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people from the Pacific on stage during the WCC 11th Assembly
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“No obstante, esta visión surge en un contexto de intensificación de la rivalidad entre grandes potencias”, afirmó Pillay. “Con demasiada frecuencia, las voces del Pacífico quedan relegadas a los márgenes de estas contiendas de poder”.

El secretario general reafirmó el apoyo del CMI a un Pacífico desnuclearizado, expresó solidaridad con las comunidades afectadas de Ma'ohi Nui, las Islas Marshall y Kiribati, y pidió evaluaciones independientes de los efectos de los ensayos nucleares, un acceso transparente a los datos, indemnizaciones, la rehabilitación medioambiental y la ratificación universal del Tratado de Rarotonga y del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares.

“El CMI reafirma su posición de que la verdadera paz requiere el desmantelamiento de los sistemas coloniales de control y opresión”, añadió Pillay, quien pidió que Ma'ohi Nui y Kanaky sigan figurando en la agenda de descolonización de la ONU hasta que se logre la plena autodeterminación; que Francia presente un plan transparente de descolonización para 2030; que se lleve a cabo una revisión internacional del estatus político de Hawai y que se aplique plenamente la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, especialmente en Aotearoa y Australia.

Pillay también instó a la desmilitarización, en concreto a la transparencia y la necesidad de consentimiento para toda actividad militar, a una moratoria de la ONU sobre el desarrollo y uso de los sistemas de armas autónomas y a los esfuerzos liderados por las islas para establecer zonas marítimas desmilitarizadas.

Señaló además que el océano Pacífico es fundamental para el futuro de la vida en la Tierra, y pidió una “prohibición mundial de la minería en aguas profundas, así como la afirmación del compromiso de los dirigentes de las iglesias del Pacífico con la sensibilización sobre el cambio climático”, dijo, instando además a “la inclusión de las voces de primera línea del Pacífico en los foros climáticos de la ONU; la promoción de la teología ecocomunitaria que aúna las Escrituras, la sabiduría indígena y la ciencia; y la continua desinversión de las iglesias de los combustibles fósiles”.

Pillay también reafirmó la “Nota sobre la situación en Papúa Occidental” de la 11ª Asamblea del CMI, que expresaba la grave preocupación de la comunidad ecuménica internacional por la situación en Tanah Papua, las provincias papúes de Indonesia.

Pillay animó al CMI a mantener e intensificar su compromiso, que incluye la promoción de los derechos humanos en los foros de la ONU, y a considerar la creación de un grupo de trabajo ecuménico sobre Papúa Occidental. 

Instó a todas las iglesias miembros del CMI y a sus asociados “a aumentar la concientización, el acompañamiento y el apoyo al pueblo y a las iglesias de Tanah Papua en medio de esta crisis prolongada y cada vez más grave”, concluyó: “Defendamos una paz basada en la justicia, la dignidad y la relación sagrada entre las personas, la tierra y el océano”.

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