La verdad brotará de la tierra,

y la justicia mirará desde los cielos. 
Salmo 85:11

El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) acogió con profundo alivio el anuncio de un alto el fuego en Gaza y la liberación de rehenes y prisioneros. No obstante, este alivio se ha visto ensombrecido por la incertidumbre y la preocupación a raíz de los acontecimientos posteriores en Gaza, así como por la creciente crisis en Cisjordania, debida principalmente al aumento de los ataques de colonos sionistas extremistas con casi total impunidad.

El Comité Ejecutivo del CMI, reunido en Hangzhou (China) del 20 al 25 de noviembre de 2025, ha reflexionado sobre la situación actual en la región sintiendo una mezcla de estas emociones.

Rendición de cuentas y búsqueda de la justicia 

El Comité Ejecutivo afirma que sin justicia la paz no puede afianzarse, y que la rendición de cuentas es indispensable para la sanación y la reconciliación. Los ataques deliberados contra civiles, la obstrucción de la ayuda humanitaria, el uso del hambre como método de guerra, la destrucción de hospitales, escuelas y hogares, y el uso de civiles como escudos humanos constituyen graves violaciones del Cuarto Convenio de Ginebra y pueden equivaler a crímenes atroces según el derecho internacional.

Recordamos las medidas provisionales dictadas por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que ordenan a Israel impedir los actos genocidas y garantizar el acceso humanitario, y reafirmamos que estas resoluciones son jurídicamente vinculantes. Además, cabe destacar que las investigaciones en curso de la Corte Penal Internacional (CPI) sobre los presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos tanto por parte de Israel como de Hamás deben proseguir sin obstáculos ni interferencias políticas ni dobles raseros.

Por consiguiente, el Comité Ejecutivo insta a:

  • todos los Estado Partes de los Convenios de Ginebra a cumplir con su obligación de garantizar el respeto del derecho internacional humanitario;
  • todos los gobiernos a cooperar plenamente con la CIJ y la CPI en la búsqueda de la justicia y la rendición de cuentas de todos los perpetradores de crímenes, independientemente de su nacionalidad o rango;
  • poner fin a la impunidad de la que han gozado los colonos extremistas que han perpetrado ataques violentos contra los palestinos y sus propiedades en Cisjordania;
  • las iglesias y los asociados ecuménicos e interreligiosos a abogar por una justicia basada en la verdad, a acompañar a las víctimas, y a poner en tela de juicio las narrativas que justifican la impunidad.

 

Ayuda humanitaria y reconstrucción

La población de Gaza continúa haciendo frente a condiciones de devastación y desesperación. Miles de familias siguen desplazadas, las infraestructuras han quedado destruidas, y el acceso a alimentos, agua, atención sanitaria y refugio sigue siendo muy limitado. El Comité Ejecutivo exhorta al levantamiento inmediato e incondicional de todos los bloqueos y restricciones a la ayuda humanitaria.

Asimismo, el Comité Ejecutivo reafirma de nuevo el apoyo del CMI al papel esencial que desempeña el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA) en el suministro de asistencia humanitaria y apoyo a los refugiados palestinos en Gaza y Cisjordania, cumpliendo con una responsabilidad que incumbe a Israel en cuanto potencia ocupante, pero que no cumple.

La reconstrucción de la devastada Gaza no debe convertirse en un mecanismo de control o dependencia. Debe guiarse por los principios de dignidad, equidad y autodeterminación. El proceso debe estar dirigido y controlado por los propios palestinos, en consulta con las autoridades palestinas legítimas elegidas democráticamente y la sociedad civil, y con la participación activa de las mujeres, los jóvenes y las comunidades religiosas locales. Los asociados internacionales deben comprometerse con el establecimiento de un marco de reconstrucción basado en la justicia, que garantice que la ayuda y los esfuerzos de reconstrucción contribuyan a la paz a largo plazo, y no a una nueva ocupación o explotación.

Gobernanza y el futuro de Gaza y Palestina

El Comité Ejecutivo hace hincapié en que el futuro de Gaza no puede ser determinado por potencias extranjeras ni por acuerdos impuestos. La gobernanza de Gaza y de todos los territorios palestinos debe reflejar el derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación, la unidad y la soberanía. Cualquier propuesta o plan que implique la reocupación, el desplazamiento o el control externo de Gaza es inaceptable y contrario al derecho internacional.

En este sentido, el Comité Ejecutivo reconoce y pone de relieve las profundas preocupaciones en torno a la reciente resolución 2803 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que respalda el plan de paz para Gaza propuesto por los Estados Unidos y acordado por Israel y Hamás (y acogido con satisfacción por la Autoridad Palestina), en la medida en que dicho plan sigue privando a los palestinos de su capacidad de acción y autodeterminación, y es considerado por algunos como equivalente a un mandato de recolonización y reocupación. Por otra parte, reconocemos y apreciamos que este plan y la resolución que lo respalda expresan la oposición de la comunidad internacional al desplazamiento de la población palestina de Gaza, proporcionan un marco para el reconocimiento del Estado palestino y, sobre todo, confirman un alto el fuego, si bien en Gaza se sigue asesinando a palestinos casi a diario. 

El Comité Ejecutivo reafirma la declaración sobre Palestina e Israel del Comité Central del CMI de junio de 2025, que denuncia el apartheid, la ocupación y la impunidad como incompatibles con el derecho internacional y la conciencia moral. Reiteramos que solo mediante el fin de la ocupación, el respeto del derecho internacional y el reconocimiento de la igualdad de dignidad y derechos de palestinos e israelíes se podrá lograr una paz justa y sostenible.

Imperativo teológico y moral

Como comunidad mundial de iglesias, el CMI se solidariza con todas las personas que sufren y buscan una paz basada en la justicia. Nuestra fe nos insta a decir la verdad al poder y a permanecer junto con las personas oprimidas, al igual que Jesús estuvo al lado de quienes habían sido privados de dignidad y esperanza. El sufrimiento de Gaza, además de una crisis política y humanitaria, es un desafío moral y espiritual para la humanidad.

El Comité Ejecutivo ora por las víctimas y los supervivientes, por los familiares de los fallecidos y por quienes aún buscan a sus seres queridos desaparecidos, así como por todas las personas que trabajan para aliviar el sufrimiento y reconstruir lo que ha sido destruido. Llamamos a las iglesias de todo el mundo a permanecer firmes en la oración, la defensa y promoción, y el acompañamiento hasta que la justicia y la paz se besen en la tierra que el propio Jesucristo recorrió.

Escuchamos las voces de los cristianos de Palestina, expresadas en el segundo documento “Kairós Palestina” publicado recientemente:

Renovamos nuestro mensaje de fe, esperanza y amor, ofreciendo una visión inspirada en la fe para el tiempo posterior al genocidio, la limpieza étnica y el desplazamiento forzoso que han tenido lugar ante los ojos del mundo durante los dos últimos años [...]

Declaramos nuestro compromiso de trabajar por el bien de esta tierra y de toda la humanidad sobre la base de nuestra humanidad compartida hasta el día en que vivamos libres en nuestra tierra, junto con todos sus habitantes, en una paz y reconciliación verdaderas, basadas en la justicia y la igualdad de toda la creación de Dios, donde la misericordia y la verdad se encuentren; y la justicia y la paz se besen (Salmo 85:10).