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Nota sobre las elecciones en Myanmar

El Comité Ejecutivo del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), reunido en Ginebra (Suiza) del 13 al 18 de noviembre de 2015, acoge con beneplácito el proceso electoral pacífico que acaba de concluir en Myanmar.

18 de noviembre de 2015

Consejo Mundial de IglesiasCOMITÉ EJECUTIVOBossey, Suiza13 a 18 de noviembre de 2015Doc. Nº. 32 rev.

Texto aprobado

El Comité Ejecutivo del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), reunido en Ginebra (Suiza) del 13 al 18 de noviembre de 2015, acoge con beneplácito el proceso electoral pacífico que acaba de concluir en Myanmar.

El CMI ha manifestado en numerosas ocasiones en años anteriores su profunda preocupación ante las noticias sobre la violación generalizada de los derechos humanos, la dictadura militar y la ausencia de elecciones libres y justas en Myanmar; sobre todo desde la anulación de las elecciones generales de 1990.

Hoy el Comité Ejecutivo del Consejo Mundial de Iglesias se une a las iglesias y a todo el pueblo de Myanmar para celebrar un proceso electoral que se ha desarrollado y completado satisfactoria y pacíficamente. Las elecciones, que fueron ampliamente reconocidas como libres y limpias, fueron las primeras dignas de ese nombre celebradas en Myanmar en 25 años y la primera votación nacional desde la introducción de un gobierno nominalmente civil en 2011, que puso fin a casi 50 años de gobierno militar directo.

El Comité Ejecutivo reconoce el carácter histórico del liderazgo tanto de Aung San Suu Kyi, en su lucha por alcanzar la democracia, como del actual presidente, Thein Sein, al reconocer la elección democrática del pueblo de Myanmar. Pedimos a todos los líderes políticos de Myanmar que trabajen juntos por un cambio de gobierno armonioso, por el progreso político, social y económico del país, y por el respeto de los derechos humanos para todos sus habitantes.

En ese contexto, el Comité Ejecutivo observa con gran pesar que se sigue negando a la comunidad musulmana de los rohinyá y a otras minorías de Myanmar el reconocimiento de su ciudadanía. Esas minorías constituyen cientos de miles de personas que han sido excluidas del reciente proceso democrático y viven sometidas a la discriminación y a la marginación en Myanmar. Instamos al nuevo gobierno a resolver ese problema y a garantizar el respeto de los derechos humanos de todo el pueblo de Myanmar.