“La fuerza militar se ha convertido una vez más en el principal método para perseguir los intereses nacionales, en un contexto en el que se han eliminado las restricciones y se han ignorado los principios más fundamentales del derecho internacional”, señala la declaración. “Incluso el tabú de larga data contra el uso de armas nucleares se ha visto debilitado por declaraciones o políticas en las que se contempla explícitamente su uso”.
La declaración también señala que la doctrina irracional y profundamente inmoral de la disuasión nuclear ha vuelto al centro de la estrategia geopolítica.
“Este momento llama a la comunidad cristiana mundial, y a todas las personas religiosas y de buena voluntad, a reconocer lo que conduce a la paz”, afirma la declaración.
Citando ejemplos de guerras y conflictos en todo el mundo, el CMI llama a todos los Estados a “que recuerden las lecciones de la historia, inviertan el rumbo alejándose de la guerra y acercándose a la paz, detengan sus renovadas carreras armamentísticas, se alejen del precipicio del enfrentamiento nuclear y descubran los verdaderos fundamentos de una paz sostenible, no por la fuerza de las armas, sino en la búsqueda de la justicia y la igualdad de derechos para todos, y en el reconocimiento de nuestra humanidad común”.
El órgano rector del CMI también renovó el llamado de la 11ª Asamblea del CMI en favor de un alto el fuego mundial, y destacó “el impacto de la proliferación de conflictos armados y violencia (incluyendo violencia sexual contra mujeres y niñas) que recaen sobre las poblaciones más vulnerables, especialmente los niños y las personas con discapacidad”.
La declaración también exige “el respeto de los principios del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, establecidos para proteger a las personas y las comunidades del flagelo de la guerra”.
Además, el Comité Central del CMI instó a todos los Estados a firmar y ratificar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.
“Una vez más, oramos para que el amor de Cristo lleve a este mundo dividido y sufriente a la reconciliación y la unidad, y para que todos los responsables de la violencia y la división se arrepientan de sus pecados y actúen para restablecer la justicia y la paz”, concluye la declaración.
El Comité Central del CMI se reúne del 18 al 24 de junio en Johannesburgo, Sudáfrica.