y de violencia, y con más personas dedicadas a trabajar para resolver el problema en la iglesia y en la sociedad.

La resolución supone una extensión de las políticas existentes de la iglesia y de la labor de educación social contra la violencia de género.

Cultivando las bases

La obispa Elizabeth A. Eaton presentando un informe ante la asamblea. Foto: ELCA

La obispa primada de la ELCA, Elizabeth A. Eaton, la primera mujer en ocupar este cargo directivo, compartió sus reflexiones sobre las razones por las que el color de la ropa que uno lleva puede ser una declaración personal y un ejemplo para el mundo.

“Cada jueves, cuando me visto de negro y me pongo mi insignia de la campaña, recuerdo que lo hago porque formo parte de un movimiento que está creciendo”, contó la obispa Eaton. “De la misma manera, la medida formal tomada por la asamblea de la ELCA de 2019 para apoyar la campaña de los Jueves de Negro ha servido para reforzar el compromiso adquirido por nuestra iglesia, y por los cristianos de todo el mundo”.

Es un testimonio simple pero poderoso, agregó, “mediante la sensibilización, el acompañamiento y la promoción en toda nuestra iglesia sobre este flagelo, y al afirmar que lo hacemos como parte del movimiento ecuménico mundial, estamos dando pasos importantes en nuestra peregrinación de justicia y paz”.

Carlos Peña, exvicepresidente de la ELCA y miembro del Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias, define la violencia de género como un crimen de odio que afecta tanto a hombres como a mujeres, y como la violación más grave de los derechos humanos en el mundo.

“De hecho, hemos recibido la bendición de formar parte de una iglesia que, en asociación con otras organizaciones ecuménicas, escucha el llamado de Dios de luchar para eliminar todas las formas de violencia sexual y de género, en la iglesia y en la sociedad”, dijo Peña. “Además, la campaña de los Jueves de negro es una muestra de solidaridad con las iglesias asociadas y con nuestra familia ecuménica mundial”.

Tomando impulso

En 2015, el Consejo de Iglesias de la ELCA aprobó el mensaje social sobre “violencia de género”, que, en aquel entonces, generó lo que la Dra. Mary Streufert describe como “una oleada de entusiasmo, afirmación y esperanza en las oficinas, congregaciones y personas del sínodo”.

Streufert, que trabaja para la ELCA como directora de Justicia para las Mujeres, precisó que las personas que habían sido víctimas de violencia sexual y de género sintieron que su iglesia se erigía como testigo de su lucha, y como una aliada potencial para lograr la seguridad y la rendición de cuentas.

Desde entonces, la ELCA ha ampliado ese compromiso tanto a través de sus políticas, como de la expresión creativa. “Algunas congregaciones han usado el mensaje social para impartir clases a adultos”, explicó Streufert. “Otras congregaciones se suman a las actividades de apoyo a las personas en situación de crisis, proporcionando suministros y donaciones a los refugios y a los servicios de atención telefónica, y prestando ayuda logística”.

La ELCA también utilizó el mensaje social para orientar sus esfuerzos para dar forma a la legislación y políticas nacionales y estatales relacionadas con la violencia sexual y de género.

Foto: ELCA

Es importante implicar a los jóvenes, porque son quienes experimentan las tasas más altas de violencia sexual y de género. Su participación es crucial en el testimonio y la labor de la iglesia, alertó Streufert. La ELCA organiza talleres para seminaristas y pastores, y además ofrece oportunidades para estudiar y conversar con adolescentes y sus tutores. “También hemos publicado una guía de estudio para adultos jóvenes y proporcionamos recursos gratuitos a las congregaciones, como artículos para incluir en sus boletines y propuestas de recursos para utilizar en los servicios”, dijo Streufert.

Si bien, no hay duda de que la gente está más concientizada, Streufert cree que aún queda trabajo por hacer. “Concretamente, queremos contribuir a aumentar la sensibilización, la respuesta y la prevención en todas las formas de expresión de la ELCA; en los sínodos, las congregaciones y en la iglesia en general”, dijo. “Y también queremos que las instituciones y las personas afiliadas a la ELCA sientan que el mensaje es una guía para orientar sus decisiones”.

Con la ELCA comprometida en esa línea de acción, Streufert cree que las personas que se visten de negro cada jueves mandan el mensaje al mundo de que podemos insistir en reclamar justicia de género para los miembros de nuestra familia, para nuestros vecinos y para nosotros mismos. “Los Jueves de negro es un recordatorio vital y visible de que la ELCA tiene la determinación de acabar con la violencia sexual y de género, porque hay alguien que la está sufriendo; y estamos llamados a intervenir ante el sufrimiento de todos nuestros prójimos”, dijo.

La construcción del movimiento

Estos compromisos de la ELCA también se materializarán en el resto de la familia cristiana, como parte del movimiento ecuménico mundial. “Participar en esta campaña en el marco del Consejo Mundial de Iglesias es una afirmación de que nuestros esfuerzos en la ELCA para abordar la violencia de género se suman a los esfuerzos de los demás; es parte de nuestra peregrinación de justicia y paz”, dijo Kathryn Lohre, responsable de relaciones ecuménicas e interreligiosas de la iglesia estadounidense.

Foto: ELCA

El obispo Don Kreiss, del Sínodo del Sureste de Michigan, y presidente del Comité de relaciones ecuménicas e interreligiosas de la Conferencia de obispos de la ELCA, afirmó que está convencido de que la campaña de los Jueves de negro servirá como un recordatorio visual cada vez más poderoso de la gran cantidad de personas que se preocupan por la justicia de género.

“Y también constituye una señal contundente de la importancia crítica de que las personas de buena voluntad trabajen juntas en pos de la salud y la seguridad de toda nuestra familia humana”, dijo Kreiss.

 

Más información sobre los Jueves de negro

Mensaje social de la ELCA sobre violencia de género

Resolución de apoyo a la participación de la Iglesia Evangélica Luterana en América a la campaña del Consejo Mundial de Iglesias los Jueves de negro