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Celebración ecuménica de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos en la catedral católica romana San José (Sfântul Iosif) de Bucarest

Celebración ecuménica de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos en la catedral católica romana San José (Sfântul Iosif) de Bucarest.

Fotografía:

Intercesiones

Damos gracias por:

    • El amalgama de las tradiciones y prácticas cristianas, del Occidente al Oriente.
    • El testimonio fiel de las Iglesias en medio de cambios políticos.
    • Aquellos que trabajan por una gobernanza más democrática en estos países.
    • Aquellos que dan la bienvenida a los recién llegados y proveen para ellos y para otras personas necesitadas.

      Oramos por:

        • Mejores relaciones entre los distintos grupos étnicos y distintas tradiciones.
        • El respeto de los derechos de los niños, mujeres, jóvenes y personas mayores para que puedan recibir educación, empleo y atención médica adecuada.
        • Un desarrollo económico que beneficie a todas las personas.
        • Poner fin a las prácticas que dañan el aire, tierra y bosques, y en su lugar adoptar prácticas que protegen el medio ambiente.

          Oraciones

          Concédenos el don de la unidad

          Oh, Señor, que otorgas a cada nación su época, lugar y misión: concédenos el don de la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz, que la Antigua iglesia, y todos los Cristianos de esta tierra, cada uno fiel a su confesión, cultura y nacionalidad,
          puedan descubrir nuevas formas de testimonio Cristiano común, y comparecer ante el mundo dividido como una comunión unida y humilde.
          Oh Señor, que mandaste tus discípulos a orar tanto por sus vecinos como por
          sus enemigos: concédenos este amor para amarnos unos a otros, que con una voz y un
          corazón podamos glorificar tu nombre, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

          (Dr Ion Bria,  Iglesia Ortodoxa rumana. WAGP p. 161)

          Dios,
          que entra en nuestra vida con su luz y dice: 'esto no debe ser'; que incluso no se libró de su tesoro más precioso para cambiar el asfixiante orden del mundo por una libertad de vida. Danos tu Espíritu para que podamos rebelarnos contra la apatía, la opresión y el egoísmo en nosotros y en el mundo. En Jesucristo oramos:
          ¡Señor, escucha nuestra oración!

          Dios,
          Que vino a este mundo como un extraño para redimirnos; que fue tomado por los egipcios, cuando tuvo que huir de su hogar en los tiempos de la persecución de Herodes. Danos tu Espíritu, para que podamos actuar como tus seguidores cuando encontremos inmigrantes. En Jesucristo oramos:
          ¡Señor, escucha nuestra oración!

          Dios,
          ¡Te damos gracias por las familias y por la unidad y el apoyo de la familia! Danos tu Espíritu, para que podamos seguir a Cristo cuando vemos a nuestra familia no como la fuente egoísta de nuestro propio orgullo y poder, sino la base sólida que nos permite tener una apertura hacia lo desconocido y apoyar a nuestros semejantes. En Jesucristo oramos:
          ¡Señor, escucha nuestra oración!

          Jesucristo,
          Que confió su Iglesia a los apóstoles -a Pedro y a Pablo, y a Juan, Santiago, María Magdalena e incluso a Tomás ... Danos tu Espíritu, para que podamos difundir el Evangelio en el mundo en una unidad multicolor. Oramos por todos los líderes de la iglesia para que puedan sacar fuerza de la historia de la cruz; para puedan decir palabras de esperanza, justicia y misericordia sin vacilar. En Jesucristo oramos:
          ¡Señor, escucha nuestra oración!
          Amén

          (29 de Agosto de 2015, en la ordenación del autor, Áron Bence, pastor de la Congregación luterana Alberti, Hungría)

          Confesión de los pecados

          C1:       Cristo, tú has dicho: ¡Yo soy el camino!
          C2:       Confesamos que, aunque tenemos conciencia de nuestros errores, continuamos por caminos equivocados. Nuestro deseo determina lo que estamos haciendo y que el fin justifica los medios. Preferimos un camino confortable y fácil, y nos ignoramos unos a otros. Olvidamos que la meta que tú nos señalas debe dirigir nuestros pasos. No avanzamos si tú no prosigues nuestro caminar.
          Te lo pedimos, Señor.

          A:        Sfinte Dumnezeule

          C1:       Cristo, tú hasta dicho: ¡Yo soy la verdad!
          C2:       Confesamos que muchas veces nos quedamos atrapados por la mentira y el engaño. Nos quedan las ideas recibidas y los prejuicios que tenemos unos de otros. Frecuentemente no tenemos voluntad de confrontar las palabras vacías de sentimientos que afianzan el poder, la intolerancia y la avaricia. El mundo en el que vivimos es único, pero no estamos preparados para compartirlo en justicia y paz con nuestros hermanos.
          Te lo pedimos, Señor.

          A:        Sfinte Dumnezeule

          C1:       Cristo, tú has dicho: ¡Yo soy la vida!
          C2:       Confesamos no haber respetado la riqueza y la plenitud de la vida que tú nos preparas. Los derechos de los más débiles son pisoteados por los poderosos, los de los enfermos por los que gozan de buena salud, los de una generación por otra, los pobres por los ricos. La violencia y la agresividad destruyen la vida. No hay lugar a la renovación y a la curación que nos prometiste.
          Te lo pedimos, Señor.

          A:        Sfinte Dumnezeule

          Acción de gracias

          C:         Escuchemos la promesa del perdón de Cristo: "La paz os dejo, mi paz os doy: No se turbe vuestro corazón ni se acobarde".
          A:        Te alabamos, te bendecimos, te damos gracias.

          (Semana por la unidad de los cristianos 2001, Rumanía)