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Colombia: muerte de civiles refugiados en una iglesia de Bellavista

Carta enviada por el Rvdo Dwain C. Epps, director de la Comisión de la Iglesias para Asuntos Internacionales, a las iglesias en Colombia.

10 de mayo de 2002

Carta a las iglesias

Hermanas y hermanas en Cristo,

De diversas fuentes nos ha llegado la noticia de la muerte de más de cien civiles refugiados (entre ellos unos cuarenta niños), en una iglesia de Bellavista, Municipio de Bojayá-Chocó, en medio de enfrentamientos entre los paramilitares y las FARC, ocurrida el pasado 2 de mayo. Una vez más, vuelve a nuestra memoria el claro precepto bíblico "No matarás" (Exodo 20, 13), cuyo incumplimiento se ha convertido, lamentablemente, en habitual en diferentes lugares en Colombia.

La magnitud de la tragedia no hace sino mostrar, una vez más, las consecuencias que el conflicto armado tiene en la población civil. Nuestro corazón se acongoja ante un espectáculo de violencia que trasciende los límites de lo imaginable. Pensamos en los familiares de los niños, jóvenes, mujeres y hombres muertos o gravemente heridos y nos solidarizamos con su dolor.

En reiteradas ocasiones hemos expresado nuestra preocupación por la agudización de la confrontación armada, que también ha tomado como objetivo las iglesias, las cuales históricamente han cumplido un rol de santuarios en diferentes conflictos en todo el mundo y cuya función ha sido preservada en el derecho internacional humanitario.

Una vez más apelamos a la paz, conocedores que es un anhelo profundo del pueblo colombiano. Rechazamos enérgicamente aquellas posiciones que reclaman una salida armada al conflicto. Los últimos años han mostrado, en la práctica que la implementación del Plan Colombia ha recrudecido la violencia en varias regiones. Reconocemos y apoyamos en este contexto el esfuerzo que las iglesias cristianas hacen en aras de la paz y reconciliación y a través de Uds. hacemos llegar a los familiares de las víctimas nuestro sentido pésame.

Rogamos a las iglesias compartan nuestro mensaje con los actores involucrados, FARC y paramilitares, así como al gobierno, que había sido alertado previamente por varias ONGs, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los DDHH y la Defensoría del Pueblo respecto del peligro que acechaba a las poblaciones de Bojayá y Vigía del Fuerte.

A la vez que oramos por la paz para el pueblo colombiano seguiremos acompañando las diferentes iniciativas ecuménicas que trabajan por la superación de la situación actual. Comprometidos en el "Decenio para superar la violencia. Las iglesias en busca de reconciliación y de paz", pondremos todas nuestras energías en seguir empecinada y creativamente el precepto del salmista "busca la paz y sigue tras ella" (Salmo 34,14).

Rvdo Dwain C. Epps
Director

Comisión de la Iglesias para Asuntos Internacionales