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Declaración de condena al ataque en una iglesia en Bagdad

03 de noviembre de 2010

Los musulmanes y los cristianos reunidos en la sede del Consejo Mundial de Iglesias en Ginebra, Suiza, del 1 al 4 de noviembre de 2010, con motivo de una consulta internacional sobre el tema “Transformar las comunidades: cristianos y musulmanes construyendo un futuro común”,  expresan su condena a todos los actos de violencia que tienen como objetivo los lugares de culto y otros lugares sagrados, que los profanan o que amenazan la seguridad de los fieles. Guiados por este espíritu, los participantes en la consulta se sintieron conmocionados por el ataque terrorista perpetrado por criminales armados no identificados en la Iglesia de Nuestra Señora de la Salvación situada en el barrio de al-Karadah en Bagdad, el domingo 31 de octubre de 2010.  Este acto criminal ocasionó la muerte de muchos feligreses, entre ellos de tres sacerdotes, y causó muchos heridos. Los participantes condenan este acto inhumano que contradice todas las enseñanzas religiosas, así como la cultura de Oriente Medio que permitió a sus pueblos coexistir pacíficamente durante muchos siglos. Asimismo, los participantes condenan todo acto criminal que vaya contra el derecho a vivir con dignidad y con libertad de culto y religión.

Los dirigentes y estudiosos cristianos y musulmanes reunidos en la consulta internacional exhortan a las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad, a todos los grupos por la paz justa y, en particular, a las autoridades iraquíes a que intervengan para acabar con todos los ataques terroristas que tienen como objetivo humillar al pueblo iraquí, sea cual sea su afiliación religiosa, y profanar los lugares sagrados islámicos y cristianos. Asimismo, envían sus sentidas condolencias a las familias de las víctimas en Irak asegurándoles que están en nuestras oraciones.

Oramos por que Dios Todopoderoso ayude a las autoridades iraquíes y a las Naciones Unidas a trabajar seriamente para establecer la seguridad, la justicia y la paz en Irak, cuyo pueblo merece poder vivir en la diversidad étnica y religiosa.

Ginebra, 3 de noviembre de 2010