Ante la escalada de violencia en las zonas donde han sido desplegados los agentes federales estadounidenses del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y de la Patrulla Fronteriza, los dirigentes religiosos han intensificado sus llamados en favor de los derechos humanos, la dignidad y la no violencia.
Como declaró el director ejecutivo de la Red Fe en Acción, el obispo Dwayne Royster, durante la reunión en línea: “Estamos reunidos esta noche porque se ha derramado sangre, y esa sangre exige nuestro tiempo”.
En representación de muchas tradiciones religiosas, los asistentes coincidieron en que la oración debe ir acompañada de acción. “Cada uno de ustedes tiene autoridad moral”, dijo Royster. “Este no es un momento para la fe representativa”.
Marianne Edgar Budde, obispa de la Diócesis Episcopal de Washington, DC, dijo: “Nos duele profundamente lo que está ocurriendo en nuestro país, tenemos los ojos y los oídos especialmente puestos en Minnesota, pero somos plenamente conscientes de que lo que está ocurriendo allí también está ocurriendo en barrios y pueblos de todo nuestro territorio”.
El Rev. Dr. Everett Kelley, presidente nacional de la Federación Estadounidense de Empleados del Gobierno, habló concretamente de Alex Pretti, asesinado por agentes federales el 24 de enero.
Pretti era miembro de la federación. “Cuando un trabajador es asesinado bajo la autoridad del Estado, no es solo una tragedia, sino un fracaso moral”, afirmó Kelley. “Los trabajadores federales no son prescindibles”.
La ministra JaNae Bates Imari, codirectora de ISAIAH, una coalición multirracial, multiconfesional, estatal y sin afiliación política de comunidades religiosas de Minnesota, señaló que en Minneapolis salieron a la calle 75 000 personas en el día más frío del año. “Nos enfrentamos a una crisis existencial no solo para nuestra democracia, sino para nuestra propia identidad”, afirmó.
El Rev. Dr. John Welsh, presidente del consejo de la Red Gamaliel de Pittsburgh (Pensilvania), oró por las familias que se han fracturado a causa de las redadas de la agencia federal. “Las familias separadas anteriormente aún no han podido reunirse”, dijo.
La rabina Jill Jacobs, directora general de T'ruah en Nueva York, ofreció una oración de lamento. “¿Hasta cuándo las tropas armadas recorrerán nuestras calles aterrorizando, secuestrando y asesinando a nuestros vecinos y vecinas?”. preguntó. “Concede compasión a nuestros corazones cansados para que sigamos cuidándonos unos a otros y a nosotros mismos”.
Hugh Byrne, profesor de meditación budista, dirigió una meditación para sobrellevar el duelo y el sufrimiento. “Que estés a salvo. Que tengas salud. Que estés en paz. Que seas sostenido en amorosa bondad”, dijo.
El Rev. Carlos L. Malave fue uno de los pastores que viajaron recientemente a Minneapolis para solidarizarse con la comunidad. “Lo que vimos es que los habitantes de Minneapolis viven aterrorizados”, afirmó. “La gente no está yendo a trabajar. No van a ninguna parte a menos que sea absolutamente necesario. ¿Te imaginas a un niño de cinco años que es separado de sus padres y secuestrado para ser enviado a Texas?”.
En palabras de Laurie Carefone, directora ejecutiva de la red de promoción de justicia social Network Lobby for Catholic Social Justice: “Como personas de fe, condenamos estas muertes y el horror causado a tantas familias”.
¿Cómo dirás que no?
El cardenal Joseph Tobin, de la archidiócesis católica romana de Newark, Nueva Jersey, ofreció una reflexión en la que dijo que poner nuestra fe en acción significa decir “no”.
“Lloramos por un mundo, por un país que permite que menores de cinco años sean legalmente secuestrados y que los manifestantes sean masacrados”, afirmó. “¿Cómo dirás no? ¿Cómo dirás no a la violencia?”.
La obispa Francine Brookins, de la Iglesia Metodista Episcopal Africana, pidió a los asistentes que imaginaran cómo es vivir con el miedo que se ha apoderado de Minneapolis. “Quiero que imaginen que, dentro de una hora, alguien aporrea su puerta”, dijo. “Que tu mascota podría quedarse sola. Que tus hijos podrían quedarse solos, congelándose en un coche. Esas personas somos todos”.
Jamie Beran, director general de Bend the Arc Jewish Action, declaró: “Que este país empiece a conocer el valor que emana de una honestidad radical y santa. Nadie vendrá a rescatarnos. Somos nosotros los que venimos a rescatarnos”.
Haris Tarin, vicepresidente de Política y Programas del Consejo Musulmán de Asuntos Públicos, elevó en oración a las comunidades de inmigrantes de todo el país. “Fortalécenos para hacer frente a los sistemas que se alimentan del miedo, a las políticas que fracturan familias y a las prácticas que despojan a las personas de su humanidad en nombre de la ley, el orden y la política”, afirmó. “Protege a quienes protestan pacíficamente. Exige responsabilidades a aquellos a quienes se ha confiado el poder, aunque intenten zafarse. Haznos constructores de un futuro en el que la seguridad no se haga a costa de la dignidad”.
Los líderes religiosos y todos los reunidos pidieron que se emprendan acciones, tales como ponerse en contacto con los responsables políticos para que dejen de financiar el ICE, que suspendan la actividad de la agencia e insten a que se lleve a cabo una investigación bipartidista exhaustiva sobre las muertes.
La Rev. Dra. Karen Georgia Thompson, ministra general y presidenta de la Iglesia Unida de Cristo, y presidenta de la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, ofreció una reflexión de clausura, observando que el rato pasado juntos incluía a todas las tradiciones y constituía la construcción de la comunidad y la solidaridad. “Vamos a ser necesarios todos, unidos, para provocar el cambio que necesitamos en estos momentos”, afirmó. “Seguiremos orando unos por otros al terminar este encuentro. Estaremos presentes hasta que veamos el cambio”.
El obispo Prof. Dr. Heinrich Bedford-Strohm, moderador del Comité Central del CMI, expresó su agradecimiento por defender los verdaderos valores cristianos con la oración. “Como cristianos, debemos denunciar el uso indebido de la religión para legitimar la brutalidad en cualquier parte del mundo, ya sea en Irán, donde hay personas valientes defendiendo la libertad, o en Ucrania, donde la población vive aterrorizada cada día por las bombas rusas”, afirmó. “O ahora en EE. UU., donde un presidente invoca la Biblia mientras persigue brutalmente a los inmigrantes y siembra el miedo y el terror”, añadió Bedford-Strohm; “la oración y la acción por la justicia van inseparablemente unidas”.