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Rev. Prof. Dr Heike Springhart
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¿Cómo pueden ayudarle sus relaciones ecuménicas a albergar un sentimiento de esperanza en estos tiempos difíciles?

Obispa Springhart: Según mi experiencia, experimentar y compartir ideas para la comunidad ecuménica o simplemente visitar iglesias en diferentes lugares del mundo siempre alimenta mi esperanza porque abre mi perspectiva hacia una variedad mucho más amplia de maneras de vivir como iglesia y de cómo vivir en el contexto cristiano. Existe una gran variedad de iglesias vitales en todo el mundo y en contextos sociales muy diferentes. Estas llevan a las iglesias europeas a tener una perspectiva más amplia. Lo que realmente hace que tenga esperanza es que no somos nosotros los que aseguramos de que haya un futuro, sino que eso es cosa de Dios y del amor de Dios. Nosotros tenemos que darle forma, pero no tenemos que crearlo ni hacer que suceda. Esto nos da libertad e inspiración.

¿Cuál es su visión para la 11. ª Asamblea del CMI, y del futuro?

Obispa Springhart: Comparto tanto entusiasmo por esta Asamblea. Por supuesto para mí es muy especial porque fui instalada como obispa en abril, así que entro en este gran barco en el último momento, aunque obviamente lo seguí con anterioridad. Mi visión para la asamblea es que creará un espacio para tener una amplia gama de debates sobre los temas candentes, celebrar y compartir la fe y el culto y permitir encuentros entre personas de diferentes partes del mundo. Si compartimos estas perspectivas individuales, entonces podremos poner cara a los grandes temas. También espero que lleguemos a un movimiento común y a una interpretación común de cómo avanzar por el camino hacia la unidad y la reconciliación. Nos enfrentaremos a temas que serán difíciles de compartir. Necesitamos una apertura a la dimensión espiritual. Existe una unidad que va más allá de estar unidos en cada idea.

Otra visión que tengo es que mantendremos el valor de mencionar y abordar situaciones complejas, no para llegar a una visión en blanco y negro de los desafíos cruciales de nuestros tiempos. Nosotros, como iglesias, somos más fuertes cuando mantenemos abierto el horizonte. Existen complejidades y enfoques muy diversos. La asamblea podría ofrecer un espacio para mantener el horizonte abierto y experimentar estas complejidades. Así es como se convertirá en un verdadero espacio de intercambio. Para mi propia iglesia, mi esperanza es que nuestros corazones y mentes estén abiertos a las diferentes maneras de difundir el evangelio y el poder de la fe.

¿Qué dones especiales aporta su iglesia a la comunidad ecuménica global?

Obispa Springhart: Aportamos experiencia sobre cómo se puede desarrollar una reconciliación y una auténtica cooperación. Nadie habría pensado que, después de dos guerras mundiales en las que los soldados alemanes y franceses lucharon entre sí, podríamos llegar a tener una amistad y una fuerte comunidad entre Francia y Alemania. Ahora tenemos una congregación común germano-francesa en la frontera entre ambos países y una capilla común, la Chapelle de la Rencontre. Esto puede parecer poca cosa, pero nadie pensó que esto fuera posible en otros tiempos. Recuerdo a mi padre, que nació en 1945, diciéndome que estaba sorprendido de que los franceses tuvieran pelo ¡porque pensaba que solo tenían cascos!

También tenemos experiencia en la facilitación de iglesias transfronterizas y eventos sociales transfronterizos. Eso es importante para el CMI, ya que su objetivo es llegar a un consenso. Por supuesto, nos enorgullece que en nuestro documento fundacional esté reflejada esta maravillosa frase de que somos amigos de los cristianos de todo el mundo. Es por eso que las relaciones ecuménicas tienen un significado concreto en nuestra iglesia.

Existe otra cuestión importante que creo que podemos aportar a la comunidad ecuménica: la gratitud por la apertura de los corazones y las manos después de la guerra, que facilitaron un nuevo comienzo y el camino hacia la reconciliación. Me refiero a las iglesias que se construyeron después de la guerra, las llamadas «iglesias de emergencia» (Notkirchen).

Se construyeron como tiendas de campaña y tenían una estructura de madera que venía de Noruega o Suiza. Luego construyeron estas iglesias con las piedras de las casas destruidas. Otto Bartning fue el arquitecto que desarrolló el diseño de construcción de estas iglesias, por lo que las estructuras principales son exactamente iguales. Estas iglesias existen hasta el día de hoy, y fue la comunidad ecuménica la que ayudó a construirlas proporcionando dinero y materiales.

Exactamente un año después del final de la guerra, pudieron comenzar la construcción de una nueva iglesia en la ciudad de Pforzheim, cerca de Karlsruhe. Teniendo en cuenta que el 80 % de la ciudad acabó completamente destruida, la gratitud por este fuerte signo de reconciliación dice mucho sobre el poder de las relaciones cristianas incluso en países donde hay guerra. Creo que expresaré esta gratitud en varias ocasiones.

Landeskirche de Baden también aportará un fuerte énfasis en la cuestión de la paz, y una noción sólida de la paz. Las cuestiones relacionadas con el cambio climático y la ecología juegan un papel importante en nuestra iglesia. Lo mismo ocurre con la justicia de género.

¿Cómo podemos orar por usted?

Obispa Springhart: Como soy nueva en el cargo, lo que espero que sea parte de la oración es que pueda mantener mi sentido personal del humor y mi fortaleza teológica en la conversación. Oro por la sabiduría, el liderazgo y por ser clara. Oro para mantener el ritmo o mantener abiertos los espacios para conversaciones comunes. Para mí, es muy importante que la gente se dé cuenta de que pueden venir o acercarse a mí en su vulnerabilidad. Mi objetivo también es contribuir a una iglesia donde la vulnerabilidad sea una fortaleza y no una debilidad. Eso exige mucha energía y mucho valor: el valor de amarse a uno mismo, a la iglesia y al mundo.

Por mi iglesia, oro para mantener nuestra esperanza y visión rica y vívida, para que no entremos en «modo depresivo». Oro para que permanezcamos abiertos a las comunidades cristianas, y que tengamos el valor de compartir nuestras visiones y aprender de la comunidad ecuménica y estar abiertos a aprender, a aprender de verdad. Es de vital importancia que permanezcamos abiertos y positivos para el futuro que Dios tiene para nuestra iglesia. Necesitamos tener fe en que Dios nos sorprenderá. Oramos para encontrar maneras creativas e inspiradoras de ser iglesia con menos dinero y menos miembros. ¡Necesitamos mucha energía! Necesitamos ser obstinados en la esperanza y gozosos en la fe.

El CMI felicita a la Rev. Prof. Dra. Heike Springhart, obispa de Landeskirche en Baden (Comunicado de prensa del CMI del 17 de diciembre de 2021, en inglés)

11. ª Asamblea del CMI