World Council of Churches

Una comunidad mundial de iglesias que buscan la unidad, el testimonio común y el servicio

Usted está aquí: Inicio / Sala de prensa / Noticias / Llevar la cruz sin miedo

Llevar la cruz sin miedo

Llevar la cruz sin miedo

En la siguiente entrevista, el obispo copto Thomas explica por qué el concepto del martirio contiene muchas respuestas para la vida en el siglo XXI. © Albin Hillert/CMI

12 de abril de 2017

Versión en español publicada el: 20 de abril de 2017

Cómo afronta la Iglesia copta la amenaza constante en Egipto

Autora: Katja Buck*

Los ataques brutales contra dos iglesias en Alejandría y Tanta el Domingo de Ramos, que se saldaron con más de 40 víctimas, no son los primeros ataques contra cristianos en Egipto. En enero, el autodenominado Estado Islámico declaró su amenaza hacia los cristianos coptos y asesinó a ocho de ellos. En diciembre de 2016, una explosión en la catedral de El Cairo acabó con la vida de 30 personas.

¿Cómo afrontar esta amenaza constante? ¿Y cómo evitar el odio que crece entre los cristianos y los musulmanes? El tipo de respuesta que la Iglesia copta ha tenido durante dos mil años es el martirio, una idea olvidada en casi todos los lugares del mundo.

En la siguiente entrevista, el obispo copto Thomas explica por qué el concepto del martirio contiene muchas respuestas para la vida en el siglo XXI.

El tema del martirio resurgió en febrero de 2015, cuando 21 jóvenes coptos fueron asesinados por el autodenominado Estado Islámico en Libia. El mundo entero se estremeció ante el horror que crearon los terroristas con su vídeo grabado profesionalmente a orillas del mar. La reacción general en Occidente fue no mirar el vídeo para mantener la dignidad de las víctimas. En Egipto, los cristianos hicieron lo contrario. Vieron el vídeo hasta el final. ¿Por qué?

Obispo Thomas: Quisieron compartir el sufrimiento de aquellos que fueron decapitados. Y así pudieron observar cómo, de pronto, en el momento en el que los cuchillos iban a cortar sus cabezas, los jóvenes pronunciaron el nombre de Jesús. Algunos días después, la Iglesia copta los declaró oficialmente mártires de la iglesia.

En aquel momento, muchas personas expresaron su júbilo en las redes sociales. Se crearon iconos de esta tragedia a orillas del mar. Este es un comportamiento muy difícil de entender para los occidentales. ¿No están asustados los coptos? ¿No se sienten enfurecidos o amenazados?

Obispo Thomas: ¡No piensen que no estamos de luto! Cuando algo así les sucede a personas inocentes, nos desgarra el corazón. Pero, en el martirio, existen las dos cosas al mismo tiempo: el dolor de la cruz y la alegría de la salvación. Tomemos el ejemplo de María, la madre del Dios. Ella tuvo que entregar a su hijo, pero exultaba de gozo en Dios. Esto es lo que se sienten los cristianos en Egipto.

¿No odian a los que mataron a estas 21 personas, o a los que hacen daño a los cristianos de cualquier otro modo?

Obispo Thomas: Cuando se da una tragedia  de estas dimensiones, siempre le decimos a la gente que no tengan miedo de los asesinos. Sí, pueden llevarse nuestros cuerpos, pero, ¿qué más nos pueden hacer? No pueden llevarse la gloria eterna. Cuando uno no tiene miedo, puede amar, perdonar y mostrar su fuerza. No olvidemos que la historia de estos 21 jóvenes en Libia comenzó mucho antes de los sucesos de ese día a orillas del mar. Antes fueron secuestrados, torturados y amenazados, en un intento por cambiar su fe. Pero lo que hicieron estos hombres fue orar y levantar sus ojos aún más alto. Cuando uno mira hacia lo más alto, las cosas terrenales se vuelven más pequeñas.

Pero, ¿no se trata de una estratagema psicológica? Se le promete a una persona algo que está fuera de este mundo, pero a esa persona la asesinan aquí, en este mundo, y esto es un trauma para aquellos que dejan atrás.  Los padres pierden a sus hijos, los hijos pierden a sus padres y deben continuar sus vidas sin sus seres queridos.

Obispo Thomas: Sí, es muy traumatizante.  Y cuando nos encontramos con una persona que ha perdido a un ser querido en un ataque terrorista, no se encuentran palabras que decirle. Una vez, me encontré con una mujer que había presenciado el asesinato de su hermana hacía años. Después de esto, salió de Egipto y emigró a Nueva York. Su marido había encontrado un trabajo y todo parecía ir bien.  Pero su marido estaba trabajando en el World Trade Center precisamente el día de los atentados del 11 de septiembre. Esta mujer perdió dos veces a una persona querida por causa del mismo odio. Estando ante ella, no sabía qué decir.  No hay palabras para tal situación. Es traumatizante.

No obstante, la madre de dos de los 21 asesinados fue entrevistada en la televisión y dijo que ella perdonaba, que daba las gracias a Dios por darles la fuerza a sus hijos de permanecer firmes en su fe. Me es difícil entender cómo puede perdonar una madre a los que asesinaron a sus dos hijos.

Obispo Thomas: Ella sabe que esto dignifica a sus hijos. Por supuesto, el hecho de saberlo no se lleva su dolor. Es un trauma, se mire por donde se mire. Por ello, es necesario un programa especial de sanación del trauma. Pero estar lleno de sufrimiento no significa tener que estar lleno de odio. Y expresar el dolor y el sufrimiento no significa que se tenga miedo. Dios no quiere que nos lancemos a este martirio, pero, cuando nos vemos expuestos al martirio, lo aceptamos. Por otra parte, el martirio siempre está relacionado con la injusticia. Cuando hay martirio, hay injusticia. Y esto nos llama a permanecer vivos para hacer todo lo posible por establecer la justicia. Tenemos la responsabilidad de trabajar por la justicia. Estos asesinatos brutales deben ser parados.

¿Qué hace la Iglesia por aquellos que han perdido a sus seres queridos en ataques contra cristianos?

Obispo Thomas: En primer lugar, apoyamos a las familias, de manera espiritual y financiera. La pérdida de un miembro de la familia puede significar un desastre financiero para los que permanecen vivos. Si no respondemos a estas necesidades, expandimos la injusticia. En segundo lugar, proporcionamos tanta asistencia pastoral y de sanación del trauma como nos es posible para hacer sentir a las familias que no están solas con su dolor. Cuando hace esto, la Iglesia está trabajando por los derechos humanos. Se convierte en un deber y una necesidad. Y, finalmente, nos aseguramos de que triunfe el amor entre las gentes. Todos estamos incluidos en el  círculo del amor y del perdón, incluso los asesinos. Nuestra lucha es una lucha espiritual. Estamos luchando con filosofía y principios.

¿Qué significa el perdón?

Obispo Thomas: El perdón es un acto entre un individuo y Dios, no entre dos individuos. El delincuente no está implicado en este primer paso. El perdón significa que no permito que entren el odio y el miedo en mi corazón. Esto es necesario para el segundo paso: crear paz y reconciliación. Llamamos a la justicia y oramos para que los agresores entiendan y reciban la luz de la verdad de la humanidad.

Desde hace dos años, el mundo occidental está experimentando una escalada del terrorismo. En París, Berlín, Niza o Londres asesinaron sin razón alguna a personas inocentes. ¿Cuál podría ser la respuesta de las iglesias en Occidente? Estas iglesias no tienen el concepto del martirio en su teología.

Obispo Thomas: El miedo está invadiendo a la sociedad occidental. Éste es el propósito del terrorismo. Pero el mensaje del miedo debe detenerse. Esta podía ser una respuesta contundente de las iglesias. Si una sociedad está dominada por el miedo, la idea de la generalización puede extenderse fácilmente. Si hay musulmanes que matan a cristianos, es fácil sentir que todos los musulmanes son malos. Pero esto es injusto. La respuesta al martirio no puede ser la injusticia.

La madre que hemos mencionado anteriormente y los 21 jóvenes que fueron asesinado por el autodenominado Estado Islámico no tenían un nivel alto de formación. Eran personas sencillas, no eran teólogos ni habían ido a la universidad. ¿Cómo supieron cómo integrar este concepto filosófico del martirio en sus vidas?

Obispo Thomas: Era gente sencilla que vivió una vida sencilla. Pero crecieron en el espíritu del martirio, en el que la veneración de los santos tiene un papel significativo.  Esto les dio una profunda base espiritual. Una fe sencilla no necesita mucha explicación. En nuestras escuelas dominicales, no nos enseñan una teología escrita, sino una teología viva. Hay muchos ejemplos en la historia de la Iglesia copta en los que las personas sufrieron el martirio, pero murieron con dignidad. Tal vez estos 21 hombres recordaron a San Jorge, que fue torturado durante siete años y murió como un héroe. Lo mataron, pero mantuvo su dignidad. O a San Ireneo, cuyo profesor, Policarpo, sufrió el martirio. Su discípulo escribió sobre la muerte de su profesor que este murió con dignidad. Estoy convencido de que los 21 hombres tenían en mente la importancia de morir con dignidad. O bien el ejemplo de Santa Rebeca en el siglo III. Sus cinco hijos sufrieron el martirio mientras que la amenazaron para que negase a Cristo. ¡Imagínense: sus hijos fueron asesinados en su regazo! Todos los miembros de la Iglesia copta conocen muchas imágenes, historias y dichos sobre los mártires.  El martirio tiene un lugar en el corazón de los cristianos en Egipto a partir del día uno. Y todos sabemos que es una historia que todavía está viva.

El concepto del martirio parece lógico en un contexto de la persecución. ¿Qué sucede cuando ya no hay persecución? ¿Significa esto, inevitablemente, que la idea del martirio pierde su significado y su función?

Obispo Thomas: Puede que las iglesias occidentales no necesiten ser crucificadas para comprender el significado del martirio. Pero pueden ayudarnos a llevar la cruz, como Simón en la Biblia. A él no le preguntaron si estaba dispuesto a llevar la cruz de Jesús. Lo sacaron de la muchedumbre y lo forzaron a llevar la cruz sin saber la bendición que había en ella. Llevar la cruz podría ser una bendición para las iglesias occidentales. Nuestra responsabilidad de trabajar por la justicia va más allá de las naciones, de las fronteras y de las pertenencia políticas. Los mártires nos están enviando un grito. La pregunta es si deseamos escucharlo o no.

Entrevistado por Katja Dorothea Buck, politóloga con una formación en ciencias religiosas que lleva más de 15 años trabajando sobre el tema de los cristianos en Oriente Medio. El obispo Thomas es el obispo del Obispado Copto de Qussia (Alto Egipto). También es el fundador del centro copto de retiro Anáfora, que está situado entre Alejandría y El Cairo. La entrevista se realizó el 26 de marzo.

El CMI condena los ataques terroristas contra iglesias en Egipto y exhorta a poner fin a la violencia (comunicado de prensa del CMI del 9 de abril de 2017)

Iglesias miembros del CMI en Egipto