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ACT Alianza cumple una década siendo un actor clave del ámbito humanitario

ACT Alianza cumple una década siendo un actor clave del ámbito humanitario

Rudelmar Bueno de Faria, secretario general de ACT Alianza. Fotografía: Peter Kenny/CMI

09 de marzo de 2020

Versión en español publicada el: 10 de marzo de 2020

El secretario general de Acción Conjunta de las Iglesias (ACT) Alianza, Rudelmar Bueno de Faria, prevé que de aquí a diez años ACT sea una de las mayores redes de socorro humanitario del mundo.

ACT Alianza celebra una década en 2020, década en la que ha crecido hasta convertirse en la mayor red protestante y ortodoxa de socorro humanitario, desarrollo sostenible y defensa de causas a nivel mundial, dijo De Faria en la celebración del 27 de febrero.

“En diez años, esperamos ser una de las redes humanitarias y de desarrollo más grandes del mundo”, dijo cuando se le preguntó dónde estará ACT Alianza en 2030.

ACT Alianza se puso en marcha oficialmente el 1 de enero de 2010 como la agencia de la familia ecuménica dedicada al socorro humanitario, el desarrollo sostenible y la defensa de causas.

ACT trabaja donde el mundo tiene problemas. De Faria dijo que visitaría Mozambique este mes en el aniversario de Idai, uno de los peores ciclones tropicales, que causó estragos en Mozambique, Malawi y Zimbabwe.

Cerca de las comunidades cuando estalla una crisis

“Desde su creación, ACT siempre ha estado trabajando con comunidades del mundo entero. Esto es especialmente importante cuando estalla una crisis, porque ya estamos allí. Nuestros miembros están presentes donde están todas las grandes crisis”, dice el responsable de ACT, que está entusiasmado –igual que los miembros– con los progresos realizados en los últimos años.

ACT Alianza cuenta con más de 135 miembros en la actualidad y opera parte de su secretaría desde oficinas modestas del Centro Ecuménico del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) en Ginebra.

“Los miembros son iglesias y sobre todo organizaciones religiosas por los criterios para convertirse en miembro de ACT Alianza, y tenemos presencia como alianza en más de 120 países”, dijo.

Por medio de sus miembros, ACT es capaz de movilizar más de 3000 millones USD anualmente.

Desde que se descentralizó como una nueva entidad hace cinco años, la secretaría de ACT está ahora en ocho lugares con la sede central en Ginebra, desde donde opera el secretario general.

“Tenemos una oficina para la defensa de causas junto al CMI en Nueva York, una oficina para la comunicación en Toronto y una oficina para la defensa de causas ante la Unión Europea en Bruselas”, explica De Faria.

Hay oficinas de la secretaría en Nairobi para África, una oficina en San Salvador para América Latina, una oficina en Ammán para Oriente Medio, y en Bangkok para la región de Asia-Pacífico.

La red, que está respaldada por iglesias, ha evolucionado a lo largo de los años a través de diferentes iteraciones y en 1995 se convirtió formalmente en ACT Internacional.

Como director jefe de ACT Alianza, De Faria tiene que hacer malabarismos entre las iglesias, las organizaciones religiosas, los gobiernos, las Naciones Unidas y la sociedad civil como partes interesadas en la implementación de los objetivos de ACT.

“Juntos, seguiremos denunciando abiertamente la injusticia, levantándonos y actuando contra ella, y luchando por la justicia climática, la justicia de género, los derechos de las personas que se desplazan, la paz, la seguridad humana y la protección de las personas afectadas por emergencias”, dijo en la celebración del 10º aniversario en el Centro Ecuménico de Ginebra.

Funciones complementarias

En la celebración del 27 de febrero, la Prof.ª Dra. Isabel Apawo Phiri, secretaria general adjunta del CMI, habló del “carácter complementario” de las funciones del CMI y de ACT.

“Las funciones del CMI tienen más un carácter de reflexión teológica, inspiración, convocación, coordinación y mediación, mientras que el papel de ACT Alianza está más centrado en facilitar, apoyar y coordinar directamente la implementación del trabajo por parte de sus miembros en ámbitos específicos de trabajo. El carácter complementario de estas funciones es una buena base para la cooperación”.

Al celebrar que sea así, Phiri señaló que “el CMI fundó ACT Alianza junto con la Federación Luterana Mundial”.

“Durante este decenio, las dos organizaciones han acompañado a ACT Alianza mediante nuestra participación en sus órganos rectores y a través de actividades programáticas conjuntas”, añadió Phiri.

De Faria dijo en su entrevista: “En el pasado, había algunas críticas al enfoque más laico que estaba adoptando ACT, pero la labor de ACT Alianza es verdaderamente ecuménica y se centra en la colaboración estrecha con iglesias y entidades religiosas.

“Por ejemplo, ahora es obligatorio invitar a los consejos nacionales de iglesias a participar en las reuniones de los foros nacionales y también establecer una cooperación conjunta sobre ámbitos temáticos”, añadió.

En los últimos cinco a siete años, se ha producido un cambio en la manera en que las Naciones Unidas y la comunidad internacional perciben a las organizaciones religiosas.

“Los gobiernos y los organismos internacionales se están dando cuenta de la importancia de la religión en la esfera mundial y a escala comunitaria, y sobre todo del papel de las organizaciones religiosas a la hora de comprometerse con los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”.

De Faria cree que el punto de inflexión en estas actitudes fue la crisis del ébola de 2014-2016 en África Occidental, donde en algunos de los países afectados las iglesias y las organizaciones religiosas fueron responsables de la prestación de más del 50% de los servicios médicos.

Durante la crisis del ébola, la Organización Mundial de la Salud y el CMI se habían ocupado de trazar el mapa de los diferentes actores para responder y cambiar los procedimientos culturales vinculados a los métodos de enterramiento.

“La comunidad internacional se ha dado cuenta ahora del poder normativo y operacional de las organizaciones religiosas”, concluyó De Faria.

ACT Alianza