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Rev. Dirk Gevers

¿Por qué resulta tan significativo que la declaración “La Biblia para el mañana: Un compromiso mundial con las futuras generaciones cristianas” se proyecte hacia el futuro, aun cuando conmemoramos los 80 años de las Sociedades Bíblicas Unidas?

Rev. Gevers: Mirar hacia el futuro ha formado parte de la propia esencia de las sociedades bíblicas desde sus orígenes; una visión que comparten no solo las Sociedades Bíblicas Unidas, sino todo un movimiento con más de 220 años de historia. El movimiento de las sociedades bíblicas fue inspirado por una joven, Mary Jones, que apenas era una adolescente cuando comenzó esta historia. Mary vivía en Gales, en el campo, y no podía ir al colegio. Pero su abuela tenía una Biblia, y así fue como Mary empezó a aprender a leer, cuando iba a visitarla. Mary estaba deseando tener su propia Biblia. Trabajó durante cuatro años para ahorrar dinero y les anunció a sus padres que caminaría 47 kilómetros hasta la localidad de Bala, en el norte de Gales, para ir a buscar al Rev. Thomas Charles y adquirir una. ¡Pero, cuando llegó, el Rev. Charles acababa de vender la última Biblia que le quedaba! La pobre Mary estaba desconsolada. Eso conmovió tanto al Rev. Charles que decidió convocar a varios líderes cristianos. Se reunieron en un establecimiento de Londres y se preguntaron: “¿Qué podemos hacer ante la escasez de Biblias, no solo en Gales, sino también en el resto del mundo?”. Ya entonces, en el momento mismo de su fundación, se pensó en las generaciones futuras. Y ahora es aún más importante, dada la situación actual del mundo. Se trata de pensar más allá de nosotros mismos. Conmemorar un aniversario nunca consiste solo en mirar hacia atrás, sino en recordar el pasado únicamente para impulsarnos hacia el futuro. 

¿De qué manera acercarse a la Biblia puede ser la brújula que tantos jóvenes están buscando?

Rev. Gevers: Hoy en día, el panorama geopolítico mundial está profundamente fragmentado; quebrantado, en última instancia. Vivimos en un mundo hostil, donde una de cada cuatro de nuestras 156 Sociedades Bíblicas opera en zonas de conflicto armado. En medio de esta realidad, las personas jóvenes necesitan conocer otra manera de ver el mundo, y un sistema de valores diferente. Algunas de ellas llegan incluso a preguntarse : “¿Habrá siquiera un mundo mañana para nosotros?” Ante esto, recuerdo el Salmo 119: “¿Con qué limpiará el joven su camino?” y “Para siempre, oh Señor, permanece tu palabra en los cielos”.

En un mundo en constante cambio, la Biblia ofrece un punto de referencia esencial, sobre todo si la interpretamos desde la perspectiva del Nuevo Testamento. Creo que lo verdaderamente importante es que no se trata solo de un libro que recoge normas morales y de conducta; su propósito es guiar a las personas hacia Jesús y hacia la transformación. De hecho, los datos de la reciente encuesta sobre la juventud realizada por Patmos indican que las personas jóvenes tienen una actitud muy abierta hacia ella.

¿De qué formas prácticas pueden las iglesias fomentar el acercamiento a la Biblia?

Rev. Gevers: Las iglesias constituyen precisamente el entorno natural para propiciar este acercamiento. Pueden crear nuevos espacios para que la juventud se acerque a la Biblia y se familiarice con su mensaje y contenido dentro de un marco comunitario, con un enfoque respetuoso y sin dogmatismos rígidos.

Para mí, es muy importante que las iglesias abran estos espacios en distintos niveles: el de las personas que se encuentran dentro de la iglesia, en el umbral de sus puertas, y fuera de ella. Esto significa trascender el estudio clásico de la Biblia y adentrarse en diferentes formas de participación. Está el espacio de quienes se quedan en la puerta, mirando hacia dentro. Luego, además, se necesita un espacio totalmente fuera de la iglesia al que las personas puedan acudir, y así conectar con el auténtico significado de las Escrituras.

La Iglesia no debería reaccionar a la defensiva, sino entablar un diálogo. En algunos contextos, la Biblia ha sido mal utilizada y tergiversada, por lo que es posible que las personas jóvenes tengan una percepción negativa de ella. Pero ¿cuál es su verdadera historia? Nuestro punto de partida no es la religión ni la institución, sino el propio texto bíblico. Este libro lleva mucho tiempo entre nosotros... ¡más de 2000 años! Es el libro más traducido de todos los tiempos, y el único del que se ha dejado un ejemplar en la superficie lunar. Creo que esto puede ser una invitación muy potente para que las nuevas generaciones se acerquen a descubrir el porqué de su impacto.

Ahora que el Consejo Mundial de Iglesias está difundiendo esta declaración por todo el mundo, ¿cuál es el mensaje clave que desea transmitir a las iglesias?

Reverendo Gevers: Ante todo, darles las gracias. Me parece que las iglesias se desenvuelven muy bien cuando se trata de fomentar el acercamiento a la Biblia en el seno de la propia iglesia. Tal vez necesitemos poner más atención en generar espacios en el exterior que también inviten a las personas a acercarse a nuestras puertas. Tenemos un ejemplo significativo en el contexto de África: el cristianismo crece a pasos agigantados, pero corre el riesgo de ser superficial y reducirse a un mensaje de prosperidad. Para evitarlo, la Iglesia debe ofrecer una base bíblica profunda. Para ello, esos tres niveles de los que hablábamos son fundamentales.

¿De qué manera puede orar la familia ecuménica por las Sociedades Bíblicas Unidas (SBU), ahora que inician su 81.° año de ministerio global?

Rev. Gevers: En el contexto de las SBU, puede orar, ante todo, por las sociedades bíblicas locales que operan en zonas de conflicto; están realizando una labor increíble con una resiliencia, creatividad y valentía admirables. Puede orar también por la unidad de la comunidad más allá de cualquier división, buscando la apertura de corazones, mentes y espíritus. Asimismo, invito a la familia ecuménica a orar por quienes atraviesan situaciones difíciles, en lugares donde la Iglesia se enfrenta a restricciones y oposición. Por último, puede orar para que Dios bendiga nuestra declaración de cara a las generaciones futuras.