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Las conversaciones se centraron en las normas sociales de influencia recíproca para promover la igualdad de género. Las personas allí reunidas también reflexionaron sobre la capacidad de incidencia de las organizaciones religiosas en el ámbito de la Ginebra internacional, así como sobre la colaboración entre ONU Mujeres y las organizaciones religiosas.

El Rev. Dr. Kenneth Mtata, director del programa de Vida, Justicia y Paz del CMI, comentó que había sido un placer acoger el encuentro con Nyaradzayi Gumbonzvanda y su equipo. “Tenemos grandes expectativas comunes de fortalecer nuestra colaboración, dados los signos de los tiempos: un mundo dividido y polarizado. Necesitamos encontrar nuevas formas de trabajar juntos, ahora más que nunca”.

En sus comentarios iniciales, Gumbonzvanda expresó su agradecimiento al CMI y al conjunto del movimiento ecuménico por su firme compromiso con la igualdad de género. También señaló que el espíritu de las Naciones Unidas no consiste en que los gobiernos se reúnan, sino en que los pueblos se reúnan. Asimismo, se refirió a la convergencia entre la fe y los derechos humanos.

Dijo comprender por qué, en estos tiempos, las personas pueden sentir una indignación justificada. “Pero no basta con que tengamos esa indignación justificada, también necesitamos la valentía profética”, añadió. “¿Cómo podemos utilizar juntos las distintas herramientas de las que disponemos?”.

Gumbonzvanda observó también que, a medida que los parlamentos se debilitan y el poder se concentra cada vez más, el poder de los pueblos ya no es tan fuerte como antes. “En realidad, el poder se está alejando de las personas”, afirmó. “Debemos hablar de la economía de guerra”.

Gumbonzvanda destacó que las visitas de solidaridad son muy necesarias ahora, al igual que la solidaridad expresada a través de campañas como la de los Jueves de negro.

“Creo que podemos hacer mucho más en los países, mucho más a nivel regional y mucho más a nivel mundial”, dijo. “Necesitamos hacer oír la conciencia del mundo; el mundo está perdiendo su conciencia”.

Durante la conversación, Gumbonzvanda también recordó que su estancia en el Instituto Ecuménico de Bossey transformó su vida cuando tenía poco más de 20 años. “El movimiento ecuménico es un instrumento importante en un mundo polarizado”, señaló.

La delegación del CMI que recibió a Gumbonzvanda en nombre del secretario general del CMI, el Rev. Prof. Dr. Jerry Pillay, estuvo integrada por el Rev. Dr. Kenneth Mtata, director del programa de Vida, Justicia y Paz del CMI; la Rev. Nicole Ashwood, encargada del programa de Una comunidad justa de mujeres y hombres del CMI; Marianne Ejdersten, directora de Comunicación del CMI; miembros del personal del programa de Vida, Justicia y Paz del CMI; y representantes de cerca de diez organizaciones ecuménicas asociadas.

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