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Declaración contra la acción militar en Iraq

21 de febrero de 2003

COMITÉ EJECUTIVO
Bossey, Suiza
18-21 de febrero de 2003

Creemos que Dios nos hizo, así como a toda la creación. Dios nos pide que busquemos la paz y la justicia. Creemos que con la gracia de Dios no hay obra de fe, esperanza y amor que sea demasiado dura para quienes confían en Dios. Por lo tanto, como seguidores de Jesucristo, Príncipe de la Paz, guiados por Su Espíritu, instamos a los dirigentes del mundo y a todas las personas de fe:

¡ALTO a las amenazas de guerra contra Iraq!

El Comité Ejecutivo del Consejo Mundial de Iglesias, reunido en Bossey, Suiza, del 18 al 21 de febrero de 2003, sigue preocupado en grado sumo por los continuos llamamientos a la acción militar contra Iraq por parte de los Estados Unidos y de algunos gobiernos occidentales y deplora profundamente el hecho de que las naciones más poderosas de este mundo consideren de nuevo la guerra como un instrumento aceptable de su política exterior.

Al mismo tiempo, el Comité Ejecutivo está igualmente preocupado por la violación por parte de Iraq de los derechos humanos fundamentales y apremia al Gobierno de Iraq para que observe las normas y reglas internacionales de derechos humanos y las resoluciones vinculantes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El Comité Ejecutivo se congratula por el mensaje unido y congruente de los jefes de las iglesias de todas las tradiciones cristianas en todo el mundo contra esta guerra. El Comité observa con gran satisfacción que las iglesias no sólo se ponen en cabeza de las iniciativas para evitar esta guerra, sino que también se disponen al mismo tiempo a evitar una catástrofe humanitaria preparándose para responder a las necesidades de la población civil inocente en Iraq.

El Comité Ejecutivo apoya el valiente posicionamiento de los dirigentes de iglesias en favor de soluciones pacíficas, especialmente en países como los Estados Unidos y el Reino Unido, en oposición directa a las posiciones adoptadas por sus dirigentes políticos.

El Comité Ejecutivo acoge con satisfacción y aprecia los esfuerzos de todos los dirigentes de iglesias y de las organizaciones ecuménicas para movilizar a la opinión pública con objeto de impedir la guerra en Iraq y promover la paz. Suscribe de todo corazón la declaración de los dirigentes de iglesias en una reunión convocada por el CMI en Berlín, Alemania, el 5 de febrero de 2003, para estudiar una respuesta común a la amenaza de acción militar contra Iraq y expresa su aprecio a la Iglesia Protestante de Alemania por acoger la reunión y preparar un encuentro con el Jefe del Gobierno de Alemania. Reconoce asimismo las recientes reuniones de dirigentes de iglesias estadounidenses con autoridades gubernamentales del Reino Unido y Francia.

Teniendo presente la realidad de que la Guerra del Golfo de 1991 no llevó la paz al pueblo iraquí, sino graves sufrimientos durante 12 años de sanciones económicas; observando los acontecimientos recientes en relación con la posible acción militar en Iraq y el informe presentado por los Inspectores de Armamentos de las Naciones Unidas al Consejo de Seguridad de las N.U. el 14 de febrero, y el creciente clamor de la opinión pública contra la guerra en Iraq, evidenciado por la concurrencia de millones de personas en todo el mundo reunidas en manifestaciones por la paz; y

Teniendo en cuenta que la acción del CMI y de las iglesias debe:

  • guiarse por la obligación moral de asegurar la santidad de la vida y la convicción ética de que la guerra no es una manera aceptable de resolver los conflictos,

seguir el imperativo de promover el apoyo público e internacional a las Naciones Unidas como garante de la acción legal respecto a Iraq,

  • entender que el mecanismo cuidadosamente diseñado de las inspecciones de armamentos de las Naciones Unidas es un instrumento a largo plazo y que 20 años de inspecciones son más eficaces, menos costosos y más pertinentes que 20 días de guerra,
  • reconocer la necesidad no sólo de desarmar a Iraq, sino también de liberar de armas de destrucción masiva a toda la región de Oriente Medio,
  • reconocer el impacto negativo sobre las relaciones cristiano-musulmanas y la creciente emigración de cristianos de la región en que nació el cristianismo,
  • recalcar la necesidad de una solución duradera y justa de los conflictos árabe-israelíes, y de poner término a la ocupación ilegal de Palestina,
  • promover la democratización y la observancia de las normas y reglas de derechos humanos en todos los países árabes, así como en Israel.

Recordando la "declaración sobre las amenazas de acciones militares contra Iraq" formulada por el Comité Central de Consejo Mundial de Iglesias reunido en Ginebra del 26 de agosto al 3 de septiembre de 2002; y

Reafirmando que la guerra contra Iraq sería inmoral, insensata y contraria a los principios de la Carta de las Naciones Unidas, el Comité Ejecutivo:

  • advierte que la guerra en Iraq causará una crisis humanitaria de gran magnitud con indecible sufrimiento humano, especialmente para los niños de Iraq, pérdidas de vidas y bienes, destrucción medioambiental y despilfarro de recursos preciosos; reforzará y polarizará la división y el odio entre comunidades con la mayor desestabilización consiguiente en la región;
  • apela enérgicamente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que mantenga los principios de las Carta de las Naciones Unidas que limitan estrictamente el uso legítimo de la fuerza militar y se abstenga de crear precedentes negativos y de rebajar el listón para el uso de medios violentos con objeto de resolver conflictos internacionales;
  • apela asimismo a los dirigentes políticos de los Estados Unidos y del Reino Unido para que se abstengan de una acción militar unilateral preventiva contra Iraq;
  • pide insistentemente a las naciones miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que refuercen debidamente y concedan un tiempo razonable a los inspectores de armamentos de las Naciones Unidas para que cumplan satisfactoriamente su mandato de desarmar a Iraq y destruir sus armas de destrucción masiva;
  • condena las violaciones por el Gobierno de Iraq de los derechos y libertades fundamentales en Iraq y apremia a sus dirigentes para que garanticen el pleno respeto de los derechos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales, incluidos los derechos religiosos, de todos sus ciudadanos;
  • alienta a las iglesias a que sigan desafiando y denunciando toda política de seguridad nacional que promueva golpes militares preventivos como autodefensa legítima, en contraposición con los principios y el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas;
  • insta a todas las iglesias a que sigan reforzando su compromiso en favor de la paz; y presenta a la atención de las iglesias la Declaración de Berlín de 5 de febrero, pidiéndoles que se unan a este acto de testimonio para una solución pacífica de este conflicto;
  • invita a hombres, mujeres y niños de fe de todas partes a orar fervorosamente para que los dirigentes de las naciones se encaminen por la senda que conduzca a la solución pacífica del conflicto en Iraq;
  • propone que el primer día de Cuaresma de 2003, día de reflexión y conversión, sea un día de oración por la paz en Iraq en todas las iglesias miembros y en todo el mundo.