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El CMI recuerda la contribución de Rubem Alves al movimiento ecuménico

El CMI recuerda la contribución de Rubem Alves al movimiento ecuménico

Photo: Instituto Rubem Alves

24 de julio de 2014

Versión en español publicada el: 25 de julio de 2014

Theodore Gill (*)

Rubem Alves, uno de los fundadores de la Teología de la Liberación, murió el 19 de julio, a los 80 años de edad. Académico, profesor, activista, psicoterapeuta y escritor, Alves fue recordado por colegas, antiguos estudiantes, periodistas y jefes de estado. En su página de Facebook, la presidenta Dilma Rousseff le rindió reverencia, y lo describió como "uno de los intelectuales más respetados en Brasil."

Desde el anuncio de su muerte, muchos admiradores han recordado Rubem Alves desde diferentes perspectivas. Para algunos miembros de las iglesias y organizaciones ecuménicas, ha sido venerado como un gran innovador educativo, que ayudó a forjar una ética social cristiana a la luz de la Teología de la Liberación y ayudó a dar forma al ámbito de las instituciones de educación teológica ecuménica, en colaboración con el Norte y el Sur, con programas del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), la Federación Universal de Movimientos Estudantiles Cristianos (FUMEC), SODEPAX y otros espacios internacionales y conferencias de iglesias.

Alves dijo una vez que "los profetas no son visionarios que anuncian un futuro que está por venir, son poetas que están proyectando un futuro que puede suceder. Los poetas sugieren un camino." En este sentido, Rubem Alves fue poeta y profeta alineado con el movimiento ecuménico en tiempos de crisis y gran potencial.

Como joven estudiante de teología, en Campinas, Brasil, durante la década de los 50, Alves se unió a un grupo de compañeros seminaristas para, según sus propias palabras, "pasar las vacaciones de verano como trabajadores de una fábrica en la Villa Anastasio, Sao Paulo. La inspiración vino de la experiencia de los sacerdotes obreros franceses que no quisieran más esperar a que los trabajadores vengan a la iglesia y tomaron la decisión de reunirse con ellos en el lugar donde trabajaban y vivían", recordó.

Durante los años 60, Alves cambia su actividad profesional entre el servicio pastoral en una comunidad presbiteriana y la pesquisa en teología. Durante la dictadura militar, su nombre fue incluido en una lista de pastores perseguidos por el régimen y decidió continuar sus estudios fuera de Brasil.

Alves hizo estudios de postgrado en el Union Theological Seminary, de Nueva York, y en el Princeton Theological Seminary, también en los Estados Unidos. Aunque tanto él como el joven teólogo católico Gustavo Gutiérrez estaban trabajando y publicando textos sobre lo que llamaron "Teología de la Liberación", sólo se encuentran por primera vez en el año 1969, cerca de Ginebra, Suiza, durante una consulta teológica de SODDEPAX, el comité ecuménico sobre la sociedad, el desarrollo y la paz, co-patrocinado por el CMI y la Iglesia Católica Romana.

La filosofía, la vida y obra de Rubem Alves

Alves a menudo recibe el crédito de ser el responsable de la filosofía del proceso SODEPAX, específicamente con respecto a los principios éticos detrás de su enfoque de las cuestiones de tomada de decisiones y la acción social. Al mismo tiempo, él también participó en seminarios y conferencias organizadas por Iglesia y Sociedad en América Latina (ISAL), un programa que había sido fuertemente promovido y ampliado después de la Conferencia del CMI de Iglesia y Sociedad, celebrado en Ginebra, en 1966.

A través del programa de educación del CMI, coordinado por el educador brasileño Paulo Freire, ISAL y FUMEC, presidido entre 1968 y 1972 por su orientador de tesis, M. Richard Shaull, Alves se convirtió en una figura muy conocida en las conferencias ecuménicas internacionales y simposios, culminando en su presentación, en 1979, en la conferencia del CMI de Iglesia y Sociedad sobre el tema de la fe, la ciencia, la tecnología y el futuro, que se celebró en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), Cambridge, EE.UU..

Después de regresar a Brasil, Alves tornase  profesor universitario y sus áreas de interés van de la teoría de la educación hasta la filosofía constructivista. Sus obras abarcaron muchos otros campos, incluidos los libros para niños, y aun ha añadido a su currículum la psicoterapia, creando su propia clínica.

La Revda. Sonia Gomes Mota, pastora de la Iglesia Presbiteriana Unida de Brasil (IPU) y secretaria ejecutiva de CESE, una organización ecuménica brasileña que apoya los derechos humanos, la justicia, y la paz, tuve vivencias con Alves durante su participación en la vida eclesial. A principios de esta semana, Sonia recordó el papel de Alves en la formación de la IPU:

"Rubem Alves fue parte de un grupo de pastores, líderes masculinos y femeninos, que refleja y se organiza como una iglesia reformada, con una nueva forma de ser y de lo que se llama hoy la Iglesia Presbiteriana Unida. Con su aporte académico y su compromiso ecuménico y social, ayudó en la redacción de los documentos fundacionales que son la base de la IPU. Escuchar sus predicaciones era como pasear por jardines misteriosos. Él no estaba interesado en darnos lecciones morales o pasar las verdades absolutas e indiscutibles. Cómo buen teólogo, filósofo y educador estaba más interesado en nos hace pensar, cuestionar las verdades inmutables de la teología y nos instar a imaginar nuevas posibilidades y nuevas formas. Rubem Alves nos abría desiertos y nos invitaba a ser jardineros y jardineras".

En los últimos años, Alves mantuvo el toque pastoral y profético con la gente que conoció, pero su asociación directa con la religión institucional fue bien más reservada.

Después de la muerte de Richard Shaull, teólogo y líder de la FUMEC, bajo los auspicios de los cuales estudió en Princeton y Campinas, Alves escribió un breve y conmovedor homenaje que se publicó en septiembre de 2006 por la Alianza Mundial de Iglesias Reformadas, en su periódico Reformed World, con el título "A través de los ojos de Dick Shaull". Alves describió su amigo como poeta y profeta que a menudo empalmó cabezas con personas de influencia en las iglesias. Alves escribió: "Los profetas son seres malditos".

Concluyó el ensayo sobre la muerte de su mentor con las siguientes palabras: "Ahora que está encantado, es cierto que plantaré un árbol por él en mi pequeño lugar solitario, en lo alto de una montaña, en el borde de un volcán, junto con árboles de otros conspiradores. Cuando no hay nadie alrededor, los árboles hablan entre ellos... "

(*) Escrito por Theodore Gill, redactor jefe del departamento de publicaciones del CMI en Ginebra, y pastor de la Iglesia Presbiteriana de EE.UU., con informes de Marcelo Schneider, correspondiente de comunicación del CMI para América Latina.