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Declaración sobre la guerra de Gaza

El Comité Ejecutivo del CMI afirma los esfuerzos de los cristianos palestinos por promover la unidad palestina, ser útiles a la sociedad, cuidar de los miembros de sus iglesias y participar con la sociedad civil en medidas pacíficas y no violentas para poner fin a la ocupación.

20 de febrero de 2009

Consejo Mundial de Iglesias
COMITÉ EJECUTIVO
Bossey, Suiza
17-20 de febrero de 2009

"En el lugar mismo donde Jesucristo caminó sobre la tierra, hay ahora muros que separan a las familias, y los hijos de Dios -cristianos, musulmanes y judíos- están presos en una espiral de violencia, humillación y desesperación".
Llamamiento de Ammán, Conferencia Internacional de Paz del CMI, junio de 2007, Jordania.

  1. La guerra de Gaza durante las Navidades hizo estragos en vidas y comunidades que ya eran frágiles. Las bombas, misiles y cohetes que atacaban zonas densamente pobladas provocaron un dolor desmesurado que se extendió desde Gaza hasta gran parte del mundo. Han muerto aproximadamente 1400 palestinos -en su mayoría civiles, niños y mujeres-, varios miles más están heridos, muchos miles están traumatizados, y siguen siendo generalizados los destrozos y daños a hogares e instituciones, entre las que se encuentran clínicas de la iglesia y un hospital. En el vecino Israel, han muerto cuatro civiles, once soldados fallecieron durante los enfrentamientos y muchas otras personas resultaron heridas.
  2. La situación humanitaria de Gaza continúa siendo sumamente preocupante. Más de un millón de personas, el 80% de la población, dependen de la ayuda alimentaria. Miles de personas han perdido su trabajo. Los sistemas educativo y sanitario se han venido abajo debido al bloqueo que todavía impone el Gobierno de Israel. Se ha negado el acceso a Gaza a dirigentes de las iglesias palestinas, representantes de Acción Conjunta de las Iglesias Internacional y otros trabajadores de ayuda humanitaria.
  3. La violencia aún continúa y rara vez se pronuncia la palabra ‘paz'. Con gente preocupada en muchos países, hablamos ahora para llorar a los muertos y gritar con los heridos. La guerra y las decisiones políticas detrás de ella han exacerbado una intolerable espiral de desesperación, violencia y muertes.
  4. Todas las vidas que se han perdido son sagradas. Los civiles quedaron atrapados en la zona de guerra y no tuvieron forma de escapar. Los que formamos parte de la comunidad internacional faltamos a nuestra obligación de poner fin a los asesinatos. Los gobiernos no cumplieron con su obligación legal de prevenir o remediar la guerra de Gaza según los términos del derecho internacional y del derecho internacional humanitario. Tal fracaso desacredita el derecho internacional y anima a aquellos que confían en el uso de la fuerza.
  5. La guerra de Gaza hizo salir a la calle a ciudadanos de todo el mundo mientras los responsables de hacer respetar el derecho internacional se mantuvieron al margen haciendo poco o nada. Israel, como cualquier otro Estado, tiene el derecho legítimo a defenderse, pero también está obligado por los principios humanitarios de proporcionalidad y distinción. El imperativo de proteger vidas humanas es obligatorio para todas las partes implicadas, incluyendo la comunidad internacional. Todos han faltado a esta responsabilidad. La población civil de ambos bandos ha sufrido. Sin embargo, como observó el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos: "la escala del daño a civiles que resultó de la conducta ilegal de Israel fue mucho mayor que la de la conducta ilegal palestina". Es más, dada la evidencia de posibles crímenes de guerra, la comunidad internacional tiene la "responsabilidad de proteger" a la población que corre grave peligro en Gaza porque el gobierno responsable de ella no la ha protegido.
  6. Lo que ocurrió en Gaza no es una tragedia aislada. Debe verse en el contexto de la ocupación ilegal del territorio palestino que comenzó en 1967. En el caso de Gaza, los últimos tres años han visto cómo el sitio y el castigo colectivo se afianzaban en un estricto bloqueo de dieciocho meses. Sin que la ocupación tenga fin, la espiral de violencia continúa.
  7. El futuro de Israel, su bienestar y su seguridad dependen de una paz justa y verdadera. Lo mismo es válido para cualquier eventual Estado palestino. No lograr una resolución justa y pacífica del conflicto abrirá el futuro a más violencia y más guerra. De hecho, mientras el mundo centraba su atención en Gaza, la expansión de los asentamientos y la violencia contra los palestinos continuaban en el resto del territorio palestino ocupado.
  8. El sufrimiento de Gaza debería servir de recordatorio a los gobiernos para que cumplan con su responsabilidad como terceros Estados. El derecho internacional exige que los Estados no ayuden ni asistan a sabiendas a otro Estado en actos ilegales internacionalmente y que no reconozcan tales actos como legales. Son responsables indirectos si asisten o reconocen tales actos, por ejemplo, el uso ilegal de la fuerza y las violaciones de leyes y derechos que tienen lugar diariamente en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este.
  9. Los palestinos que toman las armas también son responsables de su uso de la fuerza, según la ley. Nos sumamos a la condena internacional de la violencia perpetrada por miembros de Hamas y otros grupos contra civiles en Israel y contra su propio pueblo.
  10. La unidad palestina es esencial no solo para poner fin a la ocupación sino también para construir finalmente un Estado palestino viable. Los miembros de la comunidad internacional son parcialmente responsables de las políticas que dividieron a las personas y las estructuras políticas en los territorios palestinos ocupados. Incumbe ahora a la comunidad internacional apoyar activa y responsablemente la reintegración de los procesos políticos palestinos, incluidas las elecciones, y la reunificación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este.
  11. Extendemos nuestra solidaridad a todos los palestinos y los israelíes que toman parte en la lucha pacífica por la independencia nacional palestina y la resistencia no violenta a la ocupación extranjera. La resistencia no violenta es un derecho de las personas que viven bajo la ocupación. Alentamos a personas de todas las nacionalidades, religiones y buena voluntad para que respalden la lucha no violenta por una paz global y justa.
  12. Recordamos las múltiples declaraciones de política del CMI que tienen que ver con los desafíos actuales, incluyendo las que abordan el sitio de Gaza (2008), el Llamamiento de Ammán a las iglesias (2007), la necesidad de entablar diálogo con todos los representantes elegidos por el pueblo palestino (2006), la evaluación de la retirada israelí de Gaza y el final de las relaciones económicas en relación con la ocupación (2005), además de la condena habitual de todos los ataques contra civiles y el apoyo constante de las iglesias a la implementación de las resoluciones de la ONU como base para la paz.

Por consiguiente, el Comité Ejecutivo del Consejo Mundial de Iglesias, reunido en Bossey, Suiza, del 17 al 20 de febrero de 2009:

  1. Elogia a las múltiples iglesias, ministerios relacionados, organizaciones eclesiásticas internacionales, consejos regionales y nacionales de iglesias y grupos de la sociedad civil, incluidas organizaciones judías y musulmanas, que respondieron a la tragedia de Gaza con oración, sensibilización y ayuda.

  1. Invita a un mayor compromiso de las iglesias con los esfuerzos conjuntos por la paz, incluyendo una participación más amplia en el Programa Ecuménico de Acompañamiento en Palestina e Israel (PEAPI), en la Semana Mundial por la Paz en Palestina/Israel, del 4 al 10 de junio de 2009, encabezada por el CMI y en otras iniciativas del Foro Ecuménico Palestina/Israel.

  1. Llama a las iglesias miembros y organizaciones relacionadas a, siempre que sea pertinente, hacer que sus propios gobiernos rindan cuentas de sus responsabilidades como terceros Estados en el conflicto palestino-israelí conforme al derecho internacional.

  1. Recomienda que las iglesias miembros y organizaciones relacionadas que estén en posición de hacerlo realicen inversiones y compras moralmente responsables con respecto a las corporaciones cuyos productos o servicios apoyan la ocupación del territorio palestino.

  1. Pide a las Naciones Unidas que investiguen los presuntos crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional humanitario y de las leyes de derechos humanos por las partes del conflicto de Gaza, incluyendo el uso de armas que tienen efectos indiscriminados; y pide la plena implementación de la resolución 1860 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que exige, entre otras cosas, que el Gobierno de Israel levante el sitio de Gaza.

  1. Insta al Gobierno de Suiza en cuanto depositario de los Convenios de Ginebra a que convoque una conferencia internacional de las altas partes contratantes del Cuarto Convenio de Ginebra para investigar las violaciones armadas contra poblaciones civiles por las partes del conflicto.

  1. Apoya las propuestas de que las iglesias y los gobiernos que financiaron proyectos de asistencia e infraestructura en Gaza imputen al Gobierno de Israel la responsabilidad de la destrucción que ha causado durante la guerra y exijan una compensación por ello.

  1. Apela al Gobierno de Israel para que facilite la labor que están realizando los organismos de las Naciones Unidas en los territorios palestinos ocupados, incluyendo el acceso del Relator Especial de la ONU sobre los derechos humanos a las poblaciones que viven bajo la ocupación; y también apela al Gobierno de Israel para que facilite el acceso libre de obstáculos a Gaza del personal de ayuda humanitaria, los equipos de rehabilitación y reconstrucción, las delegaciones pastorales y el clero de las congregaciones religiosas allí.

  1. Afirma los esfuerzos de los cristianos palestinos por promover la unidad palestina, ser útiles a la sociedad, cuidar de los miembros de sus iglesias y participar con la sociedad civil en medidas pacíficas y no violentas para poner fin a la ocupación.