“La COP30 es un momento kairós que exige que elijamos la transformación frente a la destrucción, la solidaridad frente a la extracción, y la vida frente al beneficio”, dijo el obispo Prof. Dr. Heinrich Bedford-Strohm, moderador del Comité Central del CMI. “No se trata simplemente de pasar a una energía más limpia, es una metanoia ecológica que transforma nuestros corazones, economías y civilizaciones. Debemos centrarnos en la sabiduría de los pueblos indígenas que han sido fieles administradores de la creación de Dios durante generaciones, y garantizar que la financiación climática les traiga liberación, no nuevas ataduras de deuda”.
Las comunidades religiosas están impulsando tres exigencias clave: planes nacionales de acción climática ambiciosos con una verdadera rendición de cuentas; financiación climática como forma de crear justicia a través de subvenciones —en lugar de préstamos— y condonación de la deuda; y una transición justa hacia una auténtica transformación socioecológica que se centre en la sabiduría indígena y rechace las falsas soluciones. La protección de los derechos de los pueblos indígenas, la infancia y otros grupos vulnerables es parte integrante de esta transformación.
“Los planes climáticos sin financiación son promesas sin poder”, afirmó Athena Peralta, directora de la Comisión sobre Justicia Climática y Desarrollo Sostenible del CMI. “Los países ricos deben proporcionar los 1,3 billones de dólares estadounidenses necesarios para 2035 en forma de subvenciones, no de préstamos. Las naciones vulnerables al clima se ahogan en deudas mientras la subida del nivel del mar literalmente los acorrala. La campaña jubilar ecuménica ‘Transformar la deuda en esperanza” defiende la cancelación de la deuda basada en la justicia bíblica, no en la caridad. “Anular las deudas y permitir que los países inviertan en protección y no en reembolsarlas”.
Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, las emisiones mundiales deben disminuir un 43% de aquí a 2030 para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados centígrados. Las promesas actuales se quedan muy cortas. En la COP29 (2024), los países acordaron que las naciones ricas aportarían 300 000 millones de dólares estadounidenses al año de aquí a 2035.
El Rev. Henrik Grape, asesor principal del CMI para el Cuidado de la Creación, la Sostenibilidad y la Justicia Climática, cuestionó lo que denominó falsas soluciones. “Una transición justa no puede construirse sobre nuevas zonas de sacrificio. Los pueblos indígenas no son meros participantes: son guardianes de los ecosistemas que nos sustentan a todos. Sus conocimientos tradicionales y sus derechos territoriales deben ocupar un lugar central. La verdadera transformación es socioecológica y civilizacional, y defiende los derechos de los pueblos y de la naturaleza”.
La 30ª Conferencia de las Partes (COP30) es el primer gran acontecimiento mundial sobre el clima del Decenio Ecuménico de Acción por la Justicia Climática (2025-2034), iniciado en Johannesburgo en junio de 2025, que insta a las iglesias de todo el mundo a intensificar su testimonio mediante la oración, la sensibilización y la acción transformadora.
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