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El CMI lamenta el fallecimiento del Rev. Pablo Sosa

El CMI lamenta el fallecimiento del Rev. Pablo Sosa

El Rev. Pablo Sosa en la Asamblea del CMI en Vancouver en 1983. Foto: CMI

15 de enero de 2020

Versión en español publicada el: 16 de enero de 2020

“Con gran tristeza recibimos la noticia del fallecimiento del Rev. Pablo Sosa, uno de los antecesores de la espiritualidad ecuménica mundial”, dijo el Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias (CMI). El pastor argentino metodista falleció el 11 de enero en Buenos Aires a la edad de 85 años.

Nacido en diciembre de 1934, Sosa estudió Teología en el Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos (ISEDET) y música eclesiástica en el Westminster Choir College en Princeton (Estados Unidos), en la Hochschule für Musik en Berlín (Alemania) y en la Escuela de Música Sacra del Union Seminary de Nueva York (Estados Unidos).

Sosa compuso un sinfín de canciones del repertorio protestante latinoamericano. Fue pastor de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina (IEMA) y es reconocido en todo el mundo por su labor como compositor, profesor, director coral y músico eclesiástico. También fue profesor de Liturgia e Himnología en el ISEDET.

El Rev. Terry MacArthur, jubilado del CMI, reflexionó sobre el sentido que había encontrado al trabajar con el pastor argentino. “Para Sosa, el desafío del culto ecuménico no se resolvía añadiendo unas maracas y un tambor, sino que implicaba encarnar la teología del otro y, en el proceso, comprender con mayor claridad cómo nuestras suposiciones nos determinan”.

El Rev. Mikie Roberts, responsable del programa del CMI de vida espiritual, habló del legado de Sosa, diciendo que era “tangible, pues años después sus canciones siguen dando forma a la espiritualidad y la teología ecuménicas a nivel local y mundial. Oramos por que su legado sirva de inspiración a la próxima generación de músicos eclesiales”.

‘Su don especial: hacer cantar a la comunidad’

A lo largo de su vida laboral, su conciencia social amplió su visión de infundir nueva esperanza a través de las canciones. Sosa a menudo describió el culto como una fiesta de los creyentes, donde todos son bienvenidos.

Fue reconocido por muchos por su don de hacer cantar a las congregaciones. Como compositor, en la mayoría de sus canciones Sosa incursionó en el lenguaje musical latinoamericano, con himnos como “Que esta Iglesia sea un árbol” dada a conocer mundialmente en la 10a Asamblea General del CMI en Busan (Corea), en 2013.

Sus himnos han sido traducidos a diversos idiomas (inglés, alemán, portugués, sueco, finlandés, chino y japonés) e incluidos en himnarios y cancioneros en todo el mundo.

Sosa promovió incansablemente la inclusión de las himnodias regionales en las iglesias de todo el mundo. En ese sentido, fue muy importante su aporte al cancionero de la 6a Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias, Vancouver, 1983, en la cual fue además uno de los animadores litúrgico-musicales.

Su funeral tuvo lugar en la Iglesia Metodista de Flores, en Buenos Aires, el 12 de enero. Sosa deja atrás a sus dos hijos David y Cecilia, así como a sus nietos y muchos seres queridos.

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