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Signos de esperanza pese a la persistencia de problemas

La integridad de la creación

La convocatoria mundial sobre la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación, en Seúl, Corea, en 1990, estaba prevista como una reunión de iglesias que trataban de hablar con autoridad sobre cuestiones críticas contemporáneas. Fue el centro de atención de un proceso iniciado por el llamamiento de la Sexta Asamblea a favor de una lucha común contra las amenazas a la vida.
© CMI/Peter Williams

Ven, Espíritu Santo,…

…Renueva toda la Creación, fue el tema de la Séptima Asamblea, celebrada en Canberra, Australia, en 1991. "Han soplado vientos de cambio en Sudáfrica y Europa Oriental, pero el final de la guerra fría no nos ha introducido en una era de paz", dijo el secretario general del CMI, Emilio Castro. La "Guerra del Golfo" en Kuwait e Irak había comenzado tres semanas antes.
Una presentación controvertida sobre el tema de la asamblea, a cargo de la Dr. Chung Hyun Kyung de Corea, hizo que el tema del evangelio en apertura, la teología clásica frente a la contextual, pasara a lo primeros planos del programa ecuménico. Su presentación incluía danzas indígenas, una invocación de espíritus y la quema de una lista de mártires (fotografía), desde Hagar hasta los estudiantes de la Plaza de Tiananmen y hasta "nuestro hermano Jesús torturado y muerto en la cruz". © CMI/Peter Williams

Una comunidad de gracia en Cristo

En 1993, se celebró la Quinta Conferencia Mundial de Fe y Constitución en la ciudad española de Santiago de Compostela. Siguiendo la tradición de Fe y Constitución, se buscó la unidad cristiana por medio del diálogo sobre diferencias doctrinales y teológicas. Trabajando sobre la base de un estudio completo acerca de la "naturaleza de la iglesia y la unidad que buscamos", la Conferencia describió la koinonia como "una comunidad de gracia en Cristo que expresa la riqueza del don de Dios recibido por la creación y la humanidad ".
Fotografía: Arzobispo Desmond Tutu, Anglicano, Sudáfrica; Rev. Dr. Günther Gassman, director de Fe y Constitución, Luterano, Alemania; Rev. Dr. Soritua Nababan, Luterano, Indonesia. © CMI/Peter Williams

La religión no tiene nada que ver con el odio

El violento desmembramiento de Yugoslavia desgarró la sesión del CMI. Los fuertes debates y desacuerdos fueron especialmente amargos debido a que frecuentemente se utilizaban afiliaciones religiosas para inflamar los odios entre Servios, croatas y Bosnios Musulmanes. El CMI y la Conferencia de Iglesias Europeas organizaron varias reuniones de alto nivel entre dirigentes religiosos (fotografía: Patriarca Pavle, Iglesia Ortodoxa Serbia, izquierda, y Cardenal Franjo Kuharic, Iglesia Católica Romana, derecha, en Ginebra en 1992), así como la canalización de la ayuda a las víctimas de la guerra. © CMI/Peter Williams

La angustia del genocidio

En enero de 1994, el comité central del CMI fue a Johannesburgo a celebrar el final del apartheid. En abril de ese año, Nelson Mandela juró su cargo como primer presidente negro de Sudáfrica elegido democráticamente; trágicamente, pocos miles de kilómetros más al norte, se estaba produciendo un genocidio de proporciones enormes en Rwanda. El CMI contribuyó la proceso de reconciliación casi inmediatamente después del final de la guerra, pero se experimentó la necesidad de justicia en una nación traumatizada y temerosa de que los autores del genocidio, refugiados después en campamentos al otro lado de la frontera, estuvieran planificando terminar su matanza.
Fotografía: "Las cicatrices de la memoria", instalación del artista ghaniano Kofi Setordji en el Centro Ecuménico de Ginebra, Suiza, 2003. © WCC/Peter Williams

La importancia de las iglesias miembros

Cuando el comité central se reunió en Moscú en 1989 (fotografía: servicio de culto en la Iglesia Baptista de Moscú), todos sabían que el Consejo se hallaba en transición debido al contexto global así como a la situación de la iglesia y ecuménica. Era imprescindible una renovación, si no una reforma radical. Ocho años más tarde, el proceso de estudio y consulta emprendido en Moscú dio lugar a la declaración de política "Hacia un entendimiento y visión comunes del Consejo Mundial de Iglesias". En la se afirmaba que el Consejo debe centrarse más en las relaciones con sus iglesias y entre éstas, en el entendimiento de que no es un organismo externo que proporciona programas, sino un cuerpo del que son miembros esenciales. © CMI/Peter Williams

Bajo la cruz en África

La Octava Asamblea del CMI, que tuvo lugar en Harare, Zimbabwe en 1998, fue una celebración jubilosa de 50 años de hermandad. Se adoptó un enfoque especial sobre África, recordando la función positiva del movimiento ecuménico en la superación del colonialismo y racismo en el continente. Los zimbabweños, que llevaban 18 años viviendo bajo un régimen autoritario después de un siglo de opresión colonial británica y de supremacía blanca, fueron lo suficientemente valientes para describir a los visitantes sus propios temores y decepción, la pobreza, violencia y enfermedades, a pesar de que la policía secreta del presidente Mugabe se infiltró en los actos de la asamblea. © CMI/Chris Black

Un momento crítico para el diálogo interreligioso

En 2005, en una época en que se acusa generalmente a las religiones del mundo de abandonar la espiritualidad y de estar en la raíz de numerosos conflictos, el CMI invitó a interlocutores de diferentes religiones a evaluar el presente e imaginar el futuro juntos, en un encuentro interreligioso celebrado en Ginebra.
Fotografía: Dr. Yehuda Stolov, estudioso judío de Israel, y Heba Raouf Ezzat, musulmán de Egipto. © CMI/Peter Williams

Marcha por la Paz

Un río de luz fluyó a través del centro de la ciudad de Porto Alegre, Brasil, en febrero de 2006, cuando hasta dos millares de personas participaron en una marcha por la paz con velas encendidas. La marcha formaba parte de la Novena Asamblea del CMI y del Decenio para Superar la Violencia, 2001-2011. Dirigieron la palabra a las multitudes dos premios Nobel: el argentino Adolfo Pérez Esquivel y el Arzobispo sudafricano, Desmond Tutu.
© CMI/Paulino Menezes