Esta carta abierta firmada por el secretario general del CMI, Rev. Prof. Dr. Jerry Pillay, y enviada a HSBC expresa solidaridad con las comunidades afectadas por la mina de carbón de El Cerrejón en La Guajira, Colombia y pide la rendición de cuentas del sector financiero en cuanto a los impactos medioambientales, climáticos y de derechos humanos.
La denuncia ante la OCDE fue enviada conjuntamente por la Iglesia Metodista de Colombia, la Iglesia Metodista de Gran Bretaña, la Iglesia Metodista en Irlanda, Epworth Investment Management Ltd y el Centro de Comunicación Popular para América Latina (CEPALC) el 5 de junio, a través del Punto Nacional de Contacto del Reino Unido y en virtud de las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales sobre Conducta Empresarial Responsable. La denuncia aborda la preocupación por el respaldo financiero a actividades vinculadas con daños medioambientales, el desplazamiento de comunidades, la escasez de agua y los efectos en la salud relacionados con la mina de El Cerrejón, en Colombia
En la carta, Pillay destacó tanto la importancia del papel que desempeñan las instituciones financieras como la responsabilidad que este conlleva.
“Reconocemos que los bancos no tienen la intención de causar ningún daño. Las instituciones financieras desempeñan un papel fundamental en la infraestructura económica y en la promoción del desarrollo, pero nadie espera que sus ahorros se utilicen, aunque sea de forma indirecta, para financiar prácticas que vulneren el medioambiente, los derechos humanos o la protección de la infancia”, escribió Pillay.
Y continuó: “Allí donde la financiación siga vinculada a tales actividades, existe una clara necesidad de fiscalización y el imperativo de compatibilizar esto con medidas correctivas urgentes. El mecanismo de denuncias de la OCDE ofrece una oportunidad crucial para ello”.
La carta abierta señala que las comunidades de La Guajira han experimentado desplazamiento, inseguridad hídrica e impactos relacionados con la salud vinculados a las actividades mineras, al tiempo que la extracción continuada y el uso de carbón térmico contribuyen a la crisis climática mundial. La carta también subraya las preocupaciones relacionadas con los efectos de la emergencia climática en las comunidades vulnerables, especialmente en la infancia y las generaciones futuras.
La carta, dirigida a HSBC, insta al banco a responder de buena fe a las preocupaciones planteadas por las iglesias metodistas, a comprometerse a cesar de inmediato la financiación de operaciones de minería de carbón térmico —tanto nuevas como existentes— y a entablar un diálogo con las comunidades afectadas de la región de La Guajira para una reparación justa de los daños causados.
El CMI insta a las iglesias y organizaciones religiosas a sumar su apoyo a esta iniciativa y a reflexionar sobre el papel que desempeñan las instituciones financieras en la configuración de los impactos ambientales y sociales. “Atendiendo a nuestra fe, animamos a la comunidad cristiana a fiscalizar las operaciones de sus bancos, a exigir claridad sobre cómo se utiliza su dinero y a asegurarse de que sus activos no se inviertan de formas que perjudiquen a la infancia o socaven los derechos humanos y los ecosistemas que los sustentan”, subraya la carta.
Como comunidad mundial que representa más de 580 millones de personas cristianas en todo el mundo, el CMI tiene un compromiso de larga data con el cuidado de la creación, la justicia climática y la dignidad humana. Apoyando esta iniciativa, el CMI afirma su compromiso compartido con un sistema financiero que esté al servicio de la vida y proteja la dignidad y salvaguarde la creación para las generaciones venideras.
Se invita a las iglesias, los asociados ecuménicos y otras organizaciones que deseen apoyar esta iniciativa a ponerse en contacto con el CMI a través del correo [email protected]
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