Programas Teniendo en cuenta su tarea central como un consejo de iglesias que se llaman unas a otras a la unidad visible, el CMI se basa en las iniciativas de las iglesias y las organizaciones conexas; mantiene vivo el diálogo y la defensa de causas, construyendo relaciones y fomentando el testimonio social; y ofrece una voz y testimonio proféticos sobre las cuestiones urgentes y turbulentas de nuestros tiempos.
En febrero de 2006, la 9ª Asamblea del CMI formuló las prioridades del programa del Consejo para el próximo período. Por ello, durante los próximos siete años, el CMI continuará su labor dentro del marco de seis nuevos programas, cada uno de los cuales se basa en la labor ya realizada en esa área e incluye varios proyectos y actividades limitados en el tiempo.
Los seis programas son:
Este programa se centrará en:
consolidar las relaciones ecuménicas: entre las iglesias miembros y con los asociados ecuménicos;
interpretar y comunicar la visión ecuménica, y facilitar el análisis teológico de los desafíos ecuménicos del siglo XXI; y
garantizar la coherencia de todo el movimiento ecuménico.
Este programa alentará a las iglesias a:
llamarse unas a otras a la unidad visible, estudiar y desarrollar las posturas acordadas sobre los asuntos que las dividen, y superar la exclusión y discriminación en la iglesia y la sociedad;
trabajar juntas por una misión en el mundo más fiel, examinando cómo mantener el compromiso de unidad junto con la misión y la evangelización;
investigar dimensiones tradicionales y novedosas de la espiritualidad ecuménica, aumentando de este modo la dimensión espiritual de sus vidas.
Las comisiones de Fe y Constitución y de Misión Mundial y Evangelización del Consejo guían y posibilitan su labor de unidad, misión, evangelización y espiritualidad. Ambas comisiones están compuestas de personas inquietas y cultas procedentes de iglesias miembros y no miembros, que crean vínculos con redes comprometidas con estos temas.
Con respecto a las inquietudes de las iglesias en cuanto a la violencia, la guerra, los derechos humanos, la injusticia económica, la pobreza y la exclusión, este programa confrontará el poder y afirmará la paz:
expresando estas preocupaciones ante la ONU y otros organismos intergubernamentales;
acompañando a las iglesias que atraviesan situaciones críticas y ofreciendo un testimonio profético: especialmente en Oriente Medio y contra la violencia (a través del Decenio para Superar la Violencia);
reuniendo a las iglesias para reflexionar sobre estos asuntos y analizarlos.
La Comisión de las Iglesias para Asuntos Internacionales (CIAI) se compone de 38 personas nombradas por las iglesias y las organizaciones ecuménicas regionales para aconsejar al CMI sobre asuntos internacionales.
Este programa apoyará los esfuerzos que realicen las iglesias para satisfacer las necesidades humanas y combatir la injusticia y las amenazas a la creación. En concreto, ayudará a apoyar y fortalecer:
la capacidad organizativa de las iglesias y la responsabilidad entre donantes y receptores de recursos;
la labor de las iglesias con las personas desarraigadas;
la labor de las iglesias en cuanto a salud y sanación, dando un mayor énfasis al VIH y la salud mental;
la labor de las iglesias con respecto al cambio climático, el agua, la energía, la cuestión nuclear y el uso/abuso de las nuevas tecnologías.
Este programa apoyará los esfuerzos en el campo de la formación ecuménica y religiosa así como también procurará formación (en el Instituto Ecuménico de Bossey). Al respaldar la labor de educación/formación de las iglesias, el programa:
creará redes de profesionales de la educación;
identificará las necesidades de capacitación/educación y otorgará becas;
desarrollará y compartirá planes de estudio;
mantendrá una biblioteca y un archivo ecuménicos.
A fin de ayudar a promover la coexistencia respetuosa y la integración pacífica en las sociedades plurales, este programa:
- posibilitará diálogos bi y multilaterales, así como encuentros regionales e interculturales sobre temas como la percepción del "otro", religión y violencia, etc.
hará que las iglesias reflexionen sobre lo que significa ser cristiano en un mundo de muchas religiones;
en países donde la religión está siendo utilizada para avivar el conflicto, preparará a las iglesias para la incidencia pública interreligiosa.
En su labor del próximo período, el CMI intentará centrarse en lo que está excepcionalmente capacitado para hacer como comunidad mundial de iglesias. El esfuerzo de "hacer menos para hacerlo bien" exigirá que los programas colaboren entre sí en algunos proyectos concretos.







