“Condenamos la creciente represión promovida por las fuerzas de seguridad en varios puntos de la región, la persecución y asesinato de líderes sociales, las duras medidas antiinmigración de Estados Unidos y el sufrimiento en Cuba motivado por las políticas estadounidenses, en particular el bloqueo económico continuado”, dice la nota.
“Planteamos nuestra preocupación por las comunidades indígenas desplazadas por empresas transnacionales para la extracción de litio, destacando las consecuencias políticas, económicas y medioambientales de estas prácticas”.
“El ascenso de gobiernos autoritarios y neoliberales —a menudo respaldados por el fundamentalismo religioso— ha socavado los derechos humanos, agravado la desigualdad, agudizado la pobreza y aumentado la dependencia de potencias extranjeras, debilitando aún más la soberanía nacional”, señaló el órgano rector del CMI.
“Invitamos al secretario general a prestar atención a estas preocupaciones que afectan a una región en la que vive una cuarta parte de las personas cristianas del mundo”, concluye la nota, que también hace un llamado a la oración, la solidaridad y el acompañamiento de las iglesias miembros del CMI en la región por parte de la comunidad ecuménica mundial más amplia.
El Comité Central del CMI, se reunió en Johannesburgo (Sudáfrica) del 18 al 24 de junio.
Nota sobre las preocupaciones de América Latina y el Caribe