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Llamado ecuménico en Brasil a orar en casa

Llamado ecuménico en Brasil a orar en casa

Foto: Marcelo Schneider/WCC

09 de abril de 2020

Versión en español publicada el: 15 de abril de 2020

En un momento en que Brasil ha sido el escenario de discursos contradictorios sobre la manera de hacer frente a la pandemia del COVID-19, las iglesias miembros del Consejo Mundial de Iglesias han apoyado activamente a las autoridades sanitarias, como la Organización Mundial de la Salud, en sus esfuerzos para difundir entre la población la recomendación de evitar las aglomeraciones que podrían incrementar la transmisión del virus.

El Rev. João Luiz Furtado, presidente de la asamblea general de la Iglesia Presbiteriana Independiente del Brasil, emitió una declaración pública el 2 de abril en que reafirma el compromiso de la iglesia a seguir las directrices del ministerio federal de salud para aplanar la curva de infecciones por coronavirus en el país.

En su mensaje, el Rev. Furtado recomendó además a todas las congregaciones y feligreses que celebren los cultos a través de Internet y los alentó a emprender iniciativas para proporcionar alimentos a las familias de ingresos bajos de sus vecindarios.

También los metodistas brasileños están firmemente comprometidos con la aplicación de las recomendaciones de las autoridades sanitarias internacionales y nacionales. Recientemente, la iglesia lanzó una petición de oraciones por los trabajadores sanitarios de Brasil.

¿Cuál es nuestra tarea como cristianos? Seguir las indicaciones de las autoridades y evitar las aglomeraciones. Nuestra función y misión es cuidar de las personas”, dijo la obispa Marisa de Freitas Ferreira, de la Iglesia Metodista de Brasil. “Mi recomendación, en calidad de médico y de obispa, es que ahora no celebremos servicios en nuestras iglesias. Oremos en casa. Nadie dejará de adorar a Dios, pero, por el momento, no lo haremos en las iglesias”.

El 6 de abril, los dirigentes de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana del Brasil emitieron un comunicado en que anunciaban que, este año, la Semana Santa sería diferente, pero no menos significativa o importante. “Dios no está en un lugar determinado, ni siquiera en un momento determinado. Dios está en todas partes, en todo momento. Viviremos una Semana Santa con la presencia del Dios de vida, que en Jesús superó la muerte para otorgarnos una vida plena y la salvación”.

La sede luterana y sus mil ochocientas congregaciones se encuentran en su tercera semana de cuarentena, una decisión tomada conjuntamente por la presidencia y por los dieciocho pastores del sínodo.

“Somos conscientes de que la decisión de prohibir encuentros presenciales tendrá sus consecuencias, una de las cuales tiene que ver con nuestra sostenibilidad”, dice la carta. “Pero estamos plenamente convencidos de que lo que importa en este momento es salvar vidas, reducir la posibilidad de contagio y dar más tiempo para que las autoridades públicas se preparen para atender a los enfermos”.

La Iglesia Presbiteriana Unida suspendió todos los servicios de oración y reuniones públicas. “Es nuestro deber, como Iglesia de Cristo, orar constantemente para que Dios proteja, no solo a nuestra comunidad, sino a todo el planeta, nuestro hogar común, y especialmente a quienes carecen de los recursos necesarios para superar este trance”, dice la declaración del consejo de coordinación de la iglesia, emitida el 18 de marzo.

Para los dirigentes de la Iglesia Episcopal Anglicana del Brasil, la pandemia constituye un “importante desafío pastoral”. La comisión litúrgica nacional de esa iglesia ha publicado unas directrices litúrgicas acompañadas de recursos pastorales para su seguimiento por parte de las congregaciones, cuyos miembros han sido invitados a seguir la oración desde casa. El documento incluye oraciones y recomendaciones para los servicios funerarios con personas afectadas por la pandemia.

Esperamos superar pronto esta pandemia para que el mundo siga adelante, y por ese objetivo oramos y trabajamos. Pero, ¿cómo será la ‘nueva normalidad’? El episodio del COVID-19 podría unirnos, lo que sería muy positivo. Pero la crisis también podría erosionar la ya fragilizada cohesión social. Sea como sea, las iglesias formarán parte de esa nueva realidad.

Iglesias miembros del CMI en Brasil

“Cómo afrontar el coronavirus”- sitio web del CMI