World Council of Churches

Una comunidad mundial de iglesias que buscan la unidad, el testimonio común y el servicio

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GEN 3 Informe del secretario general

22 de febrero de 2005

Introducción

1. Para mí es un gran placer y una gran alegría darles la bienvenida a esta reunión del Comité Central, siendo ésta la primera vez que actúo como Secretario General. Quisiera comenzar en el mismo punto en el que lo dejamos, el 28 de agosto de 2003, cuando me eligieron Secretario General. En el final de mi discurso de aceptación del cargo, me dirigí a ustedes, miembros del Comité Central, y les pedí su acompañamiento espiritual, y quisiera agradecerles la respuesta tan positiva que recibí. Me llegaron todo tipo de mensajes, desde algunas plegarias o un poema hasta páginas de meditación espiritual, libros sobre espiritualidad, varios libros con capítulos y artículos enriquecedores sobre espiritualidad. Quisiera decirles que todos estos mensajes me han acompañado durante los últimos catorce meses en los que he desempeñado el cargo de Secretario General. Con frecuencia releo estos mensajes y creo que verdaderamente me infunden ánimo. Para mí son como un manantial en el que calmo mi sed espiritual.

2. El periodo de transición desde la época de Konrad Raiser hasta el inicio de mi ejercicio tuvo un buen desarrollo. Mi hermano Konrad, al ser una persona muy disciplinada y bien organizada, se ocupó de que todo lo relacionado con el proceso de transferencia estuviese bien planificado y organizado. Por esta razón, me gustaría darle las gracias. He recibido el apoyo incondicional de todo el personal que trabaja conmigo, y juntos hemos trabajado intensamente durante el periodo de examen. Como respuesta a mi petición, muchos de ellos han contribuido también a mi discernimiento espiritual. Los aspectos más destacados del programa, presentados al Comité de Programa, son un buen ejemplo de la amplitud y el alcance del trabajo llevado a cabo por los diferentes equipos y oficinas. Asimismo, el Comité de Finanzas ha recibido un informe sobre finanzas y administración que ha presentado aspectos positivos, especialmente teniendo en cuenta los momentos tan difíciles que hemos vivido en los últimos años. Como se puede apreciar en el informe del Comité de Finanzas, continua la recuperación económica que se inició antes de que yo asumiese esta responsabilidad.

3. Mi informe consta de tres partes. En la primera parte, me gustaría compartir con el Comité Central toda la información que he recopilado durante mis visitas a las iglesias y regiones. Pero no lo voy hacer de manera detallada, sino que consideraré cómo las cuestiones e inquietudes identificadas condicionarían y repercutirían en nuestros debates y en nuestra visión del ecumenismo en el siglo XXI.

4. En la segunda parte, quisiera subrayar tres áreas de trabajo identificadas por este Comité Central porque requieren una atención y un enfoque especiales: el diálogo con las instituciones de Bretton Woods, el Decenio para Superar la Violencia y la Atención Ecuménica Especial a África. Cada una de ellas tiene unas características particulares y el enfoque adoptado es acorde con un modelo particular, a partir del cual se podría aprender y ver cómo funciona. Cada una de ellas ha alcanzado un cierto nivel de maduración y todas requieren todavía un mayor seguimiento, ya sea como parte integral como en un principio se definió (DSV); o como una próxima etapa lógica después de haber concluido la fase claramente identificable (diálogo con las instituciones de Brettons Woods); o una nueva serie de desafíos con la idea de un nivel mayor de compromiso (Atención Especial Ecuménica a África).

5. En la tercera parte destacaré tres áreas de carácter institucional y organizativo: la Comisión Especial, para mostrar que estamos recogiendo los frutos de lo que ha sido una de las tareas más significativas emprendidas por el Comité Central. En esta parte, se incluye una breve sección sobre el personal en la que se describe un perfil emergente de personal, a medida que nos acercamos hacia la próxima Asamblea. Aunque se presentará un informe completo sobre los preparativos de la Asamblea por parte del Comité de Planificación de la Asamblea, me pareció que no podría concluir mi informe sin mencionar mi visión de la Asamblea de Porto Alegre.

6. Y por último, quisiera incluir con una breve nota sobre una cuestión que ha centrado la atención del mundo por el efecto colosal que ha tenido sobre una enorme parte de la población en el Océano Índico. En cuanto al tsunami en el Océano Índico, pedimos el apoyo del Comité Central por medio de las "Cartas Vivas" para el acompañamiento propuesto a los países afectados.

 

Parte I

Viajes

7. Durante mi primer año de mandato, tomé la decisión de pasar un tiempo razonable escuchando y presentándome a las iglesias miembros y también al mundo. Mi propósito es visitar todas las regiones antes de la Asamblea, en febrero de 2006. Al final de mi primer año, había visitado seis regiones. Durante el año 2005, quisiera visitar el Caribe y Oriente Medio. Estoy muy agradecido por la calurosa bienvenida y la recepción que me ofrecieron los distinguidos líderes religiosos de nuestras iglesias miembros durante mi viaje. He disfrutado de la hospitalidad ecuménica de manera real y significativa, ya sea en el Pacífico, en América del Norte, en América Latina o en Asia, Africa o Europa.

8. Durante mis viajes, una serie de temas clave han pasado a ser obvios por mi compromiso con los líderes eclesiásticos e internacionales:

 

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Hay una sensación de ansiedad como consecuencia de la inseguridad en un mundo de violencia, terror y guerra preventiva. La desintegración de las sociedades genera preocupación, así como la probabilidad de que armas nucleares caigan en manos de elementos no estatales.

La identidad de los pueblos es cada vez más importante, a medida que grupos religiosos buscan maneras de determinar cómo las religiones pueden relacionarse entre sí de forma más eficaz. Es imprescindible establecer desde abajo un diálogo de identidades.

El centro de gravedad de la Cristiandad está sufriendo un desplazamiento demográfico de norte a sur, concomitante a un marcado crecimiento en el "sector informal" de la Cristiandad, representado por las mega-iglesias y otras expresiones de post-denominacionalismo, incluida una "espiritualidad" no vinculada a las instituciones tradicionales.

En el campo económico, el potencial de Asia y del Sur mundial como mercados y centros de producción plantean la cuestión de si el Norte está dispuesto a ver en las otras regiones interlocutores en un plano de igualdad en lo económico, lo político y lo militar.

Los tipos de migración humana ofrecen oportunidades de trabajo, educación y comercio, pero producen también presas vulnerables a las duras restricciones, la hostilidad, la xenofobia, el racismo e incluso el tráfico de personas y la esclavitud en nuestro tiempo.

La larga confrontación entre occidente y el mundo árabe se ha exacerbado con la guerra de Iraq y la espiral de violencia en el conflicto israelo-palestino. Hay que buscar y promover oportunidades para una paz justa.

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9. Puede parecer que estas impresiones de mis viajes esbozan un retrato sombrío y lúgubre. Pero también existen muchos signos de esperanza. De una región a otra, se alzan voces proclamando que "Otro mundo es posible - Nuevos cielos y una nueva tierra". Ello demuestra que existe una espiritualidad creciente de resistencia y esperanza, un mundo en el que aquellos que han estado marginados, están actuando para cambiar su entorno y sus instituciones. Surge una visión de un mundo en el que los pueblos viven dignamente, en comunidades sostenibles. Por la gracia de Dios, este mundo es posible. Y esta visión merece el apoyo, la oración y la acción de las iglesias.

10. El objetivo de mi informe no es el de desarrollar o analizar estos temas de manera más profunda o más amplia. Reflexionaré más bien sobre sus implicaciones para el ecumenismo en el siglo XXI.

 

Reconfiguración del Movimiento Ecuménico

11. Desde la última reunión del Comité Central, hemos llevado a cabo el proceso de reconfiguración del movimiento ecuménico. Han habido dos consultas. La primera tuvo lugar en noviembre de 2003 en Antelias, Beirut, y reunió a un grupo de 36 participantes a título personal. La reunión fue presidida por nuestro moderador, el Catholicós Aram I, y estuvo precedida por una consulta de jóvenes sobre el mismo tema de la reconfiguración del movimiento ecuménico. El informe de Antelias, que todos o muchos de ustedes habrán leído porque se envió a todos los miembros del Comité Central, subrayaba la importancia del tema de la reconfiguración, identificaba una serie de cuestiones que es necesario que se tomen en consideración, y recomendaba al CMI que organizase otra reunión con un grupo más representativo de interlocutores ecuménicos.

12. La segunda consulta se celebró en Chavannes-de-Bogis cerca de Ginebra, del 30 de noviembre al 3 de diciembre de 2004, después de un proceso muy elaborado de preparación. Una consultora, Jill Hawkey, llevó a cabo un estudio de planificación, y presentará posteriormente los resultados del mismo durante la reunión del Comité Central. Ulteriormente escribimos a las iglesias miembros del CMI, invitándolas a presentar sus reflexiones sobre el tema del ecumenismo en el siglo XXI. En tercer lugar, pedimos a un grupo de personas de diferentes regiones y diferentes partes de la familia ecuménica que reflexionasen sobre dos cuestiones fundamentales: la primera ¿cuál es su idea del movimiento ecuménico en el siglo XXI? y la segunda, ¿qué estructuras se requieren para realizar esa idea? Éramos conscientes del hecho de que el Comité Central apuntaba a que la reconfiguración del proceso del movimiento ecuménico fuera impulsada por las iglesias. Por lo tanto, al tener en cuenta esta premisa, el 50% de los 94 participantes en la segunda consulta representaban a iglesias miembros del CMI. Los resultados de la consulta se presentarán en esta reunión del Comité Central para debatirlos y tomar una decisión.

13. Con la puesta en marcha de este proceso de reconfiguración, ya se evidenció en Antelias que lo que realmente estaba en juego no era sólo la gran diversidad de estructuras ecuménicas, sino también la necesidad de tratar del contenido del ecumenismo en el siglo XXI. Estas convicciones han encontrado eco en mis discursos cuando he viajado por las diferentes regiones del mundo. He profundizado pues algo en la reflexión, y en la próxima sección de mi informe, quisiera hacerles partícipes de los que considero serán algunos de los desafíos emergentes en el mundo actual que tenemos que tener presentes en nuestro debate sobre el ecumenismo en el siglo XXI. De la misma manera, señalaré los cambios en el entorno eclesial que interpelan directamente al ecumenismo.

 

Nuevos desafíos para el ecumenismo

14. En los albores del siglo XXI, estamos siendo testigos de una nueva ideología que no se pregunta precisamente cómo organizar y facilitar el cambio constructivo en la sociedad, sino que le interesa más bien aumentar todavía más su capacidad para controlar y dominar a los pueblos y los recursos naturales en el mundo. Perpetúa la lógica de la confrontación, la rivalidad, la guerra y la violencia. En la actualidad, el uso de fuerza viene acompañado por el poder de interpretar el mundo del prójimo designando "nuevos enemigos de la humanidad" de una manera que legitima una cultura de la violencia. En un momento en el que el triunfo del laicismo se afirma en el norte y en el mundo occidental, el proceso de designar a los llamados "enemigos de la vida pública" está cargado al mismo tiempo del simbolismo religioso de lo bueno y de lo malo, en el que se invoca a Dios, y se invoca arbitrariamente, al servicio de un determinado programa de agresión. En este contexto, la inseguridad, el miedo y la ansiedad marcan las vidas de muchos pueblos en todas las regiones. El mundo de hoy sigue siendo un mundo amenazado e inestable. Las sociedades confían más en el poder militar que en buscar formas pacíficas y justas que cambien esa tendencia. La búsqueda de armas más sofisticadas de destrucción masiva se está convirtiendo en la única garantía de seguridad de los estados naciones en el mundo desarrollado. Pero incluso, las naciones no tan desarrolladas y no tan ricas están buscando protegerse adquiriendo las mismas armas peligrosas de destrucción masiva que los ricos y los poderosos están utilizando para desplegar su hegemonía en el mundo. La tendencia creciente y actual es que las políticas económicas estén al servicio de consideraciones políticas y militares, y no de las necesidades básicas para las que están concebidas o a las que pretenden representar. En otras palabras, somos testigos de la emergencia del estado militar que se apoya en el discurso democrático, cuyo objetivo primario es facilitar el cambio de régimen.

15. En este contexto, vemos que peligra el multilateralismo. Las Naciones Unidas no sólo están siendo atacadas, sino que también se están debilitando e incluso se está socavando su fuerza como instrumento para la seguridad y la paz mundiales. Ello da lugar a una atmósfera social enrarecida, en un mundo en el que los recursos mundiales se han convertido en un medio para recompensar la lealtad a los ricos y poderosos. Consumidas por estos deseos hegemónicos, algunas de las naciones ricas se lanzan constantemente a redibujar un mundo nuevo, en el que los pobres y los débiles tendrán poca o ninguna voz. Otra víctima de estas tendencias y predisposiciones son avances democráticos de los dos últimos decenios, ahora desvirtuados. Y todavía peor, el sentimiento de inseguridad en las naciones ricas y poderosas conduciendo a la victimización y discriminación de los inmigrantes. En algunos países, la introducción de documentos nacionales de identidad es un intento para reprimir la inmigración. La criba y la detención de inmigrantes sin juicio, y el uso de tecnologías inhumanas que atentan contra la intimidad de las personas se están convirtiendo cada vez más en prácticas habituales en los países industrializados. Las medidas exageradas contra el terrorismo mundial solo sirven para crear otras formas de tiranía contra las comunidades inmigrantes en estos países. La vulnerabilidad de los estados naciones, especialmente en el sur, se traduce hoy en el debilitamiento de la sociedad civil y la reducción de la capacidad de marcos alternativos de acción. Ante estas nuevas formas de tiranía es más difícil reaccionar, porque basan su legitimidad y su autoridad en la democracia popular. Parte de la tarea profética del movimiento ecuménico en el siglo XXI sería asistir a las comunidades humanas en la búsqueda de soluciones que vayan más allá de la lógica violencia y la dominación, y establecer formas alternativas noviolentas para resolver los conflictos.

16. En la actualidad, vivimos en un mundo en el que se están cuestionando las categorías éticas fundamentales de comprensión y actuación sobre lo que significa el ser humano. La respuesta a este cuestionamiento está en parte en la búsqueda de nuevas ideas en lo que se refiere a la autenticidad y los cambios de paradigma. Pienso que siguiendo este camino, seremos capaces de determinar la identidad y el futuro del movimiento ecuménico. El proceso de reconfiguración es pues una invitación al movimiento ecuménico mundial, para que inicie un nuevo camino hacia la renovación y la profundización del compromiso de encararse con los problemas y los dilemas del mundo de hoy. La rearticulación de la visión original de la unidad de género humano en el nuevo oikos de Dios es la esencia de la aspiración de las iglesias que se han reunido en fraternidad en el seno del CMI. El nuevo compromiso de todas las iglesias ha de centrarse en las actividades que promueven no sólo el respecto de los derechos humanos, sino también el fomento de una nueva cultura de paz y justicia, para prevenir y superar cualquier forma de violencia en la sociedad. Nuestro compromiso perenne es acompañar a las iglesias en sus diversos ministerios e iniciativas, con actitud crítica y reflexión vocacional sobre lo que nos deparará el mundo, teniendo en cuenta las tendencias actuales mundiales. Esto significa que nos dirigimos con confianza hacia un compromiso ecuménico redefinido concomitante con los desafíos y las oportunidades a los que se enfrenta la iglesia en los albores del siglo XXI.

17. Durante los últimos cincuenta años, el mundo ha vivido un nuevo fenómeno social que ha adquirido legitimidad enteramente sobre la base de formas no estructuradas de trabajo. Antes de que las organizaciones no gubernamentales (ONG) apareciesen en la escena, eran principalmente las iglesias y algunas instituciones y redes filantrópicas las que actuaban en el campo del desarrollo humano. La irrupción en la historia de formas no estructuradas y no organizadas de responder a la indigencia humana ha sido de tal calibre que incluso los gobiernos del Sur, y no digamos las iglesias, se disputan los recursos de estos organismos sociales. Así como al parecer las ONG están agotando el espacio social y tropiezan con las complejidades y las políticas de la movilización de recursos, también la iglesia institucional se están enfrentando a los nuevos desafíos que plantea la emergencia espectacular de formas no-denominacionales de congregaciones ecuménicas.

18. Parece ser que entramos en una nueva época de ecumenismo en la que los acuerdos formales, las estructuras institucionales y las prerrogativas son cuestionados por nuevas formas de expresiones de fe fundamentalmente ancladas en la experiencia. Estas expresiones, que son evidentes en todas las regiones del mundo, representan un claro desafío a lo que se ve como burocratismo excesivo y estructuras de autoridad en el seno de las iglesias históricas. Desde los tiempos de la Reforma, no habíamos visto una desconfianza tal de las instituciones burocráticas como en la actualidad. Tampoco había habido una migración tan grande de personas de la iglesia institucionalizada, a lo que yo llamo estructuras informales. Estas expresiones post-denominacionales del ser de la iglesia resultan cada vez más atractivas para la juventud y, en una gran medida, también para la clase media, en el Tercer Mundo. Hay netamente un vacío en las formas actuales de expresión de la fe que empuja a valores más creativos, menos burocráticos y más relacionales en la vida cristiana. Subyacente en este fenómeno está la búsqueda de auténtica espiritualidad que nos conecta a nuestra humanidad. La cuestión en este punto está en saber cómo la post-modernidad sigue alienando al ser humano de su humanidad. Sin el deseo básico de relacionarnos y compartir con el prójimo lo que somos como seres humanos, la Cristiandad carecería de sentido. Si la post-modernidad amenaza con despojarnos, ¿cómo podemos ni siquiera pretender ser cristianos? Aunque el ecumenismo del siglo XX surgió de movimientos estudiantiles cristianos y de corrientes ecuménicas como Fe y Constitucion y Vida y Trabajo, no podrá ser sostenido solo por estos movimientos. Hará falta una gran transformación de aquellas corrientes ecuménicas, y tantas cosas más, para poder sostener el ecumenismo en el siglo XXI.

19. Una de las cosas a las que he dedicado bastante tiempo durante mi primer año de función ha sido escuchar atentamente a la gente joven. Lo que escucho una y otra vez es que muchos jóvenes en la actualidad se hacen la misma pregunta: ¿Cuál es la base moral y espiritual para una vida con sentido? Necesitamos el tipo de espiritualidad que abrace la bondad en cada tradición religiosa, especialmente cuando se trata de la pedagogía de la paz. Por esta razón, debemos facilitar continuamente el espacio para el diálogo entre las diferentes tradiciones religiosas y expresiones de fe. No es infrecuente en estos tiempos encontrar jóvenes de hogares cristianos que buscan nuevas formas de espiritualidad, algunas veces incluso fuera de la iglesia cristiana. Por lo tanto, el movimiento ecuménico debe abrazar los elementos principales de la fe de tal manera que colme las necesidades espirituales de la generación más joven. El movimiento ecuménico en el siglo XXI tiene ante sí el reto de responder al anhelo espiritual de nuestro tiempo, y especialmente a la espiritualidad que busca la generación más joven. El ecumenismo debe relacionarse orgánicamente con este anhelo de dimensiones de la fe más ancladas en la experiencia.

20. Nunca se ha dudado de que esta espiritualidad desempeña un papel importante en el movimiento ecuménico. Nuestros amigos y líderes ortodoxos han reiterado siempre este hecho; pero mi convicción de que la espiritualidad ocupará un espacio todavía mayor en el ecumenismo del siglo XXI se ha reforzado por dos experiencias que viví desde que ocupo mi puesto. La primera fue un encuentro que tuve con un grupo de jóvenes daneses que visitaron Ginebra a principios de 2004. Al hablar con ellos durante su visita al Centro Ecuménico, me di cuenta que todos ellos buscaban un significado más profundo en la vida de lo que les ofrecía la sociedad. Pero casi todos ellos lo buscaban fuera de los caminos tradicionales definidos por sus iglesias u otras tradiciones. Para ellos, las viejas formas de religión suenan huecas. Buscan algo sustancioso. ¿Qué es lo que tantas religiones establecidas no han conseguido ofrecer? El concepto que suele aparecer cuando se debate este fenómeno es la espiritualidad, entendida como existente frente a la religión organizada.

21. La segunda experiencia es un contacto que tuve con jóvenes del templo de la Capilla de Nairobi (Nairobi Chapel) en Kenia. La Capilla de Nairobi es posiblemente la congregación que registra en la actualidad un mayor crecimiento en Kenia. En apenas diez años, este pequeño templo de la Universidad de Nairobi, que sólo era capaz de atraer el interés de un puñado de fieles, ha pasado hoy a celebrar cuatro servicios cada fin de semana. Asimismo, hay un servicio en mitad de la semana para poder atender el número creciente de fieles. Los miembros de la Capilla de Nairobi son casi en su totalidad jóvenes que han abandonado la confesión de sus padres, por no haber encontrado una respuesta espiritual en las principales iglesias: anglicana, metodista, presbiteriana e incluso católica, ya que hay un gran número de católicos que son miembros de la Capilla de Nairobi. Como respuesta a la pregunta sobre la identidad denominacional, me decían que ellos eran simplemente cristianos que se reunían para celebrar su coincidencia en Cristo y por el deseo de comprenderse mutuamente mediante el testimonio de lo que significa Jesús en sus vidas personales. Juntos han emprendido un proceso dinámico de escucha, aprendizaje y fe compartida. Este proceso ha hecho más profunda su espiritualidad no sólo durante el culto, sino también en sus lugares de trabajo, ya que muchos de ellos son jóvenes profesionales con una buena formación académica.

22. Estos dos ejemplos representan un fenómeno mundial - jóvenes cristianos que quieren apegarse a su fe y buscan en general un sentido profundo en la vida. Mientras en Kenia los jóvenes cristianos han encontrado una respuesta (Capilla de Nairobi) que ha pasado a ser un lugar alternativo y una forma de culto, los jóvenes cristianos daneses están todavía buscando. Para mí, la Capilla de Nairobi representa un ejemplo de cristianismo post-denominacional. Para ellos, el mantenimiento de la integridad doctrinal o, incluso, la lealtad a las confesiones de sus padres no es una cuestión en la manera en que viven su fe. Representan un ecumenismo emergente desde abajo, lleno de energía y vitalidad. Participan activamente en las cuestiones nacionales, en las que se incluye la lucha por la justicia social, la erradicación de la pobreza y la buena gobernanza. Pero su mayor orgullo, como me dijeron, es que su vida y trabajo se apoyan en su espiritualidad.

23. Otra realidad que me gustaría destacar es el hecho de que los evangélicos que en el pasado evitaban cualquier implicación en cuestiones sociopolíticas, ya no se declaran apolíticos. Como hemos podido comprobar en las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, están ahora comprometidos políticamente, una tendencia que es muy probable que continúe como característica de su responsabilidad social. Además, nuevas "alianzas ecuménicas" están apareciendo entre los evangélicos y otros sobre la base de valores compartidos sobre cuestiones morales, sociales y políticas. Hago referencia a estas alianzas entre comillas porque los evangélicos solían pertenecer, o todavía pertenecen, a las principales iglesias protestantes, por una parte, y católicas romanas, por otra. La colaboración entre evangélicos y católicos romanos no es nueva, por supuesto. Recordamos que Evangelicals and Catholics Together es un documento que fue publicado en 1994 y que, por supuesto, no fue muy bien recibido en algunos círculos evangélicos y católicos en ese momento. Pero está muy claro que esta alianza proporcionó un marco para la colaboración en temas culturales, morales y sociales durante las últimas elecciones presidenciales en los Estados Unidos.

24. El proceso del ecumenismo en el siglo XXI debe tener presente estas realidades emergentes, que obviamente piden un nuevo compromiso ecuménico que vaya más allá del diálogo tradicional bilateral para conectar con las necesidades espirituales locales. Sin duda hay que explorar en qué medida el Foro Cristiano Mundial facilitará una plataforma para dicho compromiso, pero también ha llegado el momento para nosotros de afrontar los desafíos que estas realidades locales presentan a los organismos conciliares ecuménicos, los consejos nacionales de iglesias y en las organizaciones ecuménicas regionales. Asimismo, tienen ante sí el desafío de prestar más atención y desarrollar sus capacidades para ayudar a las iglesias expresando la relación de auto-comprensión (eclesiástica) y auto-representación (eclesiología) entre las diferentes iglesias y comunidades.

25. Al concluir esta parte, quisiera reiterar que tres características principales del post-denominacionalismo marcarán el ecumenismo del siglo XXI: congregaciones no basadas en el denominacionalismo, alianzas intercristianas formadas en torno a valores compartidos sobre cuestiones morales y sociales y, en tercer lugar, la búsqueda de significado espiritual y orientación moral en especial, pero no exclusivamente, entre los jóvenes, pese a las diferencias doctrinales. Lo que tendrá implicaciones de largo alcance para el Consejo Mundial de Iglesias como organización de miembros denominacionales, así como para los órganos ecuménicos conciliares y las grandes denominaciones nacionales.

26. Mirando al futuro del CMI, ¿cómo respondemos a estos desafíos y cuál es la visión que nos guiará para discernir los signos de los tiempos y trazar la trayectoria futura del movimiento ecuménico? Creo que el tema de nuestra próxima Asamblea apunta en la buena dirección: "Transforma, Dios, el mundo con tu gracia". El proceso de cambio que requerimos no es solo cuestión de estructuras y dispositivos y arreglos institucionales. Tenemos que emprender un proceso de transformación que debe arraigarse en la conversión a la fuente de nuestras vidas y de la vida de toda la creación, el Dios uno y trino que juntos confesamos.

27. Confiamos en que habrá un futuro, en que ciertamente "otro mundo es posible", porque confiamos en la gracia misericordiosa de Dios. Los pecadores seres humanos están llamados a ser hijos de Dios unidos en el cuerpo único de Cristo y al servicio de toda la humanidad y la floreciente creación de Dios. Tengo confianza en que los debates en la Asamblea reflejarán lo que vi de nuevo en mis visitas a las iglesias de diferentes regiones, esto es, que las iglesias mantienen juntas las diferentes dimensiones que antes he esbozado: la apuesta por la unidad de la iglesia y la casa del Dios de vida, la disponibilidad para ir más allá de nuestras propias comunidades y colaborar con gentes de otras religiones por la paz y la justicia, para hablar al poder con verdad, y para cultivar una espiritualidad suficientemente fuerte para resistir las tentaciones de nuestro tiempo y sostenes nuestras comunidades.

28. Al CMI incumbe facilitar tal compromiso común, asegurar la coherencia del movimiento ecuménico y la eficacia del multilateralismo, y promover una fuerte voz ética, clara y creíble, con capacidad para ofrecer una lectura diferente de la realidad mundial.

 

Parte II

 

Encuentros con las instituciones de Bretton Woods

29. La Asamblea de Harare 1998 nos encomendó trabajar sobre la globalización para proseguir y reforzar las iniciativas en marcha de las iglesias, los grupos ecuménicos y los movimientos sociales, apoyar su cooperación, estimularlos a la acción y formar alianzas con otros interlocutores de la sociedad civil que trabajan en cuestiones relacionadas con la globalización, en particular formulando respuestas alternativas a las actividades de las entidades transnacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, para identificar de manera competente los efectos tanto negativos como positivos de sus políticas.

30. Este mandato se tradujo en un compromiso de formular directrices para las iglesias con miras a una respuesta congruente de éstas y de las organizaciones ecuménicas a las instituciones que promueven la globalización económica (Comité Central, Potsdam, 2001). Las directrices se formularon mediante un documento básico titulado No nos dejes caer en tentación: Respuesta de las iglesias a las políticas de las instituciones financieras internacionales. El documento se comunicó a las iglesias y a las instituciones de Bretton Woods (Banco Mundial y FMI). Sobre esta base, dichas instituciones financieras solicitaron dialogar con el CMI.

31. Mientras que el Banco Mundial y el FMI esperaban que los encuentros se centraran en la forma en que las iglesias pueden ayudar a aplicar sus instrumentos como los Programas de Estrategia de Reducción de la Pobreza y los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) adoptados por las Naciones Unidas, el CMI confiaba en que los encuentros se centraran en considerar las causas profundas de las injusticias actuales. El CMI insistió en que lo que importaba era el análisis crítico y las implicaciones éticas de las políticas económicas neoliberales en el mundo de hoy, para discernir si tendrán profundos efectos frente a la actual desigualdad económica mundial y la violencia relacionada con ella. El CMI entró en el debate a partir del supuesto de que hay alternativas al actual sistema económico injusto. Desde el principio, había estas dos acusadas diferencias de perspectiva que persistieron en todos los encuentros.

32. El proceso incluyó tres encuentro fructíferos CMI/Banco Mundial/FMI y una reunión interna de las iglesias y organismos conexos en un período de dos años. El primer encuentro tuvo lugar en Ginebra en febrero de 2003. El segundo fue un encuentro interno en Ginebra en septiembre de 2003 para preparar a las iglesias para el proceso. El tercer encuentro tuvo lugar en Washington D.C. en la sede del Banco Mundial y el FMI en septiembre de 2003. El cuarto encuentro fue el de alto nivel, en octubre de 2004 en el Centro Ecuménico en Ginebra. Participaron el Presidente del Banco Mundial, el Director Gerente Adjunto del FMI, el Presidente para África del CMI y yo mismo. Hubo además un grupo invitado representativo de dirigentes de iglesias, organismos representativos conexos y personal de las tres organizaciones.

33. De este complejo proceso podemos extraer varias lecciones. Las tres instituciones se proponen erradicar la pobreza (CMI) o aliviar la pobreza (Banco Mundial/FMI). La declaración de objetivos del Banco Mundial apunta a un "mundo liberado de la pobreza" mediante el crecimiento. El FMI pone su empeño en el alivio de la pobreza mediante la estabilidad financiera y el crecimiento. El Consejo Mundial de Iglesias ha recalcado siempre que la erradicación de la pobreza solo puede conseguirse combatiendo la injusticia y la desigualdad y que las raíces de esta situación están en el actual orden económico injusto. Estaba claro desde el principio que aunque hay coincidencias en la consideración de los problemas económicos y sociales, hay también acusadas diferencias en la manera de entender esos problemas, y en las formas apropiadas para resolverlos.

34. El documento final sobre Base común y diferencias y la declaración conjunta indican que el Banco Mundial y el FMI no se apartarán del concepto de crecimiento como la panacea para aliviar la pobreza. Sostienen que no tienen el mandato ni los conocimientos especializados para promover los derechos humanos, lo que según ellos es labor de las Naciones Unidas. Ambas instituciones financieras creen, no obstante, que su labor contribuye a los derechos humanos en la esfera del desarrollo económico y las políticas sociales conexas, complementando así la labor de las Naciones Unidas. En cuanto las voces y los votos en el seno del Banco Mundial y del Fondo Financiero Internacional, creen que lo que determinará los votos seguirá siendo sobre todo la medida de la magnitud económica relativa de los países participantes.

35. Para dirigir estos encuentros a ocuparse de los efectos específicos de las políticas de las instituciones financieras internacionales sobre el terreno, se han escogido cuatro ámbitos para ser considerados mediante estudios de países específicos de la siguiente manera:

 

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Realizar estudios monográficos de países sobre Estrategias para la Reducción de la Pobreza.

Realizar actividades conjuntas sobre la cuestión de la gobernanza.

Realizar actividades conjuntas sobre las luchas de los pueblos indígenas.

Realizar actividades conjuntas sobre la cuestión del VIH/SIDA.

Realizar actividades conjuntas sobre programas comunales de desarrollo.

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36. Para avanzar en nuestro camino, los organismos e iglesias relacionados con el CMI son pues invitados a participar en esta empresa. El estudio monográfico de Honduras, ya realizado por la agencia alemana de desarrollo EED con la agencia de investigación Südwind, podría ser el punto de partida para continuar el proceso en 2005. El compromiso del CMI en favor del imperativo evangélico de justicia social para todos seguirá siendo el marco de nuestra colaboración con las instituciones financieras internacionales.

 

Decenio para Superar la Violencia

37. El Decenio para Superar la Violencia (DSV) ha brindado un marco para que cada vez más iglesias por todo el mundo se encaren con la violencia de manera global en sus muchas formas y encuentren maneras creadoras de superar la violencia. A partir de la experiencia de la primera mitad del Decenio, la próxima fase ofrecerá diferentes puntos de entrada a las iglesias y redes, dando y manteniendo el impulso, y precisando el marco del Decenio. La ejecución del programa se realiza sobre el terreno. La función de coordinación del DSV es pues más transmisora que convocante.

38. La eficacia de una metodología con orientación regional está confirmada por experiencia. Con un planteamiento regional, las cuestiones relativas a la violencia se hacen visibles en las iglesias y las regiones. Así se vió en las iglesias estadounidenses al ser objeto de la atención anual especial en 2004. La adopción de un tema de especial atención ayuda a las iglesias a ser más específicas en sus actividades concretas. "El Poder y la Promesa de Paz" estimuló a las iglesias estadounidenses y dió creatividad y energía durante el año a las actividades y reflexiones sobre la superación de la violencia. La Atención Anual especial proporciona un marco dinámico para que las iglesias combinen recursos y esfuerzos. También ofrece oportunidades para las expresiones de solidaridad de otros sectores de la familia ecuménica. En el caso de los Estados Unidos, las Cartas Vivas llevaron mensajes de todo el mundo que fueron materia y espacio estimulantes para los debates en la reunión culminante en Atlanta, Georgia, en octubre de 2004.

39. Una de las enseñanzas derivadas de esta primera mitad del Decenio es que la Atención Anual especial ha pasado a desempeñar un papel central en el DSV: abre nuevos espacios y crea nuevas sinergias para las iglesias y comunidades en la región correspondiente, permitiendo al mismo tiempo contactos, solidaridad y celebraciones internacionales.

40. Otro componente significativo del DSV es el uso de consultas para concretar y profundizar en los problemas de la superación de la violencia. La 6ª Consulta Willem Visser't Hooft, conjuntamente organizada con el Instituto Ecuménico de Bossey, tuvo lugar de nuevo en el marco del DSV, con el tema "Religión, Poder y Violencia". Fue una consulta interreligiosa derivada de consultas tradicionales por cuanto se centró específicamente en un proceso e interacción en que 30 participantes de varias tradiciones religiosas y diferentes procedencias geográficas convivieron y colaboraron durante seis días. Cuestiones profundas sobre el significado y los desafíos de la superación de la violencia desde una perspectiva interreligiosa se plantearon en esta experiencia singular. La principal conclusión de la consulta fue que nuestra humanidad común precede a nuestra identidad particular religiosa, étnica o cultural.

41. En 2004, por vez primera, el Consejo Mundial de Iglesias invitó a las iglesias miembros a sumarse al Día Internacional de la Paz propuesto por las Naciones Unidas para el 21 de septiembre, observando un Día de Oración por la Paz. El sitio web del DSV ofreció recursos para la oración y la liturgia, y se grabaron mensajes de dirigentes religiosos y personalidades de todos los continentes. Estos mensajes se enviaron a las iglesias de los Estados Unidos y se difundieron en el sitio web del DSV. Las visitas a este sitio web subieron a un máximo en ese tiempo, multiplicándose por seis sobre el nivel habitual: 250.000 visitas solo en septiembre. Aunque no sea esta la única ocasión que se ofrece a las iglesias cristianas para orar por la paz en el mundo, es sin duda una buena oportunidad para unirse en la oración con comunidades de fe de todo el mundo, reforzando así las dimensiones ecuménicas e interreligiosas de nuestro trabajo común.

42. El DSV sigue recibiendo y compilando material relativo a la superación de la violencia, elaborado y experimentado por las iglesias. Ello revela que el DSV ha seguido las orientaciones marcadas por este Comité Central. Más bien que un programa del CMI, el DSV ha llegado a ser un instrumento destacar y dar a conocer ampliamente lo que las iglesias y las redes ecuménicas hacen para superar la violencia.

43. Los preparativos para la Atención Anual Especial del DSV a Asia en 2005, en cooperación con la Conferencia Cristiana de Asia, son también parte de las actividades del DSV. Aprovechamos esta oportunidad para dar las gracias al Dr Ahn Jae Woong, Secretario General saliente de la CCA, por su servicio ecuménico a las iglesias de Asia y del mundo. Le deseamos todas las bendiciones de Dios.

44. En el camino hacia la 9ª Asamblea, que marca también la mitad del Decenio, está en marcha el trabajo preparatorio para la Atención Especial de 2006. Las actividades del DSV a plazo medio incluyen componentes de superación de la violencia en la Conferencia Mundial sobre Misión en Atenas, mayo de 2005, y en la 9ª Asamblea. Por último, el DSV se vinculó con el Decenio de las Naciones Unidas por una Cultura de Paz y Noviolencia para los Niños del Mundo específicamente mediante la participación en la Coalición Internacional para el Decenio. En este contexto el CMI y el DSV estuvieron representados en la Primera Exposición Internacional de Iniciativas por la Paz en París.

45. Sobre los frutos de los primeros cinco años del DSV se informará a la Asamblea en sesión plenaria. Sobre la base de esta experiencia y la de Porto Alegre, se prevé que la Asamblea dé orientaciones para la segunda mitad del Decenio.

 

Atención Ecuménica Especial a África

46. En la Asamblea de Harare, los africanos tanto del continente como de la diáspora convinieron en subrayar la riqueza cultural y social de las iglesias de África y su maravilloso don de fe para la familia ecuménica mundial. En respuesta a la plenaria de África, el CMI se comprometió a acompañar a las iglesias de África en su lucha por hacer real la plenitud de vida de los pueblos del continente. El concepto del consenso durante la Asamblea de Harare se enriqueció con el lenguaje del ecumenismo, cuando la Asamblea experimentó los Padares como mercado de ideas para construir nuevas comunidades de esperanza en África.

47. La Atención Ecuménica Especial a África (AEEA) fue decidida por este Comité Central a raíz de la Asamblea de Harare. Se entendió como un proceso que iría hasta la 9ª Asamblea. La AEEA ha colaborado estrechamente con las iglesias africanas y la Conferencia de las Iglesias de Toda el África (AACC). Proporcionó un marco para que el CMI acompañara a la AACC durante un período muy crítico cuando ésta atravesó una grave crisis de liderazgo. El "Viaje de Esperanza para África" como tema de la AEEA para el proceso de acompañamiento facilitó el trabajo sobre educación teológica, formación ecuménica, cambio democrático, paz y reconciliación, resolución de conflictos, así como justicia económica, desarrollo y temas de actualidad. En asociación con la AACC, los Consejos Nacionales de Iglesias y las asociaciones regionales, se ha hecho un importante trabajo sobre las cuestiones éticas, económicas y misiológicas en torno al lema "He aquí que creo una nueva África". La Iniciativa Ecuménica VIH/SIDA en África (EHAIA), que es la más amplia iniciativa ecuménica sobre el VIH y el SIDA, se estableció en el marco de la AEEA.

48. Mención especial merece nuestro acompañamiento de las conversaciones de paz para el Sudán. Con alegría y dando gracias a Dios acogimos la firma en enero del Acuerdo General de Paz en Sudán. En nuestro mensaje de felicitación a los protagonistas del proceso de paz recalcamos que los beneficios del proceso de paz deben extenderse a Darfur, que es hoy la peor catástrofe del mundo provocada por el hombre.

49. Los frutos del proceso de AEEA se presentarán a la 9ª Asamblea mediante una importante publicación.

50. Desde Harare ha tenido lugar la transformación histórica de la Organización de la Unidad Africana (OUA) en la Unión Africana (UA) y se ha dado fuerza a la New Partnership for Africa's Development (NEPAD), se han reinventado las zonas económicas regionales y ha surgido un Parlamento Africano. Son signos de que África está en el umbral de un nuevo período de esperanza. Al mismo tiempo, estas perspectivas se ven frustradas por conflictos constantes en varias partes del continente. La carga de la deuda sigue pesando con fuerza sobre las espaldas de los estados y los pueblos de África. Sin duda el mayor problema para el África de hoy es el VIH y el SIDA. Los efectos cumulativos de esta pandemia son aterradores y suscitan una tendencia hacia una actitud de nihilismo social entre hombres, mujeres y niños africanos.

51. África es hoy el único continente en retroceso económico. Algunos llegan a decir que África es un continente perdido. Pero hay algo nuevo en la actitud de parte del mundo hacia África. Tras un período de aparente desdén, la comunidad internacional está empezando a "mirar a África con nuevos ojos", algo que el CMI empezó a hacer hace más de un decenio.

52. Entre los gobiernos del mundo industrializado, el británico está en vanguardia de la lucha contra la pobreza en África. Esto se ha hecho formulando claras políticas encaminadas a producir resultados tangibles en el período de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de las Naciones Unidas. El Gobierno británico prevé la constitución de una Comisión para África, y del Mecanismo Financiero Internacional propuesto encaminado a acelerar los ODM recaudando 50.000 millones de dólares cada año hasta 2015. El Gobierno británico ha estudiado de qué manera las iglesias de África, con su extensa infraestructura de arraigo popular, podrían participar en estos esfuerzos de desarrollo. Para ello, un ex ministro del Tesoro (Rt. Hon. Paul Boateng, ex vicemoderador del Programa para Combatir el Racismo) visitó el CMI para un cambio de impresiones. Una visita análoga se había hecho al Vaticano. Dado que las iglesias participan ya en varios aspectos del desarrollo, hemos decidido entablar un diálogo para considerar lo que esto podría significar en términos concretos. La AACC participa en este proceso. Solicitamos la opinión del Comité Central sobre formas concretas de participación ecuménica en este importante proceso.

53. De cara a la 9ª Asamblea, vemos que el acompañamiento ecuménico de África alcanza un nuevo nivel en el ámbito de la paz y la solución de conflictos. En asociación con la AACC y con el Church World Service del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo de los Estados Unidos, se ha establecido un marco organizado y sostenible de intervención, el Programa Ecuménico de Personas Eminentes. Otras iniciativas de diálogo y cooperación plurirreligiosos presentan signos esperanzadores en una región en que la politización de la religión está expuesta a ser fuente de conflicto. La formación ecuménica, la búsqueda de nuevas maneras de ser iglesia para la generación más joven, la erradicación de la pobreza y la atención a los problemas del cambio climático son otras iniciativas que se han tomado en el marco de la AEEA.

54. En esta coyuntura, debería profundizarse en la dedicación ecuménica a África. No se trata de pedir una nueva atención especial a África, sino de una indicación de que esta región debe seguir siendo una de las prioridades principales del CMI en el futuro previsible.

 

Parte III

 

Comisión Especial

55. La labor de la Comisión Especial va dando fruto. La cosecha se extiende a los campos teológico, institucional y de relaciones de la vida del Consejo. La mejor ilustración de ello puede verse en el programa de este Comité Central, que tendrá que ocuparse de cuestiones de capital importancia para en papel presente y el futuro del Consejo dentro del movimiento ecuménico. Permítanme dar dos ejemplos.

56. Eclesiología. La Comisión Especial ha hecho especial hincapié en la eclesiología. Hoy tenemos ante nosotros el Proyecto de Declaración sobre Eclesiología para la Novena Asamblea, preparado por Fe y Constitución. Recoge lo que Fe y Constitución ha estado debatiendo en los últimos años, desarrolla el contenido de anteriores declaraciones de la Asamblea, va más lejos que la Declaración sobre la Unidad de Canberra y centra nuestros esfuerzos y deliberaciones en nuestra búsqueda fundamental de la unidad de la Iglesia.

57. No pretendo comentar aquí toda la declaración. Quisiera simplemente destacar, como ejemplo elocuente, su insistencia en la teología bautismal. Este hecho debe considerarse también a la luz del estudio elaborado por el Grupo Mixto de Trabajo entre el CMI y la Iglesia Católica Romana sobre Implicaciones Eclesiológicas y Ecuménicas de un Bautismo Común, que pretende contribuir y dar precisión al debate sobre las implicaciones eclesiales y ecuménicas del reconocimiento de un bautismo común y dar los pasos adecuados para manifestar un mayor grado de comunión. Esta misma insistencia en la teología bautismal debe considerarse también a la luz de los Criterios teológicos para la admisión de miembros en el CMI, promovidos por la labor de la Comisión Especial y elaborados por el Grupo de Estudios sobre Admisión de Miembros. Estos nuevos criterios, que formarán parte del Reglamento del CMI, tratan de calibrar las consecuencias potenciales de poner el bautismo en el corazón mismo de la comunidad de iglesias miembros y de invitar a éstas a que se comprometan al reconocimiento del bautismo de cada una como elemento fundamental para reforzar y alimentar el sentimiento de comunidad.

58. Considerando en conjunto todos estos esfuerzos, podría decirse que las expectativas formuladas en Harare o por la Comisión Especial pueden no haberse cumplido plenamente, pero el camino recorrido ha sido notable y el material a nuestra disposición es prometedor para los próximos años.

59. Esta promesa y este desafío adoptan una forma tangible en la manera en que los participantes en la reunión interortodoxa previa a la Asamblea, celebrada en Rodas, Grecia, pusieron de manifiesto la necesidad de que las iglesias ortodoxas y sus teólogos empezaran a afrontar sistemáticamente las cuestiones eclesiológicas fundamentales planteadas en el informe de la Comisión Especial. Consideran tal estudio "necesario y oportuno, tanto en respuesta al respetuoso desafío planteado por la Comisión Especial como con objeto de alcanzar mayor claridad y congruencia sobre esta cuestión entre las iglesias ortodoxas".

60. Consenso. Se invitará al Comité Central a aplicar primero experimentalmente y a adoptar después el nuevo Artículo XVI del Reglamento: Orden de las sesiones (en lugar de "Reglas del Debate"), lo que opera un cambio radical en la vida institucional del Consejo, al pasar de un sistema parlamentario de votación a un sistema concebido para discernir un consenso.

61. La Mesa de la Comisión Especial, en su reunión de Minsk, Belarús, subrayó acertadamente que "la nueva metodología de consenso, basada en la deliberación y el discernimiento, es un paso hacia un nuevo ethos y una cultura que requiere un cambio de actitudes. Este cambio puede reforzar y profundizar en sentimiento comunitario de las iglesias". Algunas iglesias miembros han descubierto ya en su propia vida y su testimonio internos que la toma de decisiones por consenso es una mejor manera de reflejar la naturaleza de la iglesia descrita en el Nuevo Testamento. Otras iglesias miembros sostienen enérgicamente el CMI puede dar hoy testimonio en un mundo marcado por conflictos, tensiones y guerras no solo por sus programas, sino por su manera de operar.

62. Ciertamente este cambio no será fácil. Muchos temen una parálisis del Consejo cuando se trate de tomar decisiones sobre cuestiones particularmente delicadas o urgentes. Muchos recalcan la necesidad de preparación y entrenamiento necesarios, ya que el discernimiento del consenso y la toma de decisiones requerirán una nueva práctica y nuevas maneras de convivir. Muchos insisten en la necesidad de prever algún tipo de "válvulas de seguridad" en el nuevo Reglamento, que permitan tanto a la institución avanzar cuando sea necesario como a las iglesias miembros sentirse escuchadas con respeto.

63. Quienes trabajaron en dar forma al nuevo Reglamento convendrán conmigo en que todas estas legítimas inquietudes se tomaron muy seriamente. Por eso estamos ahora dispuestos a avanzar con humildad y con confianza de que el cambio hacia el consenso contribuirá a configurar el Consejo como comunidad de iglesias, a imponer un compromiso espiritual que interpelará a todas las iglesias miembros, a mantener su voz profética.

 

Personal

64. En los últimos años, ha habido bastantes novedades en relación con la situación general del personal del Consejo: mientras que, por una parte, el personal básico ha descendido notablemente en número, por otra parte los consultores descentralizados de actividades programáticas han aumentado (EEF; EHAIA); se han situado oficinas en las regiones (Oficinas de Oriente Medio y el Pacífico; Programa de Pueblos Indígenas; Red de Defensa Ecuménica de los Discapacitados;); se ha invitado a consultores especializados a realizar tareas concretas (publicaciones; reconfiguración); se han explorado y abierto nuevas posibilidades para personal en comisión de servicios (finanzas; comunicaciones; asuntos internacionales) y se ha consolidado la práctica de invitar a jóvenes pasantes. Además, los programas han invitado a especialistas o han contratado a jóvenes cursillistas por breves períodos, mientras que algunos voluntarios han ofrecido generosamente sus servicios al Consejo.

65. Con todo esto, puede sostenerse que el perfil general del personal ha cambiado y que hemos alcanzado ya una nueva fase en las cuestiones de personal. Convengo en que los cambios son patentes e importantes, pero me apresuro a añadir que queda todavía mucho por hacer en este sector. Y a este respecto tendremos que estudiar cuidadosamente las conclusiones y recomendaciones del componente de gestión del Informe de Evaluación antes de la Asamblea.

66. Quiero reafirmar que el EVC es lo que mejor describe la visión del Consejo. Lo que básicamente debemos preguntarnos es qué recursos de personal se necesitan para dar realidad a esta visión en los próximos años.

67. El Comité de Orientaciones del Programa de la Asamblea y ulteriormente el Comité Central determinarán los núcleos estratégicos y los ámbitos de trabajo programático para el Consejo. Soy plenamente consciente de que, al escuchar cuidadosamente estas orientaciones y decisiones, y al ponerlas en práctica, se esperará también de nosotros que determinemos con mucho cuidado las necesidades de personal del Consejo.

68. Sentimos cada vez más la necesidad de que el Consejo asuma un papel director al explorar la naturaleza y el carácter del movimiento ecuménico en el siglo XXI, estableciendo relaciones creativas con muchos colaboradores e interlocutores ecuménicos. Nos incumbe la delicada tarea de determinar de qué manera debe el Consejo renovar sus recursos humanos para responder a las nuevas y crecientes demandas en el interior del movimiento ecuménico.

 

Novena Asamblea

69. Desde la última reunión del Comité Central, se ha progresado enormemente en la preparación de la 9ª Asamblea, que se inaugurará dentro de un año en Porto Alegre, Brasil. En nuestra última reunión seleccionamos el tema "Transforma, Dios, al mundo con tu gracia". Esta oración ha sido la idea orientadora de nuestra preparación hasta el día de hoy.

70. El Informe del Comité de Planificación de la Asamblea (Doc GEN 5) pondrá al Comité Central al corriente del programa propuesto. Pese a que la Asamblea será más corta y más reducida, el acontecimiento promete una rica deliberación y una nueva manera de tomar las decisiones. Reunirá además no solo la cuota de delegados y representantes constitucionales, sino también a muchos otros miembros del más amplio movimiento ecuménico.

71. Será la primera vez que la Asamblea se reúne en América Latina. Los testimonios de las iglesias y los desafíos a los que hacen frente las sociedades en todo el continente darán forma a nuestro trabajo en el Brasil. En mi visita a la región a fines de 2004, fui testigo de la gran esperanza de renovación política y económica cuando tantas personas se esfuerzan por curar las heridas de decenios de gobierno militar. El papel del CMI al brindar apoyo y solidaridad a los pueblos latinoamericanos durante esos tiempos difíciles se reconoce y aprecia con gratitud. Muchos ven en la Asamblea un momento oportuno para testimoniar ante el mundo la gratitud al CMI por su solidaridad crítica durante aquella hora dura de aflicción. La Asamblea de Porto Alegre será también una plataforma desde la cual la trayectoria ecuménica de las iglesias protestantes, pentecostales y católicas de América Latina podrían inspirar a las iglesias de otros continentes para vislumbrar nuevos horizontes ecuménicos.

72. La Asamblea estará marcada además por una maduración en el seno de los miembros del Consejo. Los delegados emprenderán un camino de toma de decisiones según el modelo del consenso, buscando nuevas maneras de llegar a acuerdos sobre declaraciones y acciones importantes de la Asamblea. Análogamente, el debate de los últimos años sobre el ecumenismo en el siglo XXI indica que los compromisos y las experiencias compartidos, más bien que la pertenencia común al CMI, serán el sello distintivo de nuestro futuro ecuménico. Esta Asamblea marca una nueva fase del ecumenismo.

73. Nos hemos propuesto también hacer de esta Asamblea la más joven en la historia del Consejo Mundial de Iglesias. Como suele decirse, la juventud no es meramente el futuro de la Iglesia, es la Iglesia de hoy. Los jóvenes son sin duda los futuros dirigentes de la Iglesia y del movimiento ecuménico. Si tomamos en serio nuestro futuro, debemos permitir seriamente que los jóvenes abran el camino.

74. Los jóvenes tendrán un papel clave en la Asamblea de Porto Elegre. Habrá jóvenes delegados, representantes y asesores en la Asamblea. Habrá 150 jóvenes como stewards. El comité de acogida propone un "campamento juvenil" para 250 jóvenes de Brasil y América Latina. Toda la juventud de la Asamblea se reunirá durante tres días de preparación y celebración antes del comienzo de la Asamblea. El Comité de Planificación de la Asamblea ha propuesto que los jóvenes que asistan a la Asamblea, dentro de cualquier categoría, sean invitados a unirse a los delegados en sus Conversaciones Ecuménicas.

75. Pero tenemos que ir más lejos. La reducción de tamaño de muchas delegaciones significa que puede haber menos delegados jóvenes que en asambleas anteriores. La forma en que el Comité Central decida asignar el 15% de los puestos de delegados de cuya nominación es responsable es una manera concreta de poner remedio.

76. En las últimas semanas hemos acogido en Ginebra a un novísimo equipo juvenil como parte del personal del CMI en el que están Natalie Maxson como secretaria ejecutiva, Lukasz Nazarko como consultor y cinco cursillistas. Necesitarán nuestro apoyo y nuestra cercanía.

77. Aquí reunidos, estamos en presencia de 28 jóvenes de todo el mundo, que nos ayudan como stewards. Todos debemos aprovechar la oportunidad de escuchar a los jóvenes aquí reunidos cuando preparamos la decisión que hará avanzar los preparativos para la Asamblea de Porto Alegre.

 

Respuesta del CMI a la catástrofe del tsunami en Asia

78. Una de las mayores catástrofes naturales de la historia reciente sacudió Asia meridional y sudoriental un día después de la Navidad en diciembre de 2004. El tremendo terremoto de magnitud 9,0 frente a la isla indonesia de Sumatra envió olas de 500-mph a través del Océano Índico y del Golfo de Bengala en el tsunami más mortífero desde el que devastó la capital portuguesa de Lisboa en 1755 y mató a unas 60.000 personas. La cifra oficial de muertos ha pasado de 200.000. Uno de los hechos más luctuosos derivados de esta tragedia es que se calcula que la tercera parte o más de las víctimas son niños.

79. Desde el momento en que se tuvieron noticias del tsunami, el CMI y ACT se han ocupado del asunto y nuestros colegas han estado en contacto con nuestras iglesias miembros y sus consejos en los países afectados. La Oficina para Asia interrumpió sus vacaciones y empezó a funcionar el 29 de diciembre, colaborando estrechamente con ACT y respondiendo a las necesidades expresadas por algunas iglesias miembros y órganos de ejecución, y una corriente constante de información de varias iglesias y consejos nacionales de iglesias se transmitió extensamente a la familia ecuménica. El personal se volcó para atender a los necesitados, en el plano mundial y en los respectivos países. El Secretario para Asia visitó las zonas afectadas por el tsunami en Sri Lanka y la India acompañado por los dirigentes de los consejos nacionales de iglesias y de las iglesias miembros en las zonas afectadas.

80. ACT lanzó dos llamamientos con un presupuesto previsto de 41.800 millones de dólares que ya está cubierto enteramente por sus miembros contribuyentes de la familia ecuménica. Las iglesias locales de los países afectados y de los países vecinos han participado también en misiones especiales para expresar su solidaridad al pueblo sufriente en las zonas afectadas.

81. La solidaridad ecuménica con las iglesias y los pueblos afectados por el tsunami se expresó en una carta pastoral enviada por el Moderador del Comité Central y por mí mismo. Al expresar nuestra más profunda condolencia en nombre del CMI, hacíamos notar también con profundo aprecio los esfuerzos ejemplares de nuestras iglesias miembros en su respuesta a la tragedia. En nuestras oraciones pedíamos a Dios que nos permitiera a todos superar la angustia de encontrarnos en un mundo sumido en el abatimiento en unión con gentes de otras religiones en nuestra súplica de gracia y compasión. Y en verdad, no solo los creyentes, sino la comunidad internacional acudió en apoyo de nuestros hermanos y hermanas en las zonas afectadas. Hubo una respuesta sin precedentes a una catástrofe sin precedentes. Esta es una de las lecciones que cabe extraer de la tragedia del tsunami: que con voluntad social y política la comunidad internacional tiene capacidad para movilizar todos los recursos necesarios para subvenir a las necesidades de los pueblos del mundo. Se trata de una acción única, pero quisiéramos que pudiera extenderse para superar otras tragedias de la humanidad. En cualquier caso, hemos sido testigos de que la calamidad y la desolación pueden también unir a la familia humana y borrar es estigma de la diferencia.

82. Otra lección que hay que extraer del tsunami es que vivimos en un mundo frágil. Frente a sobresaltos cósmicos, los seres humanos pueden ser impotentes. El 26 de diciembre, vimos cómo el desencadenamiento de fuerzas terribles de la naturaleza puede llevarnos a la desolación; esto debe recordarnos nuestra vulnerabilidad frente a la tragedia cósmica . Cuando suceden en la vida cosas horrorosas, hay siempre una tendencia al pensamiento apocalíptico. Algunos se han apresurado a interpretar el tsunami del Océano Índico como la ira de Dios contra una comunidad pecadora. Esto no sólo es inútil, sino que cuando tales opiniones son mantenidas por cristianos suscitan dudas en las mentes de gentes ya traumatizadas y angustiadas. No es el momento de culpar a las víctimas.

83. Las consecuencias del tsunami son tanto inmediatas como a largo plazo. Las necesidades físicas consecuentes a tal desolación son abrumadoras: alimentos, agua, vestido, vivienda. No obstante, la desolación tiene también efectos traumáticos. Las necesidades sicológicas y emocionales de individuos, familias y comunidades enteras persistirán hasta mucho después de que los medios informativos dejen de hablar de la situación. Teniendo en cuenta tales necesidades proponemos enviar Cartas Vivas a los países afectados por el tsunami. Por las experiencias del pasado, la más reciente de ellas en los Estados Unidos después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, sabemos que el acompañamiento espiritual mediante Cartas Vivas contribuye mucho a la curación y a la recuperación sicológica de un pueblo que se esfuerza por superar los efectos de una tragedia. Esperamos que en los meses próximos podremos organizar uno o varios equipos de dirigentes de iglesias y otros cristianos de Asia y otras regiones del mundo para visitar a las gentes de las zonas afectadas.