World Council of Churches

Una comunidad mundial de iglesias que buscan la unidad, el testimonio común y el servicio

Cambios en el contexto religioso y cultural

16 de febrero de 2006

Se acepta y se teme la pluralidad religiosa / Llegar a ser una comunidad de mujeres y hombresSexualidad humana / Conservar la fe en un cibermundo / Personas discapacitadas

1. La misión como comunidades de sanación y reconciliación

En una época de globalización, violencia, polarización ideológica, fragmentación y exclusión, ¿cuál es la importancia de la misión cristiana? Esta Conversación Ecuménica ofrecerá la oportunidad de reflexionar sobre el mensaje del evangelio y los métodos de la misión en ese contexto.

San Pablo habla de la nueva creación anunciada por Cristo y posibilitada por el Espíritu Santo. "En Cristo", dice Pablo, "estaba Dios reconciliando el mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino poniendo en nosotros la palabra de la reconciliación. Somos, pues, embajadores de Cristo como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: reconciliaos con Dios" (2 Cor 5.19-20). Esto es la "nueva creación", en virtud de la gracia transformadora de Dios, que proclamamos como objetivo de la propia misión de Dios.

La reconciliación es la restauración de las debidas relaciones con Dios en Cristo y, por ello, es la fuente de reconciliación con uno mismo, con otras personas y con toda la creación. Como cristianos, estamos llamados a recibir y celebrar este don y, llenos de la potencia del Espíritu, a involucrar a la iglesia en las formas pertinentes de misión y proclamación que conduzcan a la visión de Cristo de la plenitud de vida para todos.

Como embajadora de este mensaje y colaboradora en la misión de Dios, la iglesia tiene el mandato de llegar a todas las personas, familias, comunidades, iglesias y naciones dando testimonio del poder del Espíritu Santo para transformar el mundo como signo viviente de la nueva creación de Dios. Estamos llamados a ser agentes de sanación y reconciliación en medio de la debilidad y la enfermedad, del conflicto y la tensión, la crisis y el sufrimiento. Pero estamos llamados también a buscar significado y comunidad cuando formas "privadas" de espiritualidad y religiosidad parecen más atractivas y las iglesias están perdiendo clero y miembros.

El camino hacia la reconciliación y la sanación no es fácil. Implica escuchar, decir la verdad, arrepentirse, perdonar y comprometerse sinceramente con Cristo y su justicia. Incluye la sanación física, mental, emocional y espiritual. Entraña la sanación en medio de luchas en favor de la justicia social, económica y ecológica. Implica la reconciliación de comunidades e iglesias en conflicto. Incluye fomentar congregaciones que buscan la renovación. Implica proclamar y testimoniar el Evangelio de la gracia transformadora cuando la gente busca desesperadamente un significado espiritual. Es vivir en la tensión de la venida del reino de Dios que "está ya aquí" y "tiene que llegar todavía", pero con la seguridad de que toda sanación auténtica viene de Dios.

Dentro de nuestras muchas tradiciones, compartimos ricos recursos de experiencia, ejemplos y dones para fortalecer nuestro testimonio común del Señor Resucitado. Entre ellos figuran la sanación por medio de la oración, las prácticas ascéticas y los carismas; los sacramentos y las liturgias; los ministerios médicos y espirituales; los enfoques sociales y sistémicos; todo ello sostenido por la presencia del Espíritu Santo.

Esta Conversación Ecuménica ofrecerá un espacio para la reflexión teológica y para el intercambio de ideas sobre la misión de sanación y reconciliación de la iglesia.

La primera sesión ofrecerá la oportunidad de comprender los diversos contextos en que vivimos y testificamos el Evangelio. Incluirá una presentación sobre el fomento de comunidades de sanación y reconciliación.

La segunda sesión consistirá en compartir experiencias, tanto negativas como positivas, en los ministerios de sanación y reconciliación, en cuanto se relacionan con la misión de la iglesia y el llamamiento a proclamar el evangelio.

En la tercera sesión se estudiarán los modos en que, siendo una comunidad de iglesias y una familia con muchas tradiciones, podemos trabajar juntos como colaboradores en la misión de sanación y reconciliación de Dios y cómo esto puede ser una fuente de fortaleza en nuestra búsqueda de una unidad visible.

2. Se acepta y se teme la pluralidad religiosa

Vivimos en un mundo influido por las fuerzas de la homogenización cultural. Al mismo tiempo, tanto las comunidades como los individuos tratan claramente de distinguirse. En algunos casos, se borran o incluso se ignoran las diferencias religiosas y culturales. En otros, se exageran.

La pluralidad religiosa plantea un reto sin precedentes a los cristianos en la mayor parte del mundo. Se acepta o se teme. Y también se acepta y se teme a la vez. Se buscan de muchas formas mejores relaciones con los vecinos de otras religiones. Sin embargo, en muchos lugares las relaciones entre comunidades religiosas se caracterizan por sospechas u hostilidad.

"No olvidéis la hospitalidad; gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles" (Heb 13.2). Como cristianos, oscilamos entre la apertura para encontrar a Dios a través de los demás y nuestra afirmación de que "no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos" (Hechos 4.12).

A la luz de la evolución reciente de las relaciones interreligiosas y de las formas en que se perciben, los cristianos se están replanteando de forma nueva, teológica o de otro tipo, los problemas que se derivan de la pluralidad religiosa y sus repercusiones en la vida y testimonio de la iglesia.

Son muchas las iniciativas concretas adoptadas en el diálogo y la cooperación interreligiosos, las cuales, así como las reflexiones teológicas en que se basan, invitan a una Conversación Ecuménica. Las iglesias, en la diversidad de sus situaciones, pueden aprender de la experiencia de las demás y llegar a un acuerdo sobre lo que deben hacer todas juntas.

¿Cuáles son los temores que obstaculizan nuestro compromiso en el diálogo y la cooperación interreligiosos? ¿Cuáles son las razones por las que otros pueden tener temor de nosotros? ¿Cómo nos empeñamos en un diálogo manteniéndonos fieles a nuestras creencias y respetando a la vez la fe de los demás? ¿Cuáles son las difíciles tareas con que nos enfrentamos una vez que se establecen el diálogo y la cooperación? ¿Cómo se plantea estas cuestiones una comunidad de iglesias unida?

En la primera sesión se evaluará la situación actual de las relaciones interreligiosas a nivel mundial y la forma en que influyen en las realidades locales, y son influidas por ellas, en muchas partes del mundo.

En la segunda sesión compartiremos cómo los cristianos están planteándose, en su entorno local, el nuevo contexto interreligioso en que viven. Tendremos la oportunidad de aprender de la diversidad de intuiciones teológicas y experiencias concretas.

La tercera sesión tendrá por objeto la responsabilidad común de las Iglesias en comunidad y las distintas posibilidades de incrementar la cooperación entre ellas en la esfera del diálogo y la cooperación interreligiosos.

3. Llegar a ser una comunidad de mujeres y hombres: Aprender del modo de ser iglesia de las mujeres

El relato bíblico de la creación ofrece una base teológica para la iglesia en cuanto comunidad de hombres y mujeres, creados juntos a semejanza de Dios (Gen 1.26). No se trata de una comprensión abstracta de la humanidad, sino que se afirma la dignidad y el valor de todos los seres humanos - mujeres y hombres.

Se trata de una lucha por vivir en esta visión del Génesis. Afrontamos muchos desafíos teológicos en la búsqueda de una expresión auténtica de la iglesia como comunidad de hombres y mujeres que, unidos, están comprometidos en la vida de la iglesia y la sociedad.

La tarea consiste en profundizar nuestro modo de entender, a la luz de nuestra experiencia, la autoridad de la escritura, los modelos de misión y servicio que fortalecen el ministerio de la comunidad plena, el lenguaje y los símbolos utilizados en el culto y la forma en que repercuten en las relaciones entre mujeres y hombres.

Las mujeres se han mantenido fieles a la iglesia, pero frecuentemente se ha quitado importancia a este hecho en lo que respecta a la capacidad directiva de las mujeres y a sus contribuciones teológicas y espirituales. En muchos contextos, la iglesia tarda en hablar sobre esta injusticia, lo que redunda en perjuicio del ministerio de la iglesia.

Las mujeres tienen perspectivas únicas sobre "ser iglesia", las cuales se caracterizan por una visión de la iglesia como comunidad de hombres y mujeres - una visión de colaboración en la búsqueda de la justicia. Es una visión de la iglesia en la que la solidaridad, la responsabilidad, la compasión y la ética del servicio son los fundamentos. La participación y una distribución auténtica del poder son elementos centrales de esta visión, que se caracteriza por una perspectiva crítica y un nuevo planteamiento de la historia, la teología y la doctrina de la iglesia.

Por medio de su compromiso fiel en el movimiento ecuménico y sus contribuciones a la búsqueda de la unidad visible, las mujeres han demostrado la pluralidad de sus experiencias, la integridad de sus tradiciones eclesiales y su compromiso total en el ministerio. Han puesto de relieve la necesidad de respetar y honrar las distintas formas de entender la liberación y la libertad.

Cada generación de mujeres ecuménicamente comprometidas ha articulado su perspectiva sobre la renovación de la iglesia en su tiempo. Esta conversación ecuménica, que está abierta a mujeres y hombres, ofrecerá un espacio para escuchar las experiencias de las mujeres y reflexionar sobre lo que significa ser una comunidad de mujeres y hombres que transforma el mundo.

En la primera sesión se examinará el contexto actual, compartiendo relatos, esperanzas y luchas que expresan algunas de las visiones que las mujeres ofrecen a la iglesia. Incluirá una reflexión teológica sobre la iglesia como comunidad de mujeres y hombres.

En la segunda sesión se reflexionará sobre cómo las iglesias expresan su solidaridad con las mujeres. Las iglesias podrán compartir experiencias de lucha para reforzar la función de la mujer en la iglesia y resolver los problemas con que se enfrentan las mujeres en el servicio de la iglesia.

En la tercera sesión se escucharán ideas de las mujeres sobre las formas de "ser iglesia". Se identificarán algunos de los problemas con que se enfrenta el movimiento ecuménico para estimular a las iglesias a convertirse en auténticas comunidades de hombres y mujeres que participan en la transformación de la iglesia y el mundo.

4. Sexualidad humana: Cuerpo y alma; mundo e iglesia

Un grupo de 150 dirigentes de iglesias de todo el mundo se reunió recientemente para tratar, entre otras cosas, de la sexualidad humana. Aunque las iglesias representadas en esta reunión del Comité Central de CMI tenían distintos puntos de partida y posturas sobre la forma de percibir los problemas de la sexualidad humana y de responder a ellos, el debate se caracterizó por un espíritu de comprensión y sensibilidad, potenciado por la gracia, en el que los dirigentes se escucharon atentamente unos a otros. ¡Las iglesias pueden hablar sobre la sexualidad humana!

El contexto cultural y religioso en que vivimos, que cambia rápidamente, ha inducido a las iglesias a reflexionar sobre problemas, preocupaciones y temores concretos relacionados con el tema de la sexualidad humana, el cual frecuentemente es muy delicado y, a veces, tabú. En la mayoría de los contextos un diálogo mantenido durante muchas generaciones entre el evangelio y la cultura ha elaborado una interpretación específica de la "moralidad" que influye en el modo en que las iglesias afrontan las cuestiones relacionadas con la sexualidad humana.

Sin embargo, la difusión de enfermedades transmitidas sexualmente, como el VIH/SIDA, ha obligado a muchas iglesias a examinar abiertamente la sexualidad humana de manera vivificadora y sanadora. El clero de todo el mundo está llamado diariamente a responder a toda una gama de preocupaciones interpersonales, tales como las de la castidad (relaciones sexuales prematrimoniales), matrimonio, vida familiar, fidelidad (relaciones extraconyugales), anticoncepción y aborto. En muchos lugares, la iglesia ha respondido con valentía teológica a preocupaciones de la comunidad, tales como la sexualidad de las personas con discapacidades, la sexualidad de las mujeres y el deseo de los cristianos gay y lesbianas de contribuir a la vida de la iglesia.

Las iglesias de todo el mundo han respondido al problema a veces liberando y a veces amenazando, cada una según sus propios puntos de partida. Varias iglesias han hecho declaraciones sobre la sexualidad humana después de proceder a un atento estudio y a consultas acompañadas de la oración. Con todo, los desafíos de orden bíblico, teológico y ético que plantean estos problemas han causado a veces penosas divisiones dentro de las iglesias a nivel local, nacional e, incluso, confesional.

¿Se puede decir que nos hallamos en un kairos, momento oportuno, en lo relativo a los desafíos que plantea hoy la sexualidad humana? ¿Existe el deseo de parte de algunas iglesias de afrontar unidas estos problemas como comunidad de iglesias en la búsqueda de una unidad visible?

¿Existe el peligro de basarse en una respuesta meramente secular a las cuestiones planteadas, sin hacer ninguna referencia a la fe? ¿En qué manera pueden las iglesias mantener un diálogo con muchos de sus miembros más jóvenes los cuales creen que sus iglesias no han respondido debidamente a la amplitud de los desafíos con que nos enfrentamos?

Esta conversación ecuménica se basará en las experiencias de las iglesias, familias y personas de todo el mundo tratando de ayudar al movimiento ecuménico a avanzar hacia una solución teológica y ética de los problemas planteados por las cuestiones de la sexualidad humana.

En la primera sesión examinaremos la realidad actual compartiendo relatos, esperanzas y luchas. Se tratarán algunas de las cuestiones con que se enfrenta la iglesia y se incluirán reflexiones teológicas sobre la sexualidad humana en cuanto "don de Dios".

En la segunda sesión el debate se basará en declaraciones, posturas y experiencias de las iglesias. Se expondrán las formas en que se han planteado las cuestiones de la sexualidad humana en las distintas iglesias, dentro de las familias confesionales, en todo el movimiento ecuménico y entre los teólogos.

En la tercera sesión se preguntará en qué dirección una comunidad de iglesias que busca la unidad podría ‘partir desde aquí', cuando se enfrenta con estas cuestiones, trata de escuchar las preocupaciones de sus miembros e intenta ofrecer una respuesta teológica marcada por la gracia y la transformación.

5. Conservar la fe en un cibermundo: Comunidades cristianas y nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC), tales como los teléfonos móviles, el correo electrónico, internet, las redes informáticas y la televisión digital, influyen en un número cada vez mayor de sectores de la vida en todo el mundo. La forma en que las personas aprenden, piensan sobre su entorno, se relacionan y se comunican entre sí, juzgan las situaciones y adoptan decisiones, depende en gran medida de las nuevas tecnologías y del inmenso volumen de información, mensajes, valores y modelos culturales que transmiten. Paradójicamente, la "brecha digital", ya sea económica, cultural o generacional, determina quiénes son los que acceden a la tecnología y quiénes no.

Los cristianos no son inmunes a esta influencia en sus vidas cotidianas. Tampoco la iglesia, en cuanto comunidad de creyentes. La tecnología tiene el potencial de transformar las formas en que celebramos el culto en las congregaciones locales. Actividades y esferas de experiencia que tradicionalmente se incluían dentro de la congregación física - grupos de oración, dirección espiritual, enseñanzas bíblicas, debates teológicos e, incluso, el culto - pueden ser accesibles, y lo son, a través de las nuevas TIC. Estas "congregaciones virtuales", que tienen distintos ámbitos, objetivos, origen y composición, están proliferando.

Las iglesias tradicionales están afrontando este fenómeno con distintos grados de rapidez y de entusiasmo. En cuanto cuerpo de Cristo, en el que todos los miembros están relacionados (1 Cor 12.26), la iglesia no puede ignorar nuevas formas de integración que desafían el tiempo y el espacio. Consciente del don del Espíritu Santo que rompe las barreras de comunicación para compartir el evangelio (Hechos 2.6), la iglesia sigue con atención la aparición de nuevos lenguajes y medios de comunicación. Pero, al mismo tiempo, su enfoque es crítico, ya que está llamada a no adaptarse sin más al mundo, sino a transformarlo activamente (Rom 12.2).

Al examinar los efectos de las nuevas tecnologías sobre la vida cristiana, las iglesias se plantean diversas preguntas: ¿Cuál es su impacto en la dimensión institucional de la iglesia? ¿En qué modo pueden estas tecnologías fortalecer la administración de las iglesias y enriquecer la vida del culto? ¿Cómo pueden fortalecer los compromisos ecuménicos? ¿Cuál es el lugar de la "congregación virtual" en la comprensión tradicional de lo que significa ser iglesia? ¿Qué dimensiones de la experiencia cristiana pueden utilizar las nuevas TIC (es decir "virtualizarse")?

En la primera sesión se reseñarán las tendencias mundiales y se examinará cómo las nuevas tecnologías están influyendo en la vida de las personas, las familias, las comunidades y las sociedades, configurando la vida de las personas, sus valores y sus creencias. Los participantes aportarán elementos de sus contextos concretos, desde todas las vertientes de la "brecha digital".

La segunda sesión ofrecerá la oportunidad de intercambiar experiencias sobre la forma en que las iglesias afrontan el fenómeno en sus contextos concretos. Se invita a los participantes a aprender unos de otros acerca de las distintas experiencias y enfoques teológicos.

En la tercera sesión se examinarán las prioridades ecuménicas en este campo. ¿En qué modo las nuevas tecnologías de la información y comunicación influyen en el camino ecuménico y qué oportunidades ofrecen a una comunidad de iglesias que busca la unidad? ¿Cuáles son las responsabilidades que tenemos en común y las posibilidades de cooperación?

6. Personas discapacitadas: Una iglesia de todos y para todos

La iglesia de Cristo es un lugar de acogida para todos, independientemente de nuestras diferencias. Como demuestra San Pablo en la 1ª Epístola a los Corintios 12:12-26, la iglesia es el cuerpo de Cristo y consta de muchas partes. No puede ser completa si excluye a alguna de esas partes. Todas las partes tienen sus propias funciones individuales y son indispensables incluso las que aparentemente son débiles. Sin embargo, no ha sido esta la experiencia de personas con discapacidades, las cuales se han sentido excluidas de la vida espiritual, social, económica y estructural de la iglesia. Han experimentado su exclusión en las distintas barreras que se les interponen, la peor de las cuales es la de las actitudes. Son muy pocas las personas con discapacidades que intervienen de alguna forma en el movimiento ecuménico.

La razón principal de su exclusión en la vida de la iglesia puede explicarse mediante la consideración de la lucha entre los fuertes y los débiles. Se considera que, por ser un grupo aparentemente débil, no aportan ninguna contribución y, por lo tanto, representan una carga. En los casos en que se ha atendido a sus necesidades, se ha hecho con un espíritu de caridad y por compasión, y no como una convicción de que el hacerlo representa una característica definitoria de la iglesia. Si la iglesia es realmente el cuerpo que es, tiene que cambiar de paradigma al tratar las cuestiones de la discapacidad, pasando de una perspectiva de caridad a una teología más potenciadora e inclusiva.

El examen de varios de los temas fundamentales tratados en la declaración teológica provisional del CMI "Una iglesia de todos para todos" ha dado algunas indicaciones acerca del lugar que las personas con discapacidades deben ocupar en la iglesia. Tres de tales temas tienen interés especial: la hermenéutica, la imago dei y la sanación. Esta conversación girará en torno a estos temas y sus consecuencias para la apertura a una participación plena de las personas con discapacidades en la vida de la iglesia.

La primera sesión ofrecerá la oportunidad de escuchar experiencias personales de personas con discapacidades en su interacción con la iglesia. Se debatirá sobre lo que significa para las personas con discapacidades ser parte de la iglesia en todos los aspectos y qué significado tienen los relatos de sanaciones del nuevo testamento en la iglesia contemporánea.

La segunda sesión ofrecerá la oportunidad de compartir sus experiencias a las iglesias que han progresado en la inclusión e intervención activa de las personas con discapacidades en su culto y vida estructural.

En la tercera sesión se estudiarán las formas de abrir las puertas en el futuro mediante medidas como la eliminación de las barreras físicas, sociales y de actitud, y empeñándonos en una reflexión sobre los desafíos ecuménicos que se nos plantean.

Download : pb10s-eccons-religious-cultural-context.pdf