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Mensaje a las Iglesias de Honduras, de América Latina-Caribe y del mundo

07 de agosto de 2009

Tegucigalpa, 07 de agosto de 2009

 

Palabras de aliento – “Cartas Vivas”

“De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él…” (1 Cor.12:26ª). Con estas solidarias palabras, les saludamos en el amor y cariño de Jesucristo.

Como delegación “Cartas Vivas” del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI), llegamos a Honduras después del golpe de estado del 28 de junio, para escuchar, acompañar, aprender, y compartir tanto del sufrimiento como de la esperanza que vive en ese momento, el pueblo hondureño. Nos reunimos con representantes de varias Iglesias, diversos sectores de la sociedad civil y personalidades del ámbito político. Estas son las “palabras de aliento” (Hch. 13) que les dirigimos al finalizar nuestra visita fraterna.

Un pueblo con dignidad que elije los caminos que quiere seguir

Nos encontramos con un pueblo digno, con mucha madurez, que clama por la justicia y que no acepta la imposición de un gobierno de facto. La respuesta del pueblo ante el golpe de estado fue inmediata y masiva, con una propuesta de protesta pacífica. El despertar de los hondureños y hondureñas es consecuencia de décadas de trabajo de los movimientos populares, de las iglesias y diferentes sectores de la sociedad, para aumentar la participación del pueblo en las decisiones que más les afecta.

Escucharnos mutuamente y hacer escuchar otras voces

Nuestra visita posibilitó que hermanos y hermanas de distintas tradiciones se reuniesen con nosotros a compartir su testimonio de la compleja situación que se vive hoy en Honduras. Fueron momentos sagrados, de escucharnos mutuamente en forma tan profunda que se hizo posible compartían el mismo dolor y sentir. Esperamos que las iglesias y sus líderes puedan seguir reuniéndose para fortalecer los espacios ya creados. Como afirmaba un participante de las reuniones, “una carga compartida es más liviana”. El otro desafío es hacerse escuchar como iglesias de resistencia. Levantar sus voces que son muy distintas de las voces que han predominado en los grandes medios de comunicación en las semanas recientes en ese país. Urge hacer escuchar las voces cristianas que se levantan en defensa de los derechos humanos y las acciones humanitarias como respuesta al irrespeto y a la violencia que se intensifican con el pasar de los días.

Que cese la represión, retorno al orden constitucional

Juntos con el pueblo hondureño en resistencia, con todos los gobiernos de nuestro hemisferio, clamamos por el restablecimiento del orden constitucional a la mayor brevedad posible, para evitar que se sigan ejecutando las órdenes de represión, arrestos, desapariciones forzadas y violencia dirigidas a la población y en particular hacia las mujeres. “Mujeres que estaban en resistencia en la zona de Comayagua, fueron capturadas y agredidas. Huyeron por los ríos y montañas Las capturadas llevadas por la policía. Más de 100 mujeres en una celda pequeña(…) Las golpeaban, les quebraron brazos, la clavícula, les quitaban la ropa dejándolas desnudas en medio de los hombres” (testimonio recibido). Como todo el pueblo de Honduras, no queremos ver un retorno a la violencia vivida en los años 80. Felicitamos al Presidente Manuel Zelaya por su aceptación del Acuerdo de San José, y le agradecemos al Presidente Oscar Árias por sus esfuerzos en buscar una salida pacífica al conflicto. Exhortamos al gobierno de facto a aceptar también el Acuerdo. Con el retorno del Presidente Zelaya se abre de nuevo la posibilidad de celebrar elecciones libres y legales, es decir dentro del marco constitucional. Los movimientos sociales tendrán la oportunidad de seguir organizándose y actuando sin la represión actual.

Expresiones religiosas a favor de la paz con justicia y vida con dignidad

A todas las personas que conocieron mínimamente a Jesús, esa situación nos ha tocado. ¿Cómo enfocar el mensaje de paz con justicia?” (miembro de una iglesia presente en la reunión). Alentamos a las Iglesias a recuperar en sus diferentes tradiciones, las inspiraciones que más puedan contribuir con el fortalecimiento de la dignidad y la construcción de la vida plena en el actual contexto hondureño. Que con cariño y responsabilidad acompañen el pueblo en su búsqueda de la paz con justicia y el restablecimiento de la democracia.

El momento actual solicita una presencia pastoral, amiga. Esta presencia se puede manifestar de diversas formas. Compartimos las sugerencias que surgieron en los encuentros con las iglesias:

a) Realización de vigilias tanto a nivel de comunidades, congregaciones como también a nivel ecuménico.

b) Organización de actos ecuménicos públicos donde se de testimonio de una presencia de iglesia distinta, en medio del pueblo. Se hace necesario oír otras voces de las iglesias.

c) “Es hora de caminar con la gente,” afirmaban algunos hermanos. El grupo de iglesias reunida asumió el desafío de apoyar la marcha, identificados como iglesia, sirviendo al pueblo en sus necesidades, ofreciendo agua, comida y alojamiento a los que necesiten.

Sanar heridas, construir la sociedad que se ha venido dibujando/soñando

Como consecuencia de los acontecimientos políticos surge una necesidad de sanar las heridas y buscar la reconciliación. Podemos ver en medio de la oscuridad la presencia de pequeñas luces, un tiempo nuevo se avecina y hay que estar preparados/as para construir ese país que por tantos años el pueblo hondureño viene soñando y dibujando. “Entonces tu luz surgirá como la aurora y tus heridas sanarán rápidamente. Tu recto obrar marchará delante de ti y la Gloria de Dios te seguirá por detrás” (Is.58,8)

En los meses y años que vienen, vislumbramos que ante la necesidad de cambio expresada por el pueblo, se van a presentar de nuevo llamadas a un diálogo nacional y/o una asamblea constituyente. Esperamos que estos esfuerzos se hagan con la participación auténtica de todos los sectores, y no únicamente con los que tradicionalmente se han mantenido en el poder.

La Palabra de Dios nos habla claramente de Su voluntad: que sus criaturas vivan gozando plenamente de toda su creación y que tengan vida en abundancia. En esta esperanza llamamos a todas las Iglesias a no resignarse a la situación actual, a escuchar con renovada atención la Palabra, a acompañar a todas las personas que sufren y a practicar la solidaridad con lo(a)s más necesitado(a)s.

Que este mensaje pueda llegar a su corazón, llenándolas de la fuerza y de la ternura del Espíritu.

Noemí Madrid de Espinoza, Vice-moderadora, Comisión de Asuntos Internacionales, Consejo Mundial de Iglesias y Rectora Administrativa de la Comunidad Teológica de Honduras

Jim Hodgson, Iglesia Unida de Canadá

Rev. Alfredo Joiner, Secretario Regional Mesoamérica del Consejo Latinoamericano de Iglesias

Silvia Regina de Lima Silva, Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) – Costa Rica