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La ICAN acepta el Premio Nobel y promete ayudar al mundo a “liberarse del miedo”

La ICAN acepta el Premio Nobel y promete ayudar al mundo a “liberarse del miedo”

El Ayuntamiento de Oslo acoge la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz el 10 de diciembre de 2017. El premio de 2017 fue concedido a la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN). Fotografía: Albin Hillert/CMI

10 de diciembre de 2017

Versión en español publicada el: 13 de diciembre de 2017

En una ceremonia histórica celebrada el 10 de diciembre en el Ayuntamiento de Oslo (Noruega), la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés) aceptó el Premio Nobel de la Paz e instó al mundo a seguir trabajando por una norma inequívoca contra las armas nucleares.

La ceremonia –que tuvo lugar el Día de los Derechos Humanos– incluyó una procesión de los ganadores del premio acompañados por miembros del Comité del Nobel y la familia real de Noruega.

La presidenta del Comité Noruego del Nobel, Berit Reiss-Andersen, explicó por qué se concedía el premio a la ICAN. “La ICAN recibe el premio por su labor para llamar la atención sobre las catastróficas consecuencias humanitarias del uso de armas nucleares y por sus esfuerzos innovadores para lograr una prohibición de esas armas sobre la base de un tratado”, dijo. “Los esfuerzos de la ICAN han dado un nuevo impulso al proceso de abolición de las armas nucleares”.

El Premio Nobel de la Paz de este año sigue la tradición de los premios que han celebrado los esfuerzos en contra de la proliferación de las armas nucleares y a favor del desarme nuclear, observó Reiss-Andersen. Doce Premios de la Paz han sido concedidos total o parcialmente a esta clase de trabajo por la paz: el primero en 1959 y el más reciente –antes del reconocimiento a la ICAN– en 2009.

“Librar al mundo de esta terrible amenaza”

La directora ejecutiva de la ICAN, Beatrice Fihn, aceptó el premio en nombre de los “miles de personas inspiradoras” que forman parte de la campaña. “Juntos hemos llevado la democracia al desarme y estamos reformulando el derecho internacional”, dijo. Y a continuación añadió: “Damos las gracias a todos los que están comprometidos a librar al mundo de esta terrible amenaza”.

“En docenas de lugares del mundo entero –en silos para misiles enterrados en nuestra tierra, en submarinos que navegan por nuestros océanos y a bordo de aviones que vuelan alto en nuestro cielo– se encuentran 15 000 objetos de destrucción de la humanidad”, dijo Fihn en su discurso de aceptación. “Quizá sea la enormidad de este hecho o la escala inimaginable de las consecuencias lo que lleva a muchos a simplemente aceptar esta cruda realidad”.

De hecho, un mundo sin armas nucleares representa la única opción racional, dijo Fihn. “Representamos a quienes se niegan a aceptar las armas nucleares como un elemento fijo de nuestro mundo, a quienes se niegan a que sus destinos estén vinculados a las escasas líneas de un código de lanzamiento”, continuó. “La nuestra es la única realidad posible. La alternativa es inconcebible. La historia de las armas nucleares tendrá un final, y de nosotros depende cuál será. ¿Será el fin de las armas nucleares o el nuestro?”.

Fihn habló de miedo, de libertad y del futuro. “Al ser admitida su existencia por quienes las poseen, la verdadera utilidad de las armas nucleares radica en su capacidad de provocar miedo”, reflexionó.

Ahora es el momento de reclamar la libertad de no vivir nuestras vidas como rehenes de una aniquilación inminente, continuó diciendo. “Fueron los hombres –¡no las mujeres!– quienes crearon las armas nucleares para controlar a otros, pero en vez de eso somos controlados por las armas”, dijo. “Nos hicieron falsas promesas. Nos dijeron que, al resultar tan inconcebibles las consecuencias de usar estas armas, harían cualquier conflicto inaceptable. Aseguraron que nos librarían de las guerras”.

Y en este siglo, las armas nucleares siguen llevándonos a guerras y conflictos, añadió.

Con respecto al futuro, dijo que existen “cientos de organizaciones que, juntas como parte de la ICAN, están logrando grandes avances”.

Dio las gracias a los millones de personas de todo el planeta que han luchado hombro con hombro junto a los activistas de la campaña para mostrar a cientos de millones más que realmente es posible un futuro diferente.

“Aquellos que dicen que ese futuro no es posible deben hacerse a un lado y dejar libre el camino a quienes lo están haciendo realidad”, dijo. “Como culminación de este esfuerzo comunitario, y gracias a la acción de ciudadanos corrientes, este año lo hipotético avanzó hacia lo real cuando 122 países negociaron y concluyeron un tratado de la ONU para ilegalizar estas armas de destrucción masiva”.

El Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares ofrece el camino a seguir en un momento de grave crisis mundial, concluyó: “Es una luz en tiempos oscuros”.

Los hibakusha comparten el compromiso con la esperanza

Reiss-Andersen, en nombre del Comité Noruego del Nobel, presentó a Setsuko Thurlow, superviviente del bombardeo de Hiroshima y, por tanto, hibakusha.

“En dos días del mes de agosto de 1945, el mundo sufrió la horrible fuerza destructiva de las armas nucleares por vez primera”, dijo Reiss-Andersen. “Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki mataron en el acto al menos a 140 000 personas, la inmensa mayoría de ellas civiles”.

Thurlow sufrió el bombardeo cuando tenía 13 años. Ahora, con 85, participa activamente en la ICAN, compartiendo el escenario con Fihn en la ceremonia de los Premios Nobel.

“Hablo como miembro de la familia de los hibakusha, aquellos de nosotros que por alguna casualidad milagrosa sobrevivimos a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki”, dijo Thurlow. “Durante más de siete décadas, hemos trabajado por la total abolición de las armas nucleares. Nos hemos solidarizado con los afectados por la producción y los ensayos de estas horrendas armas en todo el mundo”.

Tras compartir su propia historia de supervivencia y el horrible sufrimiento de su familia y su ciudad, Thurlow reflexionó que el desarrollo de armas nucleares no significa el ascenso de un país a la grandeza, sino “su descenso a las profundidades más oscuras de la depravación”.

“Las armas nucleares no son un mal necesario”, dijo, “son el mal máximo”.

“El 7 de julio de este año me invadió la alegría cuando una gran mayoría de las naciones del mundo votaron a favor de la aprobación del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares”, dijo. “Tras haber sido testigo de lo peor de la humanidad, aquel día vi lo mejor de la humanidad. Los hibakusha llevábamos setenta y dos años esperando la prohibición. Que este sea el principio del fin de las armas nucleares”.

El Consejo Mundial de Iglesias es uno de los asociados de la ICAN en todo el mundo

El Premio Nobel de la Paz concedido a la ICAN es “una señal de esperanza y aliento en el camino hacia la paz”, dijo el secretario general del CMI, Rev. Dr. Olav Fykse Tveit.

En la “Declaración del CMI sobre el avance hacia un mundo desnuclearizado” de 2014 se afirma que las armas nucleares no pueden reconciliarse con una paz verdadera. “La explosión, el calor y la radiación de las armas nucleares infligen un sufrimiento inefable”, según la declaración. “Mientras sigan existiendo armas nucleares, seguirán representando una amenaza para la humanidad”.

Tveit dijo: “Para el CMI, este es un hito importante en el largo camino desde que la Asamblea del CMI de 1983 denunciara la producción, el despliegue y el uso de armas nucleares como un crimen contra la humanidad. Nuestro imperativo moral contra las armas nucleares es claro y categórico. Todos podemos instar a nuestros gobiernos a que firmen y ratifiquen el tratado y después velar por que sea aplicado”.

Tveit añadió en estos tiempos difíciles: “En el contexto de la península de Corea, la amenaza de un conflicto nuclear pone en peligro las vidas y el futuro no solo de los habitantes de la península, sino de toda la región y del mundo entero”.

“El Consejo Mundial de Iglesias reafirma su compromiso de hacer avanzar la campaña para la abolición y la eliminación de las armas nucleares y de alentar y apoyar a las iglesias de todo el mundo en sus esfuerzos por una paz y una justicia sostenibles en un mundo sin armas nucleares”, dijo Tveit.

Tveit concluyó: “Construir la paz es un trabajo sagrado. Nos da aliento la concesión del Premio Nobel de la Paz a la ICAN. Necesitamos palabras que puedan hacer responsable al mundo de nuestro llamamiento a construir la paz”.

Los ganadores del Nobel planean los próximos pasos para prohibir las armas nucleares (comunicado de prensa del CMI del 10 de diciembre de 2017)

El establecimiento de la paz: “una vida dedicada a una gran y necesaria misión” (Comunicado de prensa del CMI del 9 de diciembre de 2017)

Labor del CMI sobre el control de las armas nucleares

Entrada de blog: Un testimonio por la paz con la ICAN, premio Nobel (en inglés)

Fotografías gratuitas en alta resolución del fin de semana de los Premios Nobel en Oslo

El Premio Nobel de la Paz (discursos y retransmisiones en directo por Internet, en inglés)

Persona de contacto con los medios:
Por favor, contacten con la directora de comunicación del CMI, Marianne Ejdersten: mej@wcc-coe.org, +41 79 507 63 63.

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