¿Cuándo empezó a interesarse en impulsar los Jueves de negro? ¿Qué despertó su pasión?
Rammekwa: Mi interés en impulsar los Jueves de negro surgió de mi trabajo con los jóvenes y mi concienciación cada vez mayor de las batallas ocultas que libramos, sobre todo en los espacios religiosos. Empecé a darme cuenta de que la violencia de género suele tratarse como un “problema social”, algo que sucede fuera de la iglesia, pero muchas personas jóvenes sufren silencio, vergüenza, manipulación espiritual y abusos dentro de las propias comunidades religiosas. Es en estos espacios donde a veces estos comportamientos dañinos se ignoran, se espiritualizan o se encubren en nombre de la unidad, el respeto de los dirigentes o el miedo al escándalo.
Lo que despertó mi pasión fue reconocer que la iglesia, a pesar de predicar la justicia y el amor, a veces, involuntariamente, se convierte en un lugar en el que no se escucha a quienes sobreviven y se protege a los agresores. Los Jueves de Negro me ofrecieron una herramienta para hacer frente a esta negación con delicadeza pero con firmeza, para decir que los espacios religiosos no están exentos de responsabilidad. Para mí, como dirigente, esta campaña es un puente entre la fe y la verdad, al invitar tanto a las iglesias como a los jóvenes a confrontar lo que hemos normalizado y a construir activamente comunidades más seguras y honestas.
¿Qué es lo que atrae a la juventud de los Jueves de negro?
Rammekwa: Personalmente, creo que la campaña atrae a la juventud porque es sencilla, visible y elocuente. Vestir de negro se convierte en un pequeño pero poderoso acto de resistencia, que dice: “Veo, creo y defiendo la justicia”. Además, especialmente para los jóvenes, que a menudo se sienten ignorados o excluidos de los espacios de toma de decisiones, estas campañas ofrecen una forma accesible de participar en el cambio sin necesidad de permiso ni de una plataforma.
También tiene repercusión porque conecta la fe con las luchas de la vida real. Los jóvenes quieren una fe que sea honesta, valiente y relevante para el mundo. Los Jueves de negro afirman que la justicia, la dignidad y la seguridad son asuntos espirituales, no cuestiones secundarias.
¿Qué le gustaría que hicieran más iglesias para prevenir la violencia de género?
Rammekwa: Me gustaría que más iglesias pasaran de la sensibilización a la prevención activa y la responsabilidad. Esto significa hablar abiertamente sobre el poder, el consentimiento y la dignidad, crear espacios seguros y de confianza para denunciar, y garantizar que los líderes rindan cuentas independientemente de su cargo o estatus. El silencio y la protección de la reputación nunca deben estar por encima de la seguridad de las personas.
Mi sueño es que las iglesias se asocien con profesionales, organizaciones comunitarias y con los propios supervivientes, reconociendo que la prevención requiere humildad y colaboración. Y, sobre todo, las iglesias deben escuchar en particular a los jóvenes y los supervivientes, y permitir que sus voces den forma a las políticas, la teología y las prácticas ministeriales, porque ahí es donde comienza la verdadera transformación.
Más información sobre los Jueves de negro
Jóvenes de la Iglesia Evangélica Luterana en la Diócesis Central de África Meridional.