“Los lugares de culto nunca deben ser objetivo de ataques”, afirmó. “Los lugares sagrados son santuarios de paz y atacarlos constituye una grave violación del derecho internacional humanitario y de la dignidad humana”.
Pillay afirmó que el CMI se solidariza con el Patriarcado Latino de Jerusalén y con todas las personas afectadas por este último ataque.
“Pedimos urgentemente la protección de todos los civiles y de los lugares religiosos, así como el cese inmediato de las hostilidades”, afirmó. “La violencia jamás engendra paz”.
Pillay concluyó: “Elevamos nuestras oraciones por las personas heridas, por quienes lloran a sus seres queridos, y por el pueblo de Gaza, que continúa soportando un sufrimiento inmenso”.