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Mensaje del secretario general del CMI a un evento público en Uruguay para celebrar el legado de Emilio Castro

El Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), envió un mensaje a los participantes en el evento público que tuvo lugar el 15 de octubre en Montevideo, Uruguay, para celebrar el legado de Emilio Castro y el 70° aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

16 de octubre de 2018

Ginebra, 14 de octubre de 2018

Queridos hermanos y hermanas,

Saludos en el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

El Consejo Mundial de Iglesias le da gracias a Dios por la vida de Emilio Castro, quien sirvió durante casi veinte años como miembro destacado del personal del CMI, y de 1985 a 1992 como nuestro cuarto secretario general.

En 1973, Emilio se unió al Consejo Mundial de Iglesias como director de la Comisión de Misión Mundial y Evangelismo (CMME), y como dijo el Obispo Lesslie Newbigin, “Emilio ofrecía una seguridad incondicional sobre el evangelio y el correspondiente deseo de compartirlo, una compasión ardiente por las víctimas del mal público/social, un cuidado pastoral para con cada persona y un sentido del humor burbujeante".

Como director de esta Comisión, Emilio allanó el camino para la participación activa de las iglesias de los países de Europa del Este en la vida del Consejo Mundial de Iglesias. Su liderazgo personal fue crucial para la producción de “Misión y Evangelismo: una afirmación ecuménica”, considerada como la declaración de misión más importante y completa del Consejo Mundial de Iglesias, adoptada en 1982 después de largas discusiones con Iglesias de todo el mundo.

A lo largo de su liderazgo en la CMME, Emilio insistió en que la humanización de la vida a través del evangelismo es una responsabilidad cristiana fundamental y que el apoyo y el mejoramiento de la humanidad, motivados por el amor de Dios, son el objetivo principal de toda vocación misionera.

En 1985 se convirtió en secretario general del Consejo Mundial de Iglesias, sucediendo a Philip Potter, cargo en el que se desempeñó hasta 1992. Sus siete años en el cargo hicieron que el Consejo enfrentara algunos de los cambios más críticos en la historia contemporánea, particularmente en lo que respecta al colapso del comunismo en Europa del Este.

Como oficial principal del Consejo, Emilio fomentó los encuentros con personas de otras confesiones y convicciones ideológicas y ofreció brazos abiertos de comunión a los evangélicos.

Emilio facilitó la participación y representación de las iglesias ortodoxas en todas las áreas de la vida del Consejo y abogó enérgicamente a favor de la "hospitalidad eucarística" en sus conversaciones con los líderes de la iglesia y entre ellos el Papa Juan Pablo II.

Emilio fue un destacado ecumenista de los finales del siglo XX, y es recordado por sus esfuerzos incansables para unir la fe y la espiritualidad cristianas con un compromiso radical en las luchas por la justicia.

Como dijo una vez: “Las luchas para superar las opresiones tienen manifestaciones económicas, sociales y políticas que deben considerarse por sus propios méritos. Pero en la raíz hay una realidad espiritual: principados, poderes del mal que deben ser combatidos con poderes espirituales y realidades espirituales: el poder del amor, el poder de la esperanza, el poder del evangelio".

Emilio dejó un legado incomparable de ecumenismo apasionado. Su libro "Pasión y compromiso con el Reino de Dios", publicado por primera vez en 2007, ahora se ha traducido al inglés y ha sido publicado en una versión editada.

¡Que su legado siga inspirándonos en nuestra peregrinación ecuménica!

Un cordial saludo a todos ustedes.
En Cristo,

Rev. Dr. Olav Fykse Tveit
Secretario general del CMI