Comunidades justas e incluyentesComo muestra de su compromiso con la justicia, la dignidad humana y la liberación, desde sus comienzos, el CMI ha acompañado fielmente a las personas discriminadas y excluidas –minorías raciales y étnicas, personas con discapacidad, pueblos indígenas, Dalits y otros– en sus luchas. Durante décadas, ha facilitado la reflexión común, el análisis, la defensa de causas y la comunicación entre ellos. Ha apoyado sus esfuerzos a nivel local, nacional e internacional, alentando a las iglesias y las sociedades a que sean más justas, receptivas e incluyentes. A pesar de que el mundo globalizado dice conectar a las personas, parecen activas varias formas de exclusión, tanto antiguas como nuevas. Algunas de ellas se adentran en la vida de las iglesias e influencian la respuesta de éstas a lo diferente y a varias formas de exclusión. La xenofobia y la violencia racial están en aumento con la migración de personas a gran escala en todo el mundo. La lucha de los pueblos indígenas por su tierra, identidad e idioma y por la supervivencia de su cultura continúa; asimismo, siguen en la India los esfuerzos por eliminar la discriminación secular basada en las castas. Han surgido nuevos desafíos para las personas con discapacidad en el contexto de la globalización económica y la violencia generalizada. Este proyecto engloba el trabajo sobre el racismo, los pueblos indígenas, los Dalits y las personas con discapacidad. El objetivo es alentar a las iglesias a que aprendan de las experiencias de defensa de causas de la gente que sufre la discriminación y la exclusión y de otras personas que realizan esta tarea de sensibilización en nombre de las víctimas. El proyecto examina cuestiones como: ¿Qué nos han enseñado estas experiencias y qué poder tiene su testimonio? ¿De qué manera las experiencias, espiritualidad y visiones de los excluidos cuestionan y enriquecen lo que tradicionalmente entendemos por unidad, misión, evangelización, espiritualidad y comunidad cristiana? Ésta es una actividad teológica con gente que se ve expuesta al racismo, pueblos indígenas, Dalits y personas con discapacidad. No son personas ajenas al problema y sus reflexiones teológicas no están influenciadas por ideologías sociales. Todos ellos pertenecen al cuerpo de Cristo, una parte de la iglesia. El proyecto facilita la reflexión teológica a partir de sus experiencias y visión del mundo, con la esperanza de que sus contribuciones puedan ayudar a las iglesias a transformarse en santuarios de amor, justicia y paz. Aunque promueve la inclusividad, el proyecto pone de relieve la justicia. Apela a las iglesias para que encaren las culturas y estructuras de exclusión de su entorno. Señala la necesidad de abordar el racismo en sus propias estructuras y en su vida. Alienta a las iglesias a hacer suyas las preocupaciones de los pueblos indígenas y convertirlas en una parte esencial de su vida. Trabaja en estrecha colaboración con las iglesias y los movimientos de la India para garantizar que las luchas de los Dalits por una sociedad sin castas se ven fortalecidas por la solidaridad mundial. Apoya a la Red Ecuménica de Defensa de las Personas Discapacitadas (EDAN) en su labor de creación de redes regionales y mundiales de personas con discapacidad, y a la hora de desafiar a las iglesias a que se conviertan en iglesias para todos. El trabajo sobre algunas de estas cuestiones específicas se realizará a través de las oficinas establecidas fuera de Ginebra, en colaboración con iglesias, organizaciones ecuménicas y redes regionales o nacionales en contacto estrecho con las comunidades locales. Los destinatarios son las iglesias miembros a nivel local y mundial.
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