La celebración de este año, los días 12 y 13 de agosto, está relacionada con el Decenio Ecuménico de Acción por la Justicia Climática del CMI y pone de relieve los crecientes efectos del cambio climático en la salud mental, emocional y espiritual de los jóvenes.
En medio de las inundaciones, los incendios y el aumento de la temperatura mundial, muchas personas jóvenes padecen ecoansiedad; una profunda sensación de miedo y pérdida ante el futuro del planeta.
Para la Rev. Dra. Kuzipa Nalwamba, directora del programa de Unidad, Misión y Formación Ecuménica del CMI, “en un mundo en que la crisis climática alimenta el miedo y la incertidumbre, estamos llamados, como personas de fe, a no instalarnos en la desesperación, sino a tener la esperanza como base”, dijo.
“Hoy en día, los jóvenes están transformando la ecoansiedad en acción: reciclando residuos, restaurando la Creación y negándose a dejar que triunfe la apatía. Les invitamos a unirse a nosotros a través de acciones tangibles de esperanza que recopilaremos de entre los diversos relatos de los jóvenes”, añadió Nalwamba.
Una respuesta basada en la fe
“En tiempos de profunda incertidumbre ecológica, los jóvenes acuden a la fe y a la comunidad en busca de respuestas, y también de esperanza”, dijo Abigayle, directora ejecutiva del programa del CMI para la participación de la juventud. “El Día de la Juventud de este año se centra en alzar las voces de los jóvenes, dar resonancia a sus historias y fundamentarlas en una teología del cuidado de la Creación”.
El Día Internacional Ecuménico de la Juventud 2025 tiene como objetivo reconocer que la ecoansiedad es un problema urgente que afecta a los jóvenes de todas las culturas, e invitará a las iglesias a afrontar sus causas profundas, al tiempo que abordará sus repercusiones emocionales y espirituales. A través de la base teológica del cuidado de la Creación, la jornada dará resonancia a los relatos de personas jóvenes de diversos contextos, y demostrará cómo afecta el cambio climático a sus vidas y entornos. También dará protagonismo a personas e iniciativas ya activas en el ámbito de la justicia climática, a fin de atraer oportunidades de apoyo y colaboración.
La edición de este año es un esfuerzo de colaboración entre el CMI, ACT Alianza, y la Federación Universal de Movimientos Estudiantiles Cristianos, que refleja un compromiso compartido de elevar las voces de los jóvenes y responder a las dimensiones espirituales de la crisis climática.