“Seguimos con atención las últimas noticias sobre las numerosas víctimas mortales confirmadas y los cientos de heridos, las viviendas e iglesias dañadas o destruidas, y las innumerables familias que ahora viven sumidas en el miedo, la incertidumbre y el dolor”, afirma Pillay en su carta. “Estamos con ustedes y con todas las personas afectadas por el terremoto”.
Pillay también ofreció oraciones por las familias y comunidades afectadas, así como por todas las personas que trabajan incansablemente en la respuesta de emergencia, la ayuda humanitaria y el acompañamiento.
“Agradecemos su compromiso de acompañar a estas comunidades y la respuesta coordinada de sus presbiterios”, dice la carta, haciendo referencia a la labor de la Iglesia Presbiteriana de Colombia. “Su testimonio nos recuerda que, en momentos de crisis, la iglesia está llamada a estar presente no solo a través de las palabras, sino también mediante la oración, la compasión, el servicio y la solidaridad”.
“Los lazos que nos unen como iglesias son especialmente importantes en momentos como este”, añade Pillay en su carta. “Nos solidarizamos con nuestras hermanas y hermanos en Colombia y compartimos su preocupación y esperanza”.
La Iglesia Presbiteriana de Colombia y las organizaciones ecuménicas del país se están movilizando en solidaridad con las comunidades afectadas por el potente terremoto que sacudió las regiones occidental y central del país el 10 de agosto.
La iglesia está siguiendo de cerca la situación en las zonas donde tiene presencia y se está coordinando con sus presbiterios para desarrollar una respuesta organizada y responsable basada en las necesidades identificadas a nivel local.
El Foro ACT Colombia se mantiene asimismo en estrecho contacto con las iglesias locales, las organizaciones asociadas y las redes comunitarias para evaluar el impacto del terremoto e identificar las necesidades humanitarias.