Interpretación de la visión ecuménica del CMICon este proyecto, el CMI invita a las iglesias a continuar su reflexión sobre el futuro del ecumenismo y sobre su propio compromiso ecuménico. El proyecto se basa en un importante estudio de los años noventa titulado “Hacia un entendimiento y una visión comunes del CMI (EVC)”, el cual reveló que, aunque el movimiento ecuménico es más amplio que las expresiones institucionales del CMI, el Consejo es un instrumento y una expresión prominentes de este movimiento. Impulsada por el estudio y documento de EVC, la reflexión acerca del ecumenismo ha tomado distintos caminos en la última década. Por ejemplo, una Comisión Especial examinó la participación ortodoxa en el CMI; el cambio en los procedimientos de toma de decisiones desde un sistema parlamentario al actual método de consenso fue resultado directo de este esfuerzo de cuatro años, que finalizó en 2002. El potencial de la toma de decisiones por consenso como una nueva cultura institucional para el compromiso ecuménico puede afianzarse más y compartirse con otros asociados ecuménicos. Siguiendo otra vía de reflexión, las consultas sobre “El ecumenismo en el siglo XXI” se centraron en la “reconfiguración” del movimiento ecuménico. Una reunión de 2004 sobre este tema sugirió formas de fortalecer y sistematizar las relaciones entre los asociados ecuménicos. El proyecto da seguimiento a esta línea de reflexión, y puede traducirse en cambios constitucionales en la 10ª Asamblea del CMI en 2013. Una primera reunión del recientemente creado "Comité de Continuación sobre Ecumenismo en el siglo XXI" tuvo lugar en noviembre de 2007. La creación de un Foro Cristiano Mundial fue otro de los esfuerzos para estimular la reflexión sobre la reconfiguración del movimiento ecuménico. Con él, se creó un espacio abierto donde representantes de una gran variedad de iglesias cristianas y organizaciones intereclesiásticas podían examinar desafíos comunes. En 2006, la 9ª Asamblea del CMI aprobó las recomendaciones del Foro, y alentó su continuación. El documento EVC por sí mismo sigue proporcionando recursos al continuo desarrollo del ecumenismo. Por ejemplo, el CMI asegura ser una “comunidad de iglesias”, pero esto en ocasiones se cuestiona desde una perspectiva espiritual. “Orar juntos” se ha convertido en un desafío eclesiológico y espiritual, y el EVC tiene mucho que decir sobre este asunto. Por lo tanto, el proyecto Interpretación de la visión ecuménica del CMI engloba la reanudación del proceso de “El ecumenismo en el siglo XXI”, más trabajo acerca del método de toma de decisiones por consenso y un evento mundial del Foro en noviembre de 2007. Se ocupa de la comunicación, la formación ecuménica y el estudio, trabajo que realiza a través de responsables ecuménicos, jóvenes, iglesias miembros y otros organismos ecuménicos con el fin de promover la reflexión conjunta sobre la evolución del movimiento ecuménico.
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