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Líderes religiosos de todo el mundo se unen hoy en Oslo a la Iniciativa Interreligiosa para salvar los Bosques Tropicales

Líderes religiosos de todo el mundo se unen hoy en Oslo a la Iniciativa Interreligiosa para salvar los Bosques Tropicales

El coordinador del Grupo de trabajo del CMI sobre Cambio Climático, el Rev. Henrik Grape, durante su intervención en la mesa redonda de la Iniciativa Interreligiosa para salvar los Bosques Tropicales, en Oslo.

19 de junio de 2017

Versión en español publicada el: 22 de junio de 2017

Surgen esperanzas renovadas para los bosques tropicales del mundo al unirse líderes religiosos –cristiano, musulmán, judío, hindú, budista y taoísta– a los indígenas guardianes de los bosques para lanzar un esfuerzo mundial para acabar con la deforestación. La Iniciativa Interreligiosa para salvar los Bosques Tropicales, creada por una coalición mundial con objeto de combatir las crecientes amenazas que afectan a los bosques tropicales de África, el Sudeste Asiático y América Latina, es vital para frenar el cambio climático.

Líderes religiosos e indígenas de todos los rincones del planeta lanzaron hoy una iniciativa sin precedentes que, aseguran, aportará la atención moral y el compromiso espiritual necesarios para impulsar los esfuerzos mundiales para poner fin a la deforestación y proteger los bosques tropicales, fundamentales para la vida humana y para reducir las emisiones que alimentan el cambio climático. Esta es la primera vez que se da una colaboración estrecha entre líderes religiosos de un amplio espectro de confesiones y los pueblos indígenas, los principales guardianes forestales del mundo, para instar a miles de millones de creyentes en todo el mundo a movilizarse para defender los bosques tropicales. El encuentro contó con la presencia de Su Majestad el Rey Harald V de Noruega.

Los bosques tropicales de América del Sur, del África subsahariana y de Asia están desapareciendo rápidamente debido a una serie de factores, especialmente las plantaciones de aceite de palma, la ganadería, la producción de soja y de otros cultivos, y las abusivas explotaciones mineras y forestales, con frecuencia ilegales. Las pérdidas anuales son equivalentes a una superficie del tamaño de Austria.

“La historia de la Creación en el libro del Génesis nos habla de árboles que son hermosos, y también fuente de sustento. Los bosques tropicales son cruciales para la vida en la Tierra, pues suministran alimento a las personas, fomentan la biodiversidad y protegen el clima”, declaró el Secretario General del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), el Rev. Dr. Olav Fykse Tveit. “Hoy, viendo que los bosques tropicales están amenazados por la deforestación, controlada por una economía miope y obsesionada con los beneficios, debemos utilizar nuestra capacidad para discernir lo que es bueno y nuestras acciones impulsadas por la fe para proteger y cuidar los bosques, y con ello, la Tierra y toda la vida que hay en ella”.

La conservación de los bosques tropicales, dada su capacidad para almacenar miles de millones de toneladas de carbono, se considera ampliamente como un factor fundamental para frenar el cambio climático. Muchos expertos del clima destacan que los bosques son el único método probado para capturar y almacenar grandes cantidades de carbono. Por lo tanto, evitar su destrucción podría mantener a raya las emisiones de carbono, ganando así tiempo para que el mundo transite hacia un futuro de energías con bajas emisiones de carbono, y permitiendo que los bosques desempeñen la indispensable tarea de neutralizar el carbono mundial durante la segunda mitad de este siglo.

Los bosques tropicales proporcionan además alimentos, agua e ingresos a 1.600 millones de personas. Contienen la mayor parte de la biodiversidad terrestre del planeta y ayudan a regular las lluvias y las temperaturas a nivel mundial, regional y local.

Líderes religiosos e indígenas de 21 países mantendrán conversaciones con defensores forestales, climatólogos y expertos en derechos humanos, en Oslo, del 19 al 21 de junio, para definir objetivos y medidas, además de establecer los hitos que irán marcando los progresos. Los asistentes esperan dar seguimiento a ese encuentro con un plan de acción y una cumbre mundial interreligiosa para salvar los bosques tropicales en 2018.

El grupo fue convocado por la Iniciativa Internacional de Noruega para el Clima y los Bosques (NICFI), la Rainforest Foundation Noruega (RFN) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en colaboración con el Foro de Religión y Ecología de la Universidad de Yale, GreenFaith, el Palamento de las Religiones del Mundo, Religiones para la Paz, la Red REIL y el CMI.

“Nuestra objetivo –trabajando en concertación con los líderes espirituales e indígenas aquí reunidos– es definir un plan de acción común para crear un movimiento popular que fomente la voluntad política y genere la adopción de medidas concretas para proteger los bosques tropicales”, explicó el obispo emérito Gunnar Stålsett, presidente honorario de Religiones para la Paz. “Esta iniciativa tiene un alcance mundial, pero estamos prestando especial atención a los líderes religiosos e indígenas y a las redes e instituciones de los países donde se encuentran los bosques tropicales más importantes”.

La iniciativa está vinculada a una oleada de movilizaciones populares surgidas en los últimos años que entienden las cuestiones ambientales, climáticas y de los derechos indígenas como imperativos espirituales que sintonizan con múltiples creencias y tradiciones. Otros líderes de organizaciones musulmanas y cristianas evangélicas, así como el arzobispo de Canterbury, han destacado la responsabilidad común de los seres humanos de proteger el planeta. La carta oficial o 'encíclica' emitida en 2015 por el papa Francisco proporcionó un liderazgo crucial y un impulso indispensable a estos esfuerzos, instando a todos los pueblos del mundo a tomar medidas inmediatas y a unir “a toda la familia humana para proteger nuestro hogar común”. La encíclica señaló asimismo el vínculo inquebrantable entre los pueblos indígenas y el medio ambiente: “Para ellos la tierra no es una mercancía, sino más bien un don de Dios y de sus antepasados ​​que en ella descansan, un espacio sagrado con el que deben interactuar si quieren conservar su identidad y sus valores”.

“Los bosques tropicales del mundo son un ejemplo impresionante de la belleza sustentadora de vida del planeta, son espectaculares, vitales para la vida y corren un grave peligro”, advirtió el Rev. Fletcher Harper, director ejecutivo de GreenFaith. “Esta reunión representa un primer paso tremendamente importante para las comunidades religiosas, quienes deben unirse a los pueblos primigenios y comprometerse a velar por la salud y la recuperación de los bosques tropicales”.

El Rev. Henrik Grape, coordinador del Grupo de trabajo del CMI sobre Cambio Climático, representó al CMI en el evento.

“Las iniciativas para proteger los bosques tropicales podrían aprender mucho de las actividades ecuménicas e interreligiosas en materia de cambio climático”, dijo, “de hecho, existe un estrecho vínculo entre el cambio climático y la protección de los bosques tropicales, por lo que esta es una forma natural de avanzar en nuestra peregrinación común por la justicia y la paz. A través de la paz con la tierra. La espiritualidad de los pueblos indígenas y su forma de entender el mundo son indispensables para lograr un futuro sostenible”.

Citando los beneficios espirituales, ambientales, sociales y económicos que proporcionan los bosques tropicales del mundo, los asociados de la iniciativa interreligiosa ponen de relieve la responsabilidad ética y moral compartida de la humanidad de protegerlos. Están decididos a tomar medidas concretas y colectivas para proteger y recuperar esos bosques, y gestionarlos de forma sostenible. Las comunidades religiosas y espirituales del mundo siempre han defendido y protegido los bosques, desde los Ashaninka de la selva tropical del Perú y de Brasil, hasta los monjes budistas de Tailandia que practican la ordenación de árboles. Este es, no obstante, para esta movilización mundial a gran escala de las comunidades religiosas, un esfuerzo histórico para proteger los bosques tropicales que son tan esenciales para el clima de la Tierra.


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Rainforest Foundation Noruega