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Dr Ofelia Ortega
Fotografía:

Por Susan Kim*

En una carta en la que la felicita por esta distinción, la secretaria general adjunta del CMI, Prof.ª Dra. Isabel Apawo Phiri, afirma que la Dra. Ortega ha sido una inspiración para muchas personas en todo el mundo. “Ofelia, ha llenado usted de orgullo a su país, ha mantenido su fe y su dirección”, escribió la Dra. Phiri. “Usted ha sido una pionera de la ordenación de mujeres en la Iglesia Presbiteriana en Cuba, una ardiente teóloga feminista que introdujo el ecofeminismo en el seminario y abrió el camino para otras que vinieron después de usted...”

A continuación, la Dra. Ortega reflexiona sobre el premio, que le llegó por sorpresa, así como sobre la publicación de su tesis doctoral, “Teología feminista cubana: visiones y prácticas” (“Cuban Feminist Theology: Visions and Praxis”), de Lexington Press, en inglés.

¿Qué significa para usted la concesión de la distinción de Hija ilustre de la ciudad de Matanzas?
Ofelia Ortega:
¡Fue una gran sorpresa que recibí durante la celebración del 328º aniversario de la ciudad! El acto se celebró en el hermoso Teatro Sauto de la ciudad de Matanzas. 

La concesión de esta distinción nos impresionó a todos. Creo que el gobierno de la ciudad valoró la labor realizada para ayudar y beneficiar a la población de la ciudad, a las personas más vulnerables y a las instituciones sociales. Eso es lo que llamamos el ministerio del servicio diaconal de las iglesias e instituciones ecuménicas.

¿Podría compartir alguna reflexión sobre su trabajo en Matanzas?
Ofelia Ortega:
Regresé a la ciudad de Matanzas en 1997, después de concluir mi trabajo en el Consejo Mundial de Iglesias como responsable del Programa de Educación Teológica para América Latina y el Caribe. 

Cuando llegué, me nombraron rectora del Seminario Teológico de Matanzas. La primera decisión que tomé fue utilizar la visión del profeta Ezequiel 47:1-12 como base de la filosofía de vida y trabajo del seminario. En estos versículos, afirma que de los lugares sagrados deben salir aguas salutíferas para sanar y crear vida. Con esta visión, durante mis ocho años como rectora, propiciamos la construcción de un Centro Cultural Comunitario para los barrios aledaños al seminario. Destacamos la importancia de cuidar la creación organizando un huerto para cultivar verduras para las personas que viven en el seminario y los vecinos, y hemos gestionado la reforestación de los terrenos de nuestra institución.

¿Y fueron también más allá del seminario?
Ofelia Ortega:
Sí, fuimos más allá del seminario para ayudar a las iglesias de las zonas rurales a organizar talleres de formación ecológica y proporcionar apoyo financiero para poner en marcha proyectos diaconales que han beneficiado a las iglesias y a la sociedad. La visión del profeta Ezequiel se hizo realidad en nuestro Centro Teológico de Matanzas.

También pudimos incluir el Grupo de Estudios de Género y Teología en el programa de nuestra institución, y esto fue un gran aporte a la realidad social cubana. En 2004, concluida mi labor como rectora, desarrollamos el Instituto Cristiano de Estudios de Género para seguir impulsando el trabajo de nuestras mujeres en toda la isla.

Enhorabuena por la publicación de su tesis doctoral, “Teología feminista cubana: visiones y prácticas”. ¿Qué le inspiró para seguir avanzando por el largo camino hasta la conclusión de este proyecto?
Ofelia Ortega:
Para escribir y finalizar mi libro “Teología feminista cubana: visiones y prácticas”, conté con el apoyo de una red de mujeres que habían recibido su doctorado ministerial gracias a un proyecto organizado por la Dra. Letty M. Rusell. Inspiró el movimiento iniciado por la inolvidable Sarah Chakko, ciudadana del sur de la India y miembro de la Iglesia Ortodoxa Siria que, como delegada en la Primera Asamblea del CMI en Ámsterdam en 1948, insistió en los derechos de las mujeres en el movimiento ecuménico. La Dra. Russell organizó este proyecto con el Seminario Teológico de San Anselmo, en San Francisco (California) y el Instituto Ecuménico de Bossey. 

Después de haber dedicado su vida al ministerio pastoral, mujeres como yo –que ahora tengo 85 años– han recibido la bendición de obtener un doctorado ministerial y, con el apoyo de esta red, han tenido la posibilidad de publicar un libro. Ahora, intentamos reforzar esta red con los cientos de mujeres de diferentes regiones que han obtenido su doctorado ministerial gracias a este proyecto innovador.

El CMI felicita a la Dra. Ortega por estos logros. Concluimos con un versículo citado por la Dra. Phiri en la carta de felicitación: 

“Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes, siempre intercediendo con gozo por todos ustedes en cada oración mía, a causa de su participación en el evangelio desde el primer día hasta ahora”.
Filipenses 1:3-5 

* Susan Kim es una periodista independiente con residencia en Estados Unidos.