Mostrando 1 - 20 de 207

En América del Norte, ¿pueden las fronteras convertirse en espacios comunes, a pesar del racismo y la división?

Las oraciones y los debates de la reunión ecuménica de dirigentes de las iglesias norteamericanas celebrada el 24 de junio se centraron en cuestiones profundamente dolorosas y aparentemente irresolubles: el racismo, la división, las dudas sobre la vacunación, el genocidio, la guerra. Pero la esperanza logró infiltrarse en la reunión virtual y los participantes se apoyaron unos a otros para encontrar formas de avanzar.

Können Grenzen in Nordamerika angesichts von Rassismus und Spaltung zu einem gemeinsamen Raum werden?

Während einer ökumenischen Tagung nordamerikanischer Kirchenleitender am 24. Juni ging es bei den Gebeten und Diskussionen in erster Linie um Themen, die tief schmerzen und für die kaum eine Lösung vorstellbar ist: Rassismus, Spaltung, Impfzurückhaltung, Völkermord, Krieg. Diese virtuelle Tagung stand aber auch im Zeichen einer aufkeimenden Hoffnung und dem Willen der Teilnehmenden, sich auf dem weiteren Weg gegenseitig zu unterstützen.

La Semana de oración por la unidad cristiana en imágenes

Este año, las oraciones por la unidad han adoptado una forma diferente, pero han podido tener lugar a pesar de las limitaciones generalizadas a la hora de celebrar las reuniones presenciales. Las imágenes de estas celebraciones en todo el mundo transmiten la riqueza espiritual de una familia ecuménica que se ha reunido en la oración mediante tarjetas de oración, reflexiones personales, encuentros en línea y nuevas formas de conectarse.

In Bildern: Gebetswoche für die Einheit der Christen

Die Gebete für die Einheit sahen dieses Jahr etwas anders aus und fühlten sich auch anders an, doch konnten ihnen die verbreiteten Einschränkungen von persönlichen Versammlungen nichts anhaben. Von Gebetsbildern über persönliche Besinnungen und von Online-Versammlungen zu neuen Verbindungen: Die Bilder aus der ganzen Welt zeugen von einem spirituellen Reichtum einer ökumenischen Familie, die sich im gemeinsamen Gebet vereinte.

US-Veteranen arbeiten für Frieden auf der geteilten Halbinsel

Über das gesamte Jahr 2020 engagiert sich der Ökumenische Rat der Kirchen (ÖRK) gemeinsam mit dem Nationalen Kirchenrat von Korea in einer globalen Gebetskampagne unter dem Motto „Wir beten für Frieden jetzt, beendet den Krieg“. Im Rahmen dieser Gebetskampagne veröffentlicht der ÖRK persönliche Geschichten und Gespräche, die andere Menschen bei ihrer Friedensarbeit inspirieren. Bei der nachfolgenden Geschichte geht es um die Perspektiven von US-Veteranen, die ebenfalls alle in Video-Interviews zu Wort kommen.

Los veteranos estadounidenses trabajan por la paz en la península coreana dividida

A lo largo de 2020, el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y el Consejo Nacional de Iglesias de Corea han seguido la campaña mundial de oración “We pray, Peace Now, End the War” (Oramos: paz ahora, fin a la guerra). En el marco de esa campaña, el CMI difunde historias personales y entrevistas que sirven de inspiración para trabajar por la paz. La historia que se presenta a continuación refleja la perspectiva de los veteranos de guerra estadounidenses, quienes aparecen también en las entrevistas que muestran los videos.

Gemeinsame Botschaft ruft zu Heilung von Wunden und einer gemeinsamen Zukunft auf koreanischer Halbinsel auf

Anlässlich des 70. Jahrestags des Beginns des Koreakrieges wurde im Rahmen einer Online-Veranstaltung am 22. Juni, die live im Internet übertragen wurde, eine ökumenische Friedensbotschaft verlesen. Absender der Botschaft waren verschiedene Kirchen und Kirchenräte aus aller Welt, insbesondere aus Ländern, die an dem Krieg beteiligt gewesen sind. Sie bezeichnen den Koreakrieg in der Botschaft als einen „entsetzlich destruktiven Konflikt“, den kein Friedensvertrag je beendet habe.

Un mensaje conjunto insta a la sanación de las heridas y un futuro común para la península de Corea

El Mensaje Ecuménico Conjunto por la Paz con motivo del 70º aniversario del comienzo de la guerra de Corea fue comunicado públicamente el 22 de junio durante un acontecimiento retransmitido en directo. El mensaje, copatrocinado por iglesias y consejos de iglesias del mundo entero, y en particular de países que participaron en la guerra de Corea, describe esa guerra como “un conflicto terriblemente destructivo” después del cual nunca se firmó un tratado de paz.