Nosotros, en el Consejo Mundial de Iglesias, nos unimos al coro que exalta la vida, el ministerio y el testimonio imperturbable de Desmond Mpilo Tutu. 

Su muerte ha sido justamente considerada y llorada alrededor del mundo, pero ¿por qué estamos de luto y qué alabamos y apreciamos de él?

En primer lugar, lamentamos la muerte de este hombre extraordinario, aunque celebramos su larga vida y sus logros monumentales. Desmond Tutu tuvo una personalidad única y animada, una risa contagiosa, y una apreciación de la vida que podía desarmar a la oposición y reunir aliados y seguidores. Fue muy amado y muy amoroso. Fue un clérigo de fe profunda y un ecumenista comprometido. Pero, como señaló el Comité del Nobel, también dio a su trabajo con el Consejo de Iglesias de Sudáfrica y la Comunión Anglicana una firme claridad en sus propósitos y un compromiso inquebrantable con la justicia social para todos los sudafricanos. A pesar de la fama mundial y la apreciación que le ganó su exitoso trabajo, siguió siendo un humilde y ferviente siervo de Dios decidido a compartir el amor de Dios para todas las personas y la tierra.

En segundo lugar, conmemoramos el fin de una era. Como Mohandas Mahatma Gandhi en India y Martin Luther King Jr. en Estados Unidos, los dones y convicciones de Desmond Tutu le permitieron estar ahí en el momento en que los gritos de los pobres y oprimidos en Sudáfrica se levantaron contra la injusticia social y lucharon sin violencia por la igualdad social y legal y por un futuro sin razas. Con la visión de ubuntu, un ideal de reconciliación y una táctica de no violencia, junto con Nelson Mandela y muchos otros aliados, incluyendo el Consejo Mundial de Iglesias, Desmond Tutu ayudó decididamente a destronar el racismo y el sistema colonial de apartheid e iniciar una nueva era, no menos difícil, buscando la verdad y la reconciliación. Su liderazgo transcendental también inspiró y respaldó muchos otros movimientos sociales dedicados a la justicia y la paz – para los pobres, las mujeres y los niños, los palestinos, los migrantes, las personas sin nacionalidad – y al bienestar del planeta.

En tercer lugar, conmemoramos el relevo de una antorcha. ¿Cuál es el legado y la transcendencia de este apóstol de reconciliación? ¿Qué nos enseña su visión, su actuar y su defensa y su servicio del mundo actual? ¿Qué significan los ideales de unidad y reconciliación para nosotros en el contexto actual de peligro mundial, desigualdad económica, arreglo de cuentas raciales e instituciones democráticas en peligro? En el Consejo Mundial de Iglesias nos vemos a nosotros mismos continuando el largo peregrinaje de justicia que recorrió el arzobispo Tutu. De muchas maneras encontramos en su persona, su fe, sus compromisos y su labor, un solo fruto del siglo de esfuerzos ecuménicos para la renovación y la reforma de la fe, la vida y el trabajo de los cristianos y sus iglesias alrededor del mundo, en beneficio de nuestra única humanidad. Ahora, como entonces, nuestra misión sigue siendo unir a nuestras iglesias miembro con otras fes y con colaboradores y aliados, peregrinando juntos en la causa sagrada de la justicia en un frente amplio. En el espíritu de ubuntu, seguimos buscando la reconciliación con Dios, con los demás y con todos a quienes el mundo a dejado atrás; con toda la creación. Ese legado y esa causa nunca perecerán.

 

Rev. Prof. Dr. Ioan Sauca
Secretario General Interino
Consejo Mundial de Iglesias