World Council of Churches

Una comunidad mundial de iglesias que buscan la unidad, el testimonio común y el servicio

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Señales del avance hacia la unidad cristiana

Desde la fundación del Consejo Mundial de Iglesias, muchas han sido las señales del avance hacia la unidad cristiana.


Durante este medio siglo, la cantidad de iglesias miembros del CMI se ha duplicado con creces. Al mismo tiempo, el Consejo ha llegado a ser un organismo verdaderamente mundial. En su origen, las dos terceras partes de sus iglesias miembros procedían de Europa y de América del Norte. Actualmente, casi dos tercios proceden de otras partes del mundo.

Las iglesias de casi todas las tradiciones cristianas participan en ese movimiento hacia la unidad de la Iglesia. La Iglesia Católica Romana mantiene relaciones regulares de trabajo con el Consejo, aunque no forme parte de sus iglesias miembros.

La participación de las mujeres en la vida del CMI ha aumentado; y sus voces se hacen oír con fuerza en las reuniones ecuménicas.

También se perciben señales precursoras de la unidad en lo que las iglesias han hecho juntas en la comunidad del CMI. Han prestado asistencia a quienes se ven obligados a abandonar sus hogares expulsados por la guerra, la violencia, la pobreza y la destrucción del medio ambiente. Han expresado su solidaridad a las iglesias que sufren persecución y a las que desean conocer la voluntad de Dios en medio de las situaciones de crisis, orando por ellas y alentándolas.

En el marco del CMI, las iglesias se han estimulado unas a otras a dar un testimonio común de Jesucristo allí donde la voz de una sola iglesia no hubiera sido escuchada. Han aprendido unas de otras sobre las respectivas percepciones de las cuestiones de doctrina y de vida que las dividen.

Han aceptado el juicio de que toda forma de racismo, incluso en su propia vida, es contraria a la palabra y la voluntad de Dios. Se han interpelado unas a otras exhortándose a abandonar los lazos históricos de dominación y dependencia, y a entablar relaciones de colaboración.

Han celebrado el culto juntas utilizando las palabras y la música unas de otras, y aprendiendo a leer la Biblia con los ojos de las otras. Durante estos cincuenta anos, un número cada vez mayor de consejos de iglesias así como otras organizaciones locales, nacionales, regionales y mundiales han aunado sus fuerzas con el CMI para promover la unidad de la Iglesia.