Cuatrocientos cincuenta millones de personas de todo el mundo sufren problemas de salud mental. Los trastornos mentales y del comportamiento son comunes, y afectan a más del 25% de la población en algún momento de sus vidas, independientemente de su sexo, posición económica, religión, raza o entorno. Depresión, suicidios, esquizofrenia, epilepsia… la lista es larga y desalentadora. Es probable que en una de cada cuatro familias haya, al menos, un miembro con trastornos mentales y del comportamiento. Las familias no solo proporcionan apoyo físico y emocional, sino que son también las que soportan el impacto negativo del estigma y la discriminación.
Lamentablemente, los recursos de que se dispone en forma de profesionales de la salud mental cualificados y servicios psiquiátricos son insuficientes para satisfacer la creciente demanda. Se precisa el apoyo y los recursos de la comunidad, las iglesias y congregaciones podrían implicarse y marcar una diferencia notable.
El CMI colaborará con la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de ayudar a preparar a las comunidades religiosas para que amplíen su compromiso con la salud mental y a movilizar los recursos comunitarios para abordar este desafío cada vez mayor.
Con la orientación de un grupo consultivo multidisciplinar, los estudios por países y las dos consultas regionales sobre la salud mental promoverán los contactos y el compromiso mutuo entre los profesionales relacionados con la salud mental y los teólogos, clérigos y laicos en Asia/Asia Occidental y las Américas (América del Sur, Centroamérica y América del Norte). Sobre la base de estas consultas, se elaborará un plan de trabajo programático.
Los estudios por países se centrarán en la prevención, la identificación/el tratamiento precoz de las enfermedades y la derivación de pacientes. Además, la experiencia contribuirá a la recopilación de experiencias y lecciones aprendidas por las comunidades religiosas en materia de salud mental. El conocimiento adquirido también ayudará al desarrollo del material educativo que tiene como objetivo aumentar las competencias y capacidades de las comunidades religiosas para ocuparse de la salud mental.