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Oraciones por Corea

 

Oración del Dr. Sang Chang, presidente del Consejo Mundial de Iglesias de la región de Asia

Liturgia del Consejo Nacional de Iglesias de EE. UU.

 

¡Dios de vida, Dios de paz, Dios de justicia!

Juntos rezamos por los coreanos,

los del norte y los del sur,

por los jóvenes y los mayores,

por las mujeres y los hombres,

por los poderosos y los indefensos,

por los que tienen una fe inquebrantable y los que han perdido la esperanza,

por todo aquel

que tiene sed y anhelo de paz,

por una paz justa,

por una paz sostenible y duradera

que pueda aportar los dones de un vínculo y una amistad renovados,

por la paz interior y la paz en la tierra

para que la península de Corea y los coreanos

sean un símbolo

de la justicia, la esperanza y la alegría de tu eterno reino.

¡Dios, escúchanos, en tu misericordia!

Rev. Dr. Olav Fykse Tveit, secretario general del Consejo Mundial de Iglesias

 

Dios de vida,

traemos ante Ti al pueblo de Corea, desde Unggi, en el noreste, hasta Seogwipo, en la isla merdidional de Jeju. Los conoces por su nombre. Sabes de su sufrimiento durante siglos, de su anhelo de libertad y autodeterminación. Conoces su trayectoria desde 1950, cuando comenzó la guerra; una guerra que, desde entonces, no ha terminado.

Nos solidarizamos con tu pueblo en la península de Corea y rezamos por la paz y la justicia, por el fin de la amenaza de las armas nucleares y de todo tipo de acciones militares, por el derecho a la autodeterminación del pueblo de Corea y por un futuro de esperanza.

Jesús, redentor del mundo,

traemos ante Ti al pueblo de Corea, . Los conoces por su nombre. Sabes de sus heridas, abiertas por todas las injusticias y divisiones que han enfrentado. Familias divididas, cuyos miembros ignoran las alegrías y los dolores de unos y otros. Los prejuicios crean frutos amargos de miedo al otro.

Nos solidarizamos con tu pueblo de la península de Corea y oramos por el fin de esta división, por formas de conocerse y de reconocer al hermano y a la hermana; por la reconciliación y la sanación.

Espíritu Santo, fuente de nuevos comienzos,

traemos ante Ti al pueblo de Corea, desde Unggi, en el noreste, hasta Seogwipo, en la isla meridional de Jeju. Los conoces por su nombre, en su anhelo de vivir en abundancia y en relaciones restauradas. Y sabes del sufrimiento de la tierra a causa de la presencia militar y de la explotación de los recursos naturales.

Nos solidarizamos con tu pueblo de la península de Corea y rezamos por la sanación, no solo de las almas, sino también de la naturaleza, y por nuevas formas de vivir en armonía, entre nosotros y con la madre Tierra.

Dios Trino, Dios de misericordia, justicia y paz, escucha nuestra oración.

Obispa Rosemarie Wenner, secretaria del Consejo Metodista Mundial en Ginebra

 

Oración por la paz en la península de Corea

Oramos y pensamos en los coreanos heridos por la larga división y el miedo a la guerra. La realidad dividida ha creado en las personas desesperanza y dolor desde hace demasiado tiempo.

Esta realidad es un sufrimiento continuo, y es causa de dolor y angustia entre la comunidad de la iglesia mundial.

Señor, la paz en la península de Corea no es solo de los coreanos, pues la paz del mundo estará más cerca si se logra la paz en la península de Corea.

Ahora, nos unimos a una campaña para recordar los setenta años de la Guerra de Corea e involucrar a las iglesias del mundo en el apoyo al tratado de paz y a la reconciliación de las dos Coreas. Bendice este momento histórico en que la iglesia coreana y la iglesia mundial se unen de nuevo en pos de esta importante liberación y libertad.

¿Recuerdas a las muchas personas que han vivido cada día una vida de restricciones?, ¿hasta cuándo, Señor?

Lágrimas que se derraman desde hace tanto tiempo e inundan el mundo, mientras luchan y extrañan a sus familiares y amigos, de quienes han sido separados.

Dimos gracias al Señor, al ver a los líderes del Sur y del Norte detener la Guerra Fría, hablar e intercambiar en un contexto tan idealista. Nos emocionó ver que el Señor nos concedía el paso inicial hacia la paz en la península coreana, después de ver a los líderes de Corea del Norte y de los Estados Unidos reunirse y compartir el sueño de la reconciliación.

Señor, que seas un mediador, y puedas instaurar una relación de reconciliación, sin más tragedias ni enfrentamientos.

Usa tu cruz como señal del fin de la división y ayúdanos a empezar a amarnos. Ayuda a los cristianos dispersos por el mundo a compartir en el año 2020, para construir la paz y la reconciliación.

Rezamos fervientemente en el nombre del Señor. Amén.

El obispo Hee-Soo Jung, obispo primado de la Conferencia Anual de Wisconsin y presidente de la Junta General de Ministerios Mundiales de la Iglesia Metodista Unida

 

Señor Jesucristo, nuestro Dios:

Dijiste a tus discípulos: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da”.  Nos presentamos ante Ti con humildad y pedimos que Tu paz, que sobrepasa todo entendimiento, descienda sobre todas las personas del mundo, especialmente las que están en conflicto y en guerra. Haz que crezca el entendimiento y el perdón entre las naciones; despierta el anhelo de una vida pacífica en todos aquellos que están llenos de odio hacia sus vecinos; extingue toda disputa y destierra toda tentación de desacuerdo; otorga sabiduría a las autoridades civiles; libera a los cautivos, protege a quienes corren peligro y reconforta a quienes sufren y están desplazados. Implanta en todos nosotros reverencia por Ti, y confírmanos en el amor entre nosotros. Porque Tú eres el Rey de la Paz y el Salvador de nuestras almas, y a Ti te damos la gloria junto con tu Padre eterno, y tu Santísimo, bondadoso y vivificante Espíritu, ahora y siempre. Amén.

Arzobispo Job, Patriarcado Ecuménico

 

Una oración por la paz de nuestros hijos: “¡Señor, ayúdanos a mantener la promesa de paz!”

Dios,

vimos a los adultos de Corea del Sur y del Norte reunirse en Panmunjom

y prometer la paz hace dos años.

Pero,

es demasiado triste que la promesa de paz

aún no se haya cumplido.

Dios,

escuchamos que la Declaración de Panmunjom y la Declaración de Pyongyang

son la vía más rápida para alcanzar la paz entre las dos Coreas.

Dios,

oramos para que podamos mantener la promesa de paz junto con la cooperación de las grandes potencias que nos rodean.

Dios,

tememos que la promesa de paz no se cumpla y que Corea del Norte y Corea del Sur vuelvan a desconfiar la una de la otra. ¡Que el Sur y el Norte vuelvan a unirse!

Esto pedimos, en nombre de Jesucristo.

¡Amén!

 

Una oración por la paz de nuestra juventud y de los jóvenes “El 70º aniversario del comienzo de la guerra de Corea: oración por la reconciliación de la península coreana”

Dios eterno,

los coreanos todavía sufren por las cicatrices de la guerra.

A menudo vemos las dolorosas heridas del pasado en el presente, cuando las ideologías de división y confrontación, de hostilidad y conflicto, bloquean la reconciliación y amenazan la paz.

Dios, que nos llevas a la esperanza,

oramos para que nos concedas el poder del Espíritu Santo a fin de restaurar todo lo que se ha roto, para que podamos avanzar hacia la reconciliación y la paz aun enfrentados a la frustración y al dolor.

Así, como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están unidos, y otorgan la gracia de la eternidad,

oramos para que nos concedas un nuevo día de gracia, para que el Sur y el Norte se unan.

En nombre de nuestro Señor Jesucristo, oramos por la reconciliación nacional.

¡Amén!

Hae Rin Park, Vicepresidente de NCCK y Jun Hyuk Son

 

Dios de amor,

Confesamos

que hemos sido incapaces de amar a nuestros enemigos, como nos mandaste hacer.

Confesamos

que hemos sido más eficientes en la guerra que en la negociación de la paz.

Confesamos

que hemos perdido nuestra confianza en tu guía, como el Señor de la historia.

Concédenos fe

en la posibilidad de paz en la península coreana, incluso después de setenta años de guerra.

Concédenos la esperanza

de que nuestros débiles esfuerzos por promover la paz con justicia darán abundantes frutos.

Concédenos el amor

que nos anima a superar las sospechas y el odio, con corazones y mentes abiertas.

Príncipe de la Paz,

ayúdanos a descubrir la verdad en nosotros mismos para que podamos convertirnos en agentes de reconciliación; derrama tu misericordia sobre Corea, y también sobre el resto de este mundo agitado.

Amén.

Erich Weingartner, Iglesia Evangélica Luterana de Canadá

 

Una oración por un mundo libre de armas nucleares*.

¡Dios de libertad y liberación!

Ante el 93º aniversario del Movimiento de Independencia de 1919,

recordamos a nuestros antepasados,

quienes creyeron en el Dios del Éxodo y, valientemente, se alzaron hacia un futuro de vida.

Con la sincera fe de la conciencia, y la esperanza de una vida feliz para las generaciones futuras,

declararon el derecho de esta nación a la vida, la libertad y la independencia,

y oraron por una verdadera paz en el noreste de Asia y en el mundo.

Pero ahora, a principios del siglo XXI,

somos testigos, con corazones preocupados y temerosos,

de que sobre esta hermosa península planea una oscura nube de armas nucleares y centrales eléctricas.

En esta tierra donde no se ha acallado el lamento de Raquel por los dolores históricos,

y donde las cicatrices del sufrimiento y de la muerte injusta no han encontrado sanación,

una vez más, vemos la sombra de la muerte que se cierne sobre nosotros.

En el actual contexto histórico mundial,

Corea del Norte ha elegido las armas nucleares y Corea del Sur se ha aferrado a la energía nuclear.

La península de Corea y el noreste de Asia

se han convertido en el campo de minas nucleares más peligroso del mundo,

rodeados de armas nucleares y plantas de energía nuclear.

¡Oh, Dios, escucha nuestras oraciones de lamento y arrepentimiento!

Lamentamos la insensatez de la humanidad,

que a pesar de la experiencia de dos guerras mundiales en el siglo XX,

sigue atrapada en el círculo vicioso de las guerras y el armamento.

Nos arrepentimos de que la codicia y el egoísmo humanos nos hayan llevado

a verter cantidades astronómicas de dinero y de recursos en la carrera armamentista,

incluso cuando hay un sinúmero de niños que mueren de hambre en nuestra aldea mundial.

Despiértanos, para que reparemos en

que nuestra verdadera seguridad no está en las armas nucleares

sino en la confianza en ti y el respeto por nuestros vecinos.

¡Oh, Dios, tú que ves a los imperios florecer y caer!

Concede sabiduría a nuestros gobiernos y empresas,

para que se alejen de la idolatría del crecimiento económico ilimitado,

que convierte a los débiles en presas de los fuertes.

Que, a cambio, elijan el camino de la verdad cósmica:

la vida de convivencia con todos los seres vivos, los humanos y la naturaleza.

Confesamos y nos arrepentimos de nuestros pecados de avaricia y consumismo en la búsqueda de la energía nuclear, concédenos corazones humildes y vidas sencillas.

Despiértanos para saber

que la verdadera riqueza no se encuentra en la acumulación de bienes materiales,

sino en una vida creativa y compartida.

Que aprendamos que las armas y la energía nuclear no son compatibles con la paz.

Y así librarnos de la preocupación nuclear.

Despiértanos para que sepamos que nuestra verdadera fuerza no está en la energía nuclear sino en el amor y la justicia.

¡Oh, Dios, escucha nuestras oraciones!

Concédenos la valentía para cruzar la estrecha puerta que conduce a la vida,

no la puerta ancha que lleva a la perdición (Mt 7, 13-14).

Que dejemos a nuestros hijos, no una herencia dolorosa y terrible, sino una vida que utilice la energía natural del sol, del viento y del agua que Tú has creado.

Oh, Dios, guíanos a nosotros, los cristianos coreanos

para que no exportemos plantas de energía nuclear, un acto contrario a Tu mandato de justicia y amor, y que vivamos como Tus apóstoles de la paz, enseñando sobre Tu vida y Tu paz.

Recordando que, en la cruz, nuestro Señor compartió el sufrimiento de las víctimas de la radiación nuclear,

y esperando que un nuevo cielo y una nueva tierra de vida y paz puedan realizarse

desde el Monte Halla, en el sur, hasta el Monte Paekdu, en el norte,

en todo el noreste de Asia y en toda la tierra,

rezamos en el nombre de Cristo Jesús.

Amén.


Rev. Dr. Hyunju Bae, Iglesia Presbiteriana de Corea, miembro del Comité Central del CMI

(* Esta oración fue escrita para el culto inaugural de la Red Cristiana Coreana para un Mundo Libre de Armas Nucleares, también conocida como la Red Coreana para un Mundo Libre de Energía y Armas Nucleares, el 1 de marzo de 2012, para conmemorar el 93º aniversario del Movimiento de Independencia de 1919 contra la ocupación japonesa, que coincidió con el primer aniversario del desastre del reactor nuclear de Fukushima. La versión original en coreano fue traducida al inglés por la Sra. Maryon Kim y modificada por el autor).

 

Oración por la convivencia de Corea del Sur y del Norte

Dios de gracia,

En la escuela, aprendemos que deberíamos llevarnos bien con nuestros amigos.

¿Cuándo llegará el día en que los

amigos norcoreanos y surcoreanos se lleven bien?

Dios misericordioso,

Los adultos nos dicen que en Corea del Norte hay una fuerte sequía.

Sería genial si pudiéramos ayudarles cuando necesitan ayuda,

pero no podemos.

Dios Todopoderoso,

¿Por qué necesitamos obtener permiso de otro país cuando queremos ayudarnos unos a otros?

Ayuda, por favor, a Corea del Sur y del Norte a ser ese tipo de buenos amigos que,

cuando es difícil para uno de ellos o cuando tienen hambre, pueden ayudarse mutuamente.

Oro por que los coreanos del Sur y del Norte aprendan a vivir juntos en armonía.

¡Señor, ayúdanos ahora!

En nombre de Jesús, oramos.

Amén.

por Hyun Woong Choi, Escuela Primaria Gangwol de Seúl (Corea del Sur)
Oración por la reunificación de la península de Corea
Señor,
Han pasado setenta años desde la división de la península de Corea.
Esta división tiene muchos más años que mis padres.
Espero que el Norte y el Sur se unan.
Dios,
Te pido perdón por nuestros pecados al dividir esta tierra que tú creaste como una sola.
¡Haz que podamos convertirnos en una sola nación coreana y seamos hermanos y hermanas!
¡Ayúdanos a perdonarnos y reconciliarnos para hacer realidad la paz que nos das!
No puedo hacer mucho porque soy joven, pero te pido que nos des amor y paz para que todos seamos felices.
Señor,
Haz que pronto llegue el día en que el Norte y el Sur vuelvan a estar unidos pacíficamente.
En nombre de Jesús, oramos.
Amén.
por Yebin Park, Escuela Primaria Daelim de Seúl (Corea del Sur)
Oración por un mundo sin guerra
Dios,
He oído que incluso en este momento hay pequeños y grandes conflictos en todos los rincones del mundo. ¿Puedes poner fin a las guerras y hacer que haya paz en todo el mundo?
Señor,
Nos dijiste que debemos amarnos unos a otros, pero hacemos la guerra. Te pido que nos perdones por nuestros pecados.
Dios,
También he oído que la región del noreste de Asia es un lugar en el que perduran largos conflictos.
Oro por que la gente se arrepienta de sus pecados y entonces tú, querido Dios, puedas mantener la paz e impedir las nubes oscuras de la guerra.
Señor,
Las cosas dolorosas del pasado no pueden volver a repetirse hoy.
¡Haz que los delincuentes admitan primero que hicieron algo mal y que pidan disculpas a las víctimas!
¡Guíanos solo por los buenos caminos!
¡Haz que la región del noreste de Asia sea un lugar de paz mundial!
En nombre de Jesús, oramos.
Amén.
por Yaein Kim, Escuela Primaria Mirae de Seúl (Corea del Sur)
Oración por que los jóvenes sean instrumentos de Dios para la justicia y la paz
Dios de paz,
Reconocemos que nos has enviado a la península de Corea,
donde el Sur y el Norte fueron divididos, para convertirnos en pacificadores.
Dios de justicia,
Aunque somos estudiantes dedicados al estudio,
ayúdanos a contribuir al proceso de paz.
¡Abre nuestros ojos para que veamos las cosas grandes del Reino de Dios!
¡Ayúdanos a dedicarnos a la paz y la reunificación de la península de Corea!
Dios de misericordia,
¡Derrama tu sabiduría y tu poder para que nuestros jóvenes puedan asumir el liderazgo en la próxima época de reunificación! Ayúdanos a crecer como pueblo tuyo que construye el Reino de Dios en la Tierra.
¡Haz que los jóvenes seamos instrumentos de tu paz celestial!
En nombre de Jesús, oramos. Amén.
por Seulgi Kang, Escuela Secundaria Femenina Insu de Incheon (Corea del Sur)

 

La oración por Corea

Dios de paz,

que creaste este mundo y viste que era bueno,

reconocemos ante ti ahora que somos parte de un mundo que tiene tanto conflicto y tensión como paz.

Te rogamos que revivas en todas las personas el sentido de tu paz que sobrepasa nuestro entendimiento, pero que eleva nuestros ojos y nuestros corazones por encima de la competencia y nos lleva a la cooperación;

por encima de las pequeñas disputas para llegar a un acuerdo;

por encima de la tensión para llegar a la armonía.

Haz que tu Espíritu Santo, aliento de todas las criaturas,

purificador de todas las almas y

sanador de todas las heridas,

sea fuego para nuestros corazones,

luz en nuestro camino y

un compañero en nuestro trayecto para reconstruir la paz en tu mundo.

Oramos especialmente por la paz en toda Corea;

por los esfuerzos para acordar un Tratado de Paz;

por los intentos de reducir el peor de nuestros armamentos;

por las negociaciones para la cooperación.

Damos gracias por todos los que trabajan por la paz

y aspiran, con la fortaleza que les confieres, a sumarse a estos esfuerzos.

En el nombre de Jesús, Príncipe de la Paz.

Amén.

Steve Pearce

Texto basado en las palabras de Hildegard de Bingen (1098-1179), tal como se utiliza en el día 21 del Manual de oración de la Iglesia Metodista en Gran Bretaña, el día del mes dedicado a la oración por Corea.

 

Oración por las mujeres y los niños en Corea del Norte

Dios de vida,

Te damos gracias por el amor que nos ofreciste entregándote a la cruz. ¡Que el amor de Cristo se derrame sobre nuestras vidas! Ten misericordia con nosotros que estamos bloqueados por los muros de la división y no podemos atender el dolor del otro.

Dios de misericordia,

Consuela a los niños y las mujeres que se encuentran en medio de sanciones económicas y desastres naturales afrontando una doble carga. ¡Haz que nuestros corazones y nuestras manos lleguen hasta ellos!

Dios de paz,

Haz que los niños surcoreanos y norcoreanos puedan caminar hombro con hombro y que las mujeres puedan unir sus manos con alegría. Ayúdanos a abrir el camino a un mundo de vida y paz.

Oramos en el nombre de Jesucristo, que vino a nosotros con su amor perfecto.

Amén.

Sra. Young Soo Han, Presidenta de la YWCA de Corea