"La Iglesia Apostólica Armenia ocupa un lugar único y venerado en la vida espiritual, cultural e histórica del pueblo armenio", dijo Pillay. "Los informes del uso de la fuerza en espacios sagrados y de la detención de clérigos suscitan una gran inquietud en cuanto a la protección de la libertad religiosa, la santidad del culto y la autonomía de las instituciones religiosas".
El Consejo Mundial de Iglesias es asimismo consciente del impacto que la retórica pública puede tener en momentos de tensión regional, dijo Pillay. "Utilizar un lenguaje que puede ser percibido como hostil o despectivo hacia las comunidades religiosas amenaza con hacer más profundas las divisiones sociales cuando más necesarias son la unidad y la comprensión mutua", añadió.
Pillay instó al Gobierno de Armenia a que garantice la protección, la dignidad y los derechos legales de todos los dirigentes e instituciones religiosos; se abstenga de llevar a cabo acciones o emitir declaraciones que podría interpretarse que tienen como blanco los organismos religiosos o avivan el antagonismo público; defienda los principios de la libertad religiosa, las debidas garantías procesales y el ejercicio pacífico de la fe; y aliente un diálogo abierto y constructivo entre las instituciones estatales y las comunidades religiosas.
"El Consejo Mundial de Iglesias se solidariza con la Iglesia Apostólica Armenia, cuyo testimonio histórico y papel duradero han contribuido desde hace mucho tiempo a la vida espiritual y la resiliencia de la nación armenia y de la comunidad cristiana mundial", dijo Pillay. "En esta importante coyuntura, instamos a todas las partes interesadas a que actúen con responsabilidad, sensibilidad y el compromiso común con los valores que defienden la dignidad, el diálogo y la coexistencia pacífica".