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Prayer service in St John’s Anglican Cathedral in Brisbane, Australia, opening the 57th meeting of the Commission of Churches on International Affairs (CCIA), on 19 February 2020. The meeting also looked at impacts of climate change and nuclear testing on the countries in the Pacific region.

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Intercesiones

Damos gracias por:

  • La belleza de la tierra y de las aguas de Aotearoa, de Nueva Zelanda y de Australia, y la relación especial que existe entre el pueblo y el entorno natural.
  • Las identidades y prácticas culturales que los pueblos indígenas han mantenido durante mucho tiempo, y por su creciente voz política.
  • Por la forma en que la gente ha acogido a los nuevos inmigrantes.
  • Por la labor de las iglesias trabajando y dando testimonio juntas ecuménicamente, especialmente ante el desafío de la apatía de las sociedades altamente secularizadas.

Oramos por:

  • Las iglesias que tienen la imaginación, las habilidades y la energía necesarias para tender puentes de comprensión en contextos cada vez más multirreligiosos y multiculturales.
  • Los que trabajan incansablemente en asuntos relacionados con la justicia para los pobres, los marginados y los desposeídos, especialmente para los pueblos indígenas.
  • Aquellos que buscan refugio y una nueva vida en estos países, y por aquellos que los apoyan y les ayudan.
  • La conservación cuidadosa de la frágil estabilidad de la tierra, el mar y los recursos.

    Oraciones

    Oración para las personas ignoradas, extraviadas y marginadas
    Señor, venga tu reino de amor
    a las personas que no tienen nada especial, que son ignoradas, insignificantes;
    a las personas común y corrientes que pasan desapercibidas;
    a las personas rezagadas que nunca tendrán un gran impacto.
    A ellas

    VENGA TU REINO.

    Señor, venga tu reino de amor
    a las personas que se han extraviado, que han desaparecido o están en paradero desconocido;
    a las personas desarraigadas, exiliadas y esclavizadas;
    a las personas que han perdido sus derechos y que raramente serán vistas o escuchadas.
    A ellas
    VENGA TU REINO.

    Señor, venga tu reino de amor
    a las personas temerosas, aterrorizadas y maltratadas;
    a las personas injustamente encarceladas o engañadas;
    a las personas sin voz que apenas osan pedir ayuda.
    A ellas
    VENGA TU REINO.

    Señor, venga tu reino de amor
    a las personas subyugadas, silenciadas y sometidas;
    a las personas solas, disminuidas, apagadas y asustadas;
    a las personas en la sombra incapaces de llamar la atención sobre su sufrimiento.
    A ellas

    VENGA TU REINO.

    Señor, venga tu reino de amor
    a las personas con discapacidad;
    a las personas despedidas y con un bajo nivel educativo; las tímidas y poco valoradas;
    a las personas que tienen que luchar para obtener apoyo y respeto.
    A ellas

    VENGA TU REINO.

    En la dinámica de tu amor, que tu reino se convierta en una realidad para todas ellas. Amén.

    (© 2011 Glenn Jetta Barclay, Aotearoa/Nueva Zelanda)

     

    Querido Dios, hay momentos
    en los que escucho claramente tu voz
    en el verdor: en el canto de la savia
    en la conversación de las hojas, el murmullo
    del brote y del tallo, la raíz, la savia y las células,
    llamándome a volver a la naturaleza,
    y sentir de nuevo tu frescura
    alrededor de todas las cosas
    como una brillante corriente color esmeralda.
    Dios del verdor, tu conoces mi tendencia
    a llenar mi vida con mis propios métodos de comunicación.
    Gracias por volverme constantemente a tu simplicidad.
    De nuevo siento el placer de andar
    con los pies descalzos por el húmedo sendero en el bosque
    y maravillarme con la luz que llega a través
    del calidoscopio de los helechos,
    y las miles de texturas de los árboles vestidos de musgo
    y el brillo de tu presencia debajo de cada superficie.
    Amado Creador, llegar a tu verdor
    es como llegar al hogar;
    un tiempo de gracia y paz
    en el que lo intrascendente desaparece
    y yo sé, nuevamente, que el verde brota
    de mi propio ser
    que viene de ti
    y es realidad en ti,
    radiante y hermoso Dios.

    (© Joy Cowley, Aotearoa/New Zealand)

     

    Canto