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Cover of the book

Cover of "The Way to Freedom: Letters, Lectures and Notes from the Collected Works by Dietrich Bonhoeffer".

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“Su influencia fue decisiva, por ejemplo, en el contexto de la resistencia sudafricana contra el apartheid”. La teología de la liberación latinoamericana también encontró en él una fuente de inspiración constante”, dijo el moderador del CMI, el obispo Prof. Dr. Heinrich Bedford-Strohm, que pronunció un discurso el pasado 7 de abril durante un acto que tuvo lugar en el antiguo campo de concentración de Flossenbürg, en Baviera, donde Bonhoeffer y otros opositores de Hitler fueron ahorcados en la madrugada del 9 de abril de 1945.

“Hay elementos centrales de la teología de Bonhoeffer que son de gran importancia para la teología pública ecuménica actual”, señaló Bedford-Strohm, mencionando la crisis medioambiental, el fin de la violencia en Ucrania y la superación del nacionalismo y la xenofobia.

Nacido en Breslavia en 1906, Bonhoeffer fue uno de los primeros en oponerse al nazismo en Alemania tras la llegada de Hitler al poder en 1933 y fue un partidario firme de la Iglesia Confesante, que se opuso a los intentos de control nazis en el ámbito de la teología y la vida eclesiástica.

Se implicó profundamente en el movimiento ecuménico, y más tarde entabló una estrecha amistad con Willem Visser 't Hooft, que se convertiría en el primer secretario general del CMI cuando se fundó en 1948.

“La cruel muerte de este testigo de Cristo es una gran pérdida tanto para la Iglesia Confesante en Alemania como para todo el movimiento ecuménico, que han perdido a un compañero que tenía una gran sabiduría y una fe fuerte, y también para todas las personas cercanas a él, que han perdido a un amigo irremplazable”, escribió Visser 't Hooft poco después de la muerte de Bonhoeffer.

Los escritos de Bonhoeffer sacados a escondidas de su celda tras su detención en 1943, publicados en inglés como “Letters and Papers from Prison”, se convirtieron en fuente de inspiración para personas cristianas de todo el mundo.

En 1931, Bonhoeffer fue nombrado secretario de la juventud de la Alianza Mundial para la Promoción de la Amistad Internacional a través de las Iglesias, precursora del Consejo Mundial de Iglesias.

Tres años más tarde pronunció un discurso muy conocido en una reunión ecuménica en la isla danesa de Fanø, en el que dijo que, frente a la “furia de los poderes mundiales”, “solo un gran concilio ecuménico de la Santa Iglesia de Cristo” podía hacer un llamado radical a la paz.

Bedford-Strohm subrayó que la visión de Bonhoeffer se convertiría en una importante fuente de inspiración para el “proceso conciliar” del CMI sobre Justicia, Paz e Integridad de la Creación, que siguió a la Asamblea del CMI de Vancouver, Canadá, en 1983.

“Además de su evidente compromiso con la paz, su compromiso con la justicia social se manifiesta también en palabras muy concretas que se han dado menos a conocer, pero que son, como mínimo, igual de importantes”.

 En 1935, Bonhoeffer escribió que el que se realizasen las esperanzas puestas en el movimiento ecuménico, y el que este “pronunciase una palabra de juicio sobre la guerra, el odio racial y la explotación social[...]dependería todo ello de nuestra obediencia”.

Bedford-Strohm añadió que Bonhoeffer tenía una profunda confianza cristiana que se reflejaba en su creencia de que esta fe necesitaba encontrar expresión en el mundo.

“Solo se podrán entender las posteriores decisiones personales de Bonhoeffer si se comprende lo inseparable que es para Bonhoeffer la conexión entre un compromiso radical con la fe y la vida descritas en el sermón de la montaña y el compromiso con el mundo”.

Véase también:

Keith Clements, Dietrich Bonhoeffer's Ecumenical Quest  (“La búsqueda ecuménica de Dietrich Bonhoeffer”, Ginebra: WCC Publications, 2015), descarga gratuita (en inglés)

Dietrich Bonhoeffer y la búsqueda ecuménica de la paz (grabación del seminario en línea del CMI)