Justicia y reconciliación en la Corte Penal InternacionalEl establecimiento de la Corte Penal Internacional en 2002 fue un avance de vital importancia en materia de derecho internacional. La Corte brinda a la comunidad internacional un instrumento para juzgar a las personas dentro de su jurisdicción por genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra. Gracias a la participación de las víctimas en los juicios, los procedimientos de la CPI contribuyen a la reconciliación dentro de las naciones y las comunidades y entre ellas, y a evitar la impunidad. Las reuniones bianuales con representantes de la sociedad civil facilitan la interacción entre la Corte y la sociedad civil en general. En cuanto comunidad de iglesias con una perspectiva mundial, el CMI aporta representantes de las iglesias a estas reuniones. La perspectiva ecuménica se centra en la justicia y la participación y reconciliación de las víctimas, incluidas las reparaciones. Dos líderes religiosos procedentes de países donde haya casos siendo investigados y presentados ante la Corte acudirán una vez al año a La Haya y posiblemente a Ginebra para exponer sus perspectivas, inquietudes y sugerencias. El trabajo se lleva a cabo en estrecha colaboración con el Centro para la Justicia y la Reconciliación de La Haya y la Red de Fe y Ética por la Corte Penal Internacional, de la que es miembro el CMI. Las iglesias han acogido positivamente el establecimiento de la CPI y algunas han instado a sus Gobiernos a que firmen y ratifiquen el Estatuto de Roma. Una declaración de 2005 del CMI reiteró su reconocimiento a la creación de la CPI como un instrumento permanente para exigir responsabilidad por crímenes específicos en el proceso de vencer la impunidad y promover la justicia.
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