Al hacer balance de su mandato, ¿qué logro le enorgullece más y por qué considera que tendrá consecuencias duraderas para las iglesias y las comunidades a las que presta servicio la CCA?
Dr. Chunakara: He intentado introducir varias iniciativas nuevas en diferentes áreas programáticas en las que se requieren respuestas ecuménicas en los contextos emergentes de Asia. Como antiguo miembro del personal de la CCA en la década de los noventa, al regresar a Asia me di cuenta de que la CCA necesitaba replantearse y redefinir sus actividades de una manera más contextual y relevante, en lugar de repetir sus prioridades programáticas obsoletas. Con ese propósito en mente, emprendí una reestructuración de los programas. Las nuevas prioridades programáticas que introduje y apliqué fueron determinadas sobre la base las respuestas y comentarios que recabé de los miembros de la CCA. Mis interacciones directas con los participantes en cada etapa de la aplicación de las nuevas iniciativas programáticas también me ayudaron a entender la relevancia de las iniciativas y el grado de receptividad de los participantes ante ellas, lo que me ayudó a establecer las prioridades.
¿Cuáles fueron los mayores desafíos a los que se enfrentaron las iglesias de Asia durante su mandato en calidad de secretario general, y cómo respondió a ellos la Conferencia Cristiana de Asia?
Dr. Chunakara: En medio de los problemas complejos que plantean los contextos socioeconómicos, geopolíticos y culturales emergentes, están en juego la identidad, la existencia y la integridad de las comunidades cristianas de Asia. La misión y el testimonio de las iglesias de Asia sufren una serie de consecuencias. La violación de los derechos de las minorías cristianas, especialmente la persecución, los constantes ataques contra los cristianos, las iglesias y las instituciones cristianas, así como la marginación de los cristianos, dejan a muchas comunidades cristianas locales en una situación de vulnerabilidad y aislamiento.
¿Qué tendencias cree que marcarán en mayor medida la misión y el testimonio de las iglesias de la región durante la próxima década?
Dr. Chunakara: El papel de las iglesias tradicionales y su testimonio en muchas zonas de Asia está experimentando cambios drásticos por varias razones. Los miembros de las iglesias tradicionales se sienten atraídos por la creciente tendencia del evangelismo agresivo, promovida por iglesias de nueva generación y grupos paraeclesiásticos con renovado impulso y afán misionero. En el contexto asiático en constante transformación, esta tendencia a dar paso a expresiones no institucionales de la misión cristiana y la evangelización está cobrando protagonismo en varios países. Al mismo tiempo, también los movimientos carismáticos y las nuevas formas de movimientos pentecostales y evangélicos independientes están creciendo y extendiendo sus alas.
A menudo usted habla de un “ecumenismo de base, centrado en las personas”. ¿Podría mencionar algunos ejemplos en que haya visto funcionar este modelo con eficacia, y decirnos qué medidas prácticas pueden adoptar las congregaciones locales para que el ecumenismo forme parte del día a día de la iglesia?
Dr. Chunakara: Tendemos a pensar en la colaboración entre iglesias a nivel local o de base únicamente cuando nos enfrentamos a una crisis local, y eso suele presentarse como un buen ejemplo de ecumenismo. Sin embargo, la intención real era abordar crisis locales o hacer frente a una amenaza o un enemigo común. En otras ocasiones, las iglesias locales organizan celebraciones de Navidad o Semana Santa que también se presentan como eventos ecuménicos. Pero hay muchos otros contextos en que las iglesias locales se reúnen y colaboran en sus comunidades, a través de los cuales se hacen evidentes sus expresiones visibles de unidad eclesial, así como sus sinceros esfuerzos por promover y fomentar el testimonio común. Las iglesias locales han creado plataformas a nivel local. Colaboran con organizaciones de inspiración religiosa para emprender iniciativas conjuntas destinadas a promover la armonía comunitaria, defender la causa del VIH y el sida, abordar la violencia contra las mujeres y hacer campaña para prestar ayuda humanitaria en momentos de necesidad crítica. Son iniciativas y acciones espontáneas encabezadas y motivadas por pastores locales o miembros laicos de las congregaciones.
¿Qué nuevos enfoques se necesitan para involucrar a los jóvenes cristianos en el movimiento ecuménico y preparar a la próxima generación de líderes ecuménicos en Asia?
Dr. Chunakara: El ecumenismo, entendido y definido como un movimiento de conexión que reconoce la diversidad, tiene poca influencia entre las nuevas generaciones de jóvenes cristianos, denominadas la “generación Z” y los “mileniales” (también conocida como “generación Y”), que viven hoy en día en una aldea global. Es una realidad que los jóvenes de hoy en día se encuentran, en gran medida, alejados de la corriente principal del movimiento ecuménico, especialmente del movimiento ecuménico “institucionalizado”. Los jóvenes cristianos estuvieron en su día imbuidos del espíritu del ecumenismo, pero la generación más joven de hoy ya no está anclada a un contexto geográfico o confesional concreto. Hoy en día, está cambiando la forma en que los jóvenes entienden el mundo, especialmente en lo que respecta a la religión y la tradición, las fuentes de autoridad y las cuestiones de segregación y discriminación. La juventud cristiana también presenta cierta mentalidad “nómada”, ya que no puede aceptar sin más permanecer en una misma iglesia desde el momento del bautismo hasta la muerte; de hecho, carece del sentido de pertenencia.