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Oraciones y acción para acabar con el hambre

Semana de Acción de las Iglesias por los Alimentos (15-22 de octubre de 2018)

11 de octubre de 2018

Semana de Acción de las Iglesias por los Alimentos (15-22 de octubre de 2018)

La Semana de Acción de las Iglesias por los Alimentos comprende el Día Internacional de las Mujeres Rurales (15 de octubre), el Día Mundial de la Alimentación (16 de octubre) y el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza (17 de octubre).

 

Signos de los tiempos

• Hambre en medio de la abundancia: A pesar de que en el mundo se producen alimentos más que suficientes para todos, hoy en día, una de cada nueve personas (795 millones) está desnutrida y se va a dormir con el estómago vacío. La nutrición insuficiente causa el 45 por ciento de la mortalidad infantil en menores de cinco años: 3,1 millones por año. A escala mundial, la falta de nutrición causa uno de cada cuatro casos de niños con retraso de crecimiento que, a su vez, causa deficiencias en el desarrollo cerebral, un CI más bajo, debilidad del sistema inmunológico y mayor riesgo de contraer enfermedades graves como la diabetes y el cáncer en el curso de la vida.

• Desigualdad e injusticia extremas a escala mundial: 82 por ciento de la riqueza creada en 2017 fue a parar al uno por ciento más rico de la población mundial, mientras que 3.700 millones de personas, o sea, la mitad más pobre de la humanidad, no obtuvieron nada. Las distorsiones del comercio y el mercado contribuyen cada vez más a enriquecer a unos pocos y pauperizar a los más pobres.

• Conflicto armado y hambre: El conflicto armado sigue siendo el principal causante de la inseguridad alimentaria aguda en 18 países, 15 de África u Oriente Medio. También es el motivo primordial de la mayoría de los casos de inseguridad alimentaria aguda del 60 por ciento del total mundial, es decir, 74 millones de personas.

• Nexo entre tierra, agua, alimentación, medio ambiente y cambio climático: Este último afecta la disponibilidad de agua y la seguridad alimentaria. A su vez, la agricultura industrial y la cría industrial de animales de granja, la explotación insostenible de los recursos de agua y tierra, así como los estilos de vida de consumo desenfrenado, todos contribuyen al cambio climático.

La asfixia de comunidades indígenas de pequeños agricultores y pescadores artesanales; la agricultura y la pesca desenfrenadas con fines comerciales; la deforestación de la Tierra que cada año pierde 18,7 millones de acres de bosques, así como la minería terrestre y marina contribuyen a la degradación del medio ambiente, además de traer aparejadas escaseces de agua, amenazar la soberanía alimentaria y poner en peligro la biodiversidad.  El vertido de fertilizantes y otros productos agroquímicos de la agricultura que carga de nutrientes las reservas de agua redunda en el crecimiento de patógenos y la proliferación asfixiante de algas. El 80 por ciento de las aguas residuales, industriales y municipales, se descarga sin tratamiento y el 70 por ciento del total del uso humano de los pocos recursos hídricos se destina a la agricultura. Desgraciadamente, se estima que a escala mundial, un tercio de los alimentos producidos para consumo humano se pierde o se desperdicia, lo que equivale a 1.300 millones de toneladas por año. Los desastres climáticos –sobre todo la sequía– también fueron grandes detonantes de crisis alimentarias en 23 países, dos tercios africanos, y sumieron a unos 39 millones de personas en la inseguridad alimentaria aguda.

 

Llamado a adorar

Oficiante: Vengan, adoremos a Dios que nos da vida y alimentos para sustentarla.
Respuesta: Alabamos a Dios por la maravilla de la creación.

Oficiante: Vengan, sigamos al Señor Jesucristo que inspira nuestra hambre y sed de justicia y rectitud.
Respuesta: Damos gloria a Dios que revigoriza al débil y el hambriento.

Oficiante: Vengan, movámonos con el Espíritu Santo esforzándonos por establecer la justicia alimentaria.

Respuesta: Alabamos a Dios por la vida en abundancia, asegurada para todos.

 

Oración de apertura

Del SEÑOR es la tierra y todo lo que hay en ella;
el mundo y los que lo habitan. (Salmo 24:1)

Dios visita la tierra y la riega,
en gran manera la enriquece…

Disuelve los terrones con aguaceros

y bendice sus brotes.

Dios provee de granos a las personas. (Adaptación del Salmo 65:9-10)

Ha traído paz a tu territorio,
y te ha saciado con abundancia de trigo. (Salmo 147:14)

El SEÑOR guarda a los forasteros;

sostiene al huérfano y a la viuda

pero trastorna el camino de los impíos. (Salmo 146:9)

 

¡Alaben al SEÑOR porque es bueno;

porque para siempre es su misericordia! (Salmo 118:1)

Oh SEÑOR, ¿quién habitará en tu tabernáculo?
¿Quién residirá en tu santo monte?
(Salmo 15:1)

 

Himno de apertura

Lectura de la biblia hebrea: Isaías 55:1

Oh, todos los sedientos,

¡vengan a las aguas!

Y los que no tienen dinero,

¡vengan, compren y coman!

Vengan, compren sin dinero

y sin precio vino y leche.

 

Confesión y renovación

Lector 1: Oh Señor, somos parte de la sociedad que pisotea a los pobres,
robándoles sus granos, semillas y conocimientos indígenas,
robándoles sus tierras, cuerpos de agua, granjas y recursos.
Sus medios de vida y el sudor de su frente.

Respuesta: Perdónanos Señor y ayúdanos a estar junto a los oprimidos y a vencer  la codicia y la injusticia

Lector 2: Oh Señor, somos parte de la sociedad que se niega a reconocer que hoy, en medio de la riqueza y la abundancia, el hambre y la pauperización aquejan a una de cada nueve personas del mundo.

Respuesta: Perdónanos Señor por nuestra insensibilidad y ayúdanos a ser receptivos y sensibles a las necesidades de los demás. Permítenos compartir nuestros recursos y esfuerzos con quienes padecen hambre y están necesitados.

Lector 3: Somos parte de la sociedad que tolera y contribuye al conflicto armado y la inseguridad, situaciones que causan hambre y un sufrimiento indecible a millones de niñas, niños, mujeres y hombres vulnerables cuyos derechos son violados y que enfrentan la violencia a diario.

Respuesta: Perdónanos Señor por nuestra complicidad y nuestra inacción. Ayúdanos a ser perseverantes en los esfuerzos para lograr la paz y la justicia, y eliminar la violencia.

Lector 4: Somos parte de la sociedad que desperdicia un tercio de todos los alimentos que se producen. Una sociedad cada vez más consumista, derrochadora y desconsiderada que contamina y destruye el medio ambiente, y contribuye al cambio climático.

Respuesta: Perdónanos Señor por nuestros despilfarro, codicia y falta de cuidado del medio ambiente. Ayúdanos a vivir de forma responsable y a ser catalizadores del cambio de nuestra sociedad.

 

Oración: El pan nuestro

Lector 1

Danos,

Dios de la tierra y de los trigales,

el pan nuestro de cada día.

Ese pan que no nos pertenece,

que es tuyo y que es generoso,

que es pan para compartir,

que es pan que se hace bendito

cuando alcanza a cada persona,

cuando sacia hambres y soledades,

cuando no se acapara ni se esconde.

Lector 2

Pero no nos des sólo el pan,

danos también la dignidad que se nos niega

en estos mundos nuestros

donde los muros y las guerras

y las grietas y las ambiciones

y los neoliberalismos y los fundamentalismos

excluyen, marginan, condenan, expulsan, matan.

Lector 1

Danos mesas donde poder encontrarnos

para celebrar nuestras humanas diversidades.

Danos la capacidad del abrazo, de la mirada cálida,

de la mano tendida, del corazón sensible,

del compromiso con la plenitud de la vida.

Lector 2

Danos palabras que animen,

acciones que incluyan,

gestos que esperancen,

canciones que dibujen mañanas

de panes tiernos y justos

y de copas rebosantes del vino de la equidad.

Gerardo Oberman, Argentina

Lectura del evangelio: Mateo 11:28-30

“Vengan a mí, todos los que están fatigados y cargados, y yo los haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”.

 

Reflexiones

Oración participativa

Lector 1: Señor ayúdanos a reconocerte en las personas hambrientas, sedientas y vulnerables de entre nosotros;
Asamblea: Señor ayúdanos a adorarte sirviendo a las personas necesitadas.

Lector 2: Señor ayúdanos a luchar por la justicia y la paz;
Asamblea: Señor ayúdanos a resolver conflictos y ayudar a las personas a vivir una vida  segura y gratificante.

Lector 3: Señor ayúdanos a compartir las cargas de cada cual;
Asamblea: Señor ayúdanos a unirnos para enfrentar nuestras luchas comunes para acabar con el hambre y la injusticia.

Lector 4: Señor ayúdanos a luchar por los derechos de los pequeños agricultores y pescadores artesanales.
Asamblea: Señor, ayúdanos para que juntos protejamos y promovamos la biodiversidad de nuestro mundo y la riqueza de la sabiduría indígena.

Lector 5: Señor ayúdanos a vivir de forma responsable y a tratar esta tierra con cuidado;
Asamblea: Señor, ayúdanos para que juntos reduzcamos el desperdicio de alimentos y el consumo irresponsable; promovamos dietas y estilos de vida saludables y activos, y que usemos más la energía renovable para preservar y proteger el medio ambiente.

 

Adaptación del Padre nuestro

Oficiante: Oremos juntos esta adaptación del Padre nuestro

Padre nuestro que estas en los cielos
siempre que vemos la naturaleza y todo lo que nos rodea
recordamos tu nombre.
Venga a nosotros tu reino,
el mundo entero un lugar seguro donde todos son invitados.

En el viaje cotidiano de nuestras vidas
hágase tu voluntad como en el cielo,
danos hoy nuestro sustento cotidiano, el alimento de vida,
y que pueda ser compartido equitativamente para que

todos tengamos suficiente para comer y beber

Perdónanos, si olvidamos a quienes tiene menos y sufren injusticia.
Ayúdanos a seguir esforzándonos por la justicia y la paz
En nuestra búsqueda de un mundo donde no haya desigualdad alguna
Donde nadie carezca de nada.

No nos dejen caer en la tentación de querer más de lo que necesitamos
Líbranos del mal de ser egocéntricos y codiciosos.

Porque tuyo es el reino,

el maná, el alimento de vida.
Porque tú eres el sustento para recorrer

el camino donde hay lugar para todos,
por los siglos de los siglos. Amén

 

Himno de clausura

 

Bendición

Asamblea
Que siempre estemos hambrientos de justicia;
¡Que podamos vencer las injusticias que traen aparejada la vulnerabilidad!
Que siempre estemos sedientos de paz;
¡Que podamos vencer la inseguridad, el sufrimiento y el desplazamiento!
Que siempre anhelemos cuidarnos unos a otros y cuidar el medio ambiente;
Que podamos compartir la carga de cada cual;
¡Que nuestras oraciones lleven a la acción y la transformación!