*Homenaje del CMI por el Dr. Panayiotis Thoma
Fue, ante todo, un reconocimiento claro de su capacidad para acoger a los demás en su diversidad y de que la honestidad, la amabilidad y el respeto constituían rasgos distintivos de su carismática personalidad, como se pone de manifiesto en el diálogo creativo que entabló con personas de distintos orígenes, tanto en Grecia como en el extranjero.
Ningún intento de revisitar y apreciar en su profundidad la visión teológica de Stamoulis, así como su influencia en el pensamiento teológico contemporáneo, alcanzaría su propósito si se limitase a unas pocas referencias a sus ideas y logros. Por lo tanto, lo que pretendo aquí no es llevar a cabo una evaluación tan exhaustiva, sino destacar aquellos elementos de su teología que promueven una conciencia universal de la Iglesia, dentro de una espiritualidad profundamente arraigada en los dogmas fundamentales de la fe cristiana. Tomando como referencia la terminología frecuentemente empleada en los libros del difunto profesor, pueden identificarse dos ejes principales de su visión: en primer lugar, la ontología de la belleza articulada a través de su propuesta de la “estética de la filocalía”; y, en segundo lugar, la ontología de una “cultura de la encarnación”.(1)
Stamoulis articuló, en primer lugar, un marco teológico que muestra cómo la belleza y la bondad del Dios trino se experimentan a través de la totalidad de la naturaleza humana, incluidos los cinco sentidos, en la belleza de la Creación y de la cultura humana. Este enfoque proporciona una justificación para combinar el concepto de estética con el de filocalía. La convergencia creativa entre la estética, históricamente vinculada a la cultura y la espiritualidad occidentales, y la filocalía, empleada ampliamente para caracterizar la espiritualidad oriental y diferenciarla de la occidental, conlleva importantes implicaciones ecuménicas. Al poner el énfasis en la totalidad antropológica como núcleo de la experiencia eclesiástica y espiritual, el planteamiento de Stamoulis afirma el valor teológico de la naturaleza, las relaciones humanas y las creaciones humanas en el discernimiento y la experiencia de lo divino. Basándose en gran medida en la sensibilidad poética, esta visión católica de Stamoulis desvincula así al cristianismo de la tendencia a escapar del mundo y, en consecuencia, a cultivar una espiritualidad idealista y ajena a este mundo que podría incluso, en última instancia, conducir a la trivialización y destrucción de la Tierra.
Tras el prematuro fallecimiento de Chrysostomos Stamoulis en agosto de 2025, las muestras de cariño hacia el distinguido profesor de teología dogmática y músico pusieron de relieve su singular contribución a la vida académica y pública, Fotografia: /Anestis Kyriakidis
Se podría argumentar que la “cultura de la encarnación”, el segundo eje igualmente importante que establece Stamoulis, amplía la “estética de la filocalía”, en la medida en que la expresión artística continúa desempeñando un papel fundamental en el replanteamiento crítico de casi todos los aspectos principales de la teología cristiana. Sin embargo, hay que prestar atención al punto central de esta propuesta, esta cultura “nueva”, pero profundamente tradicional, que desea introducir: comienza criticando el autoritarismo sin amor de la Iglesia actual, pero poco a poco introduce una visión que va más allá de los límites de la Iglesia institucional y de la propia ortodoxia. Al hacerlo, reconoce puntos significativos, incluso en las opiniones ateas, que responden a un solo criterio: seguir el ejemplo del Logos encarnado de Dios y así “recibir” todas las cosas buenas de todas las dimensiones del mundo e integrarlas en el lenguaje de la teología y en la vida de la Iglesia. En esta “cultura de la encarnación”, seguir los pasos de Cristo supone incluir a todos los demás en su diversidad mediante un amor desinteresado, que puede vencer a la muerte. Stamoulis sostenía que la Iglesia debía reconectarse con su verdadera identidad, y esto no se logra adhiriéndose a normas antiguas, sino viviendo plenamente el presente y adoptando un modo de vida inspirado en Cristo que, a menudo, trasciende sus fronteras institucionales y denominacionales.
Prof. Chrysostomos Stamoulis, profesor de teología dogmática, Fotografia: /Anestis Kyriakidis
La teología de la reconciliación y la coexistencia de Stamoulis también quedó patente en su labor como Presidente del Departamento de Teología de la Universidad Aristóteles de Tesalónica y como Decano de la Facultad de Teología. Durante su mandato en ambos cargos, la Escuela se consolidó como un espacio de diálogo abierto con la sociedad, con distintas religiones y denominaciones. En este contexto, destaca su papel decisivo en la creación del Programa de Estudios Musulmanes, una iniciativa audaz que suscitó el resentimiento de no pocos fundamentalistas.(2)
Su último proyecto fue la creación del Observatorio Internacional del Fundamentalismo Religioso, en colaboración con la Metrópolis de Alejandrópolis. No es casualidad: había sido testigo del poder destructivo del extremismo y se dio cuenta de la necesidad de abordarlo antes de que ensombreciera la verdadera esencia de la teología y la fe.
¡Que su memoria sea eterna!
*Homenaje del CMI por el Dr.Panayiotis Thoma, Doctor en Teología, Profesor - Ministerio de Educación, miembro asociado del Instituto Pedagógico de Chipre
- Véase Chrysostomos A. Stamoulis,Holy Beauty. Prolegomena to an Orthodox Philokalic Aesthetics, trad.: Norman Russell, James Clarke & Co., Cambridge 2022. El concepto de “cultura de la encarnación” se aborda principalmente en su libro Eros and Death, Armos Books 2019, que está siendo traducido al inglés por Constantine Lerounis.
- Véase también Chrysostomos A. Stamoulis, Broken Bridges: An Introduction to Orthodox Fundamentalism¸ trad.: Constantine Lerounis, Sebastian Press 2021.