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18.08.04 11:18

¿Pobre país rico? Riqueza y pobreza como desafío a la acción de las iglesias

 

Por Henrike Müller (*)

La pobreza es relativa. Pero para quienes la sufren, es absoluta. "Siempre he pensado que en Alemania y otros países de Europa occidental está el paraíso --dice MPT Basele, pastor de Botswana--. Para nosotros es muy importante constatar que también en Alemania hay pobreza, y lo que significa la pobreza en Europa occidental." En el marco de un seminario en el Instituto Ecuménico de Bossey, el pastor africano discute con otros 11 participantes de Africa, Asia y los Estados Unidos de América sobre el tema "Riqueza y pobreza como desafío a la acción de las iglesias".

Unos 8 millones de personas viven en Alemania por debajo del llamado "umbral relativo de pobreza". Niños y ancianos, trabajadores y desempleados, familias convencionales y monoparentales, están entre quienes tienen para vivir menos de la mitad del promedio de ingresos domésticos netos. Unos 2,8 millones de hogares en Alemania están sobreendeudados. Al mismo tiempo Alemania, con una renta nacional bruta de alrededor de 515 mil millones de euros, en una comparación mundial es uno de los países más ricos de la Tierra.

En otras partes del mundo, cada día significa de nuevo la lucha por sobrevivir. Diariamente 17 mil niños fallecen por desnutrición. En todo el mundo 3 mil millones de personas disponen de menos de 2 dólares diarios para vivir. En los planos nacional e internacional, se ensancha el foso entre pobres y ricos. "Pero la perspectiva mundial no debe en modo alguno quitar importancia a la situación en Alemania", opina Gundel Neveling, directora del Centro para la Responsabilidad Social de la Iglesia Evangélica de Hesse y Nassau (EKHN). "Debemos seguir luchando por la justicia social en Alemania, sin perder de vista la perspectiva mundial."

Justicia social: esto significa que "cada persona reciba lo que necesita para vivir. Ello incluye ingresos, trabajo, formación, vivienda, participación en la vida cultural y política", explica Ulrike Schmidt-Hesse, dirigente estudiantil del Centro Ecuménico de la Iglesia Evangélica de Hesse y Nassau. "Un estado democrático, que garantiza derechos iguales, debe cuidar de que todos disfruten de ciertos medios materiales básicos, pues de otro modo esos derechos no se hacen valer. La misión del estado debe ser limitar la pobreza; pero también la riqueza." Porque la democracia gana si "la desproporción entre ricos y pobres no crece demasiado."

El agravamiento de la situación económica hace necesario insistir en el debate sobre política de redistribución en Alemania y en el mundo. Las estructuras económicas globalizadas simplifican el comercio mundial, pero requieren al mismo tiempo una revisión responsable de su sostenibilidad social, comercial y ecológica.

Seminario internacional en Bossey

Una aportación al análisis crítico de la cuestión de la pobreza y la riqueza como desafío a la acción de las iglesias la ofreció recientemente un seminario en el Instituto Ecuménico de Bossey (Suiza), organizado por el Centro Ecuménico y el Centro de Responsabilidad Social. Ambos centros pertenecen a la Iglesia Evangélica de Hesse y Nassau, que es miembro de la Iglesia Evangélica de Alemania (EKD).

Al final de una semana de convivencia con debates, ponencias y grupos de trabajo se plantearon ideas creativas, que los participantes habían desarrollado teniendo en cuenta sus respectivos contextos regionales, con el fin de reflexionar en este encuentro sobre el problema de la justicia social y la responsabilidad de la iglesia y de cada individuo.

Un participante procedente de Botswana presentó un proyecto que se ocupa de la educación de los niños de grupos indígenas que, debido a una deficiente formación escolar, corren el riesgo de perder el acceso a los bienes sociales. Una participante alemana proyectó la creación de grupos multiplicadores que reaviven de nuevo el debate sobre el comercio justo y promuevan la venta de estos productos en las tiendas de venta locales. Una participante estadounidense propuso organizar una serie de conferencias sobre un uso ético del dinero.

"Las iglesias han callado demasiado tiempo"

MPT Basele destaca, junto al significado que tiene para él el seminario como ampliación de horizontes, el compromiso de las iglesias alemanas en favor de la justicia social en el mundo. "Cuando en nuestro país la iglesia intenta dirigirse al gobierno, nadie nos escucha. Agradezco mucho que en Alemania se intente llamar la atención de la sociedad y del gobierno sobre la cuestión de la injusticia social en muchas partes del mundo." Este debate no debe silenciarse nunca más: "Las iglesias han callado durante demasiado tiempo y estoy contento de que se haya iniciado el debate."

Un importante instrumento en el debate son las organizaciones eclesiásticas internacionales como el Consejo Mundial de Iglesias (CMI). Mediante su solidaridad por encima de límites geográficos y confesionales, tienen la posibilidad de perseguir sus fines en todo el mundo, de apoyar a iglesias y a grupos activos y de entablar diálogos con otras organizaciones internacionales. Uno de los objetivos del programa del CMI "Justicia, Libertad, Creación" consiste en buscar alternativas al actual modelo económico y promover el establecimiento de relaciones justas entre países y personas.

Los caminos para ello son diversos. Por ejemplo, el CMI participa en el trabajo sobre pobreza y riqueza de APRODEV, una unión de obras de beneficencia europeas protestantes, anglicanas y ortodoxas. Ha ayudado a las iglesias latinoamericanas, financieramente y con su asesoramiento, a elaborar materiales informativos sobre economía, deuda y comercio. Otros materiales preparados por el CMI con explicaciones económicas se ponen a disposición de las iglesias. En febrero de 2003 entabló el CMI conversaciones con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. La finalidad de los encuentros es mantener un debate crítico sobre los fines y los instrumentos del desarrollo.

Ya es hora de que ocurra algo

El seminario de Bossey se situó en el contexto de un proyecto temático de la Iglesia Evangélica de Hesse y Nassau bajo la responsabilidad del Centro para la Responsabilidad Social, del Centro Ecuménico de dicha iglesia y de las obras diaconales locales. El proyecto contribuye a mantener vivo el tema sobre la conducta responsable ante la pobreza y la riqueza en el contexto nacional e internacional y a llevarlo una y otra vez a debate en el ámbito eclesiástico y sociopolítico. En vista de la creciente riqueza al mismo tiempo que aumenta la pobreza, los iniciadores e iniciadoras plantean la responsabilidad social de la riqueza.

Un estudio con el título "Riqueza y pobreza como desafío a la acción de las iglesias" toma impulso del proyecto de estudio realizado por APRODEV "Cristianismo, riqueza y pobreza en el siglo XXI" y se relaciona también con la declaración conjunta de 1997 de la Iglesia Evangélica de Alemania y la Conferencia de obispos alemanes "Por un futuro de solidaridad y justicia".

El estudio y las actividades relacionadas con él parecen haber obtenido una amplia respuesta porque abordan actualmente un tema candente. "En el debate político estos temas están en el orden del día, se discute sobre el recorte de las medidas sociales y se economiza donde realmente habría que apoyar a las personas", dice Gundel Neveling. "Ya es hora de que ocurra algo."

Junto a una amplia base de datos, el estudio ofrece criterios teológicos que sitúan el tema en un contexto bíblico. La igualdad de toda persona humana ante Dios y la especial dedicación de Jesús a los pobres y marginados son las bases teológicas del trabajo. Pero también se tiene en cuenta que en la Biblia no se condena radicalmente la riqueza, sino que se critica a quien la idolatra, es decir la codicia para sí mismo y no la pone al servicio de los demás. "Es una cuestión de responsabilidad cristiana ­--recalca Ulrike Schmidt-Hesse-- , el que las iglesias trabajen por que todas las personas ‘tengan vida y la tengan en abundancia’, como dice la Biblia."

¿Qué criterios se deben seguir para formar la sociedad?

¿Qué posibilidades tiene, sin embargo, la iglesia para hacer oír su voz en el debate público? "Abrir espacios para el debate, aportar puntos de vista propios y fortalecer la conciencia social" --éstas son, según Schmidt-Hesse, las tareas fundamentales. "Se trata de la capacidad de afrontar el futuro de nuestra sociedad." De la iglesia se espera una contribución al debate sobre los valores fundamentales de la sociedad: ¿En qué criterios debe basarse la convivencia? ¿Cómo pueden fomentarse la solidaridad y limitarse las desigualdades?

La serie de actividades organizadas incluye, por ejemplo, una mesa de debate con representantes procedentes del ámbito político y económico que se ocupan de las consecuencias de la globalización y las posibilidades de controlarla; un taller sobre cuestiones de política fiscal, o un taller teológico que trata de analizar cuánta riqueza y cuánta pobreza es capaz de soportar nuestra sociedad.

Desde la publicación del estudio han despuntado dos problemas especialmente graves para Alemania. Por un lado se pone de manifiesto la brecha cada vez mayor entre riqueza privada y pobreza pública. "Reducir los impuestos no ayuda a salir de la crisis económica y social", afirma Ulrike Schmidt-Hesse. "Más bien incentiva la pobreza pública. Por el contrario, es necesario que se aumenten los impuestos que graven el capital y el patrimonio."

Por otro lado, ha resultado evidente que las estructuras económicas de Alemania y del mundo son similares. El intento de imponer el modelo neoliberal se puede observar en todas partes. Las iniciativas no deben por ello limitarse a Alemania. "Debemos intentar realizar conjuntamente un análisis de la situación y desarrollar estrategias."

La colaboración ecuménica, de gran importancia para los organizadores, ofrece numerosas formas de participación. Grupos de inspiración diaconal o aquellos que dan más importancia al compromiso social, iniciativas relacionadas con Alemania y otras orientadas al ámbito internacional, se unen en el diálogo para cooperar en el sentido de un "ecumenismo de la justicia". Este enlaza en un camino común diferentes tradiciones cristianas con el fin de fortalecer la conciencia nacional y mundial sobre la injusticia social, desarrollar vías políticas de actuación y mejorar concretamente las condiciones de vida de las personas.

(*) Henrike Müller trabaja como vicaria especial de la Iglesia Evangélica Luterana de Hannover en la oficina de prensa del CMI.

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Más información en Internet

Programa del CMI que aborda en el marco del programa Justicia, Paz y Creación cuestiones económicas y de globalización:

www.wcc-coe.org/wcc/what/jpc/economy-s.html

Centro Ecuménico de la Iglesia Evangélica de Hesse y Nassau:

www.zentrum-oekumene-ekhn.de

(sitio web en inglés y alemán)

Información sobre APRODEV (Asociación de instituciones de desarrollo relacionadas con el Consejo Mundial de Iglesias en Europa):

www.aprodev.net/main/index.htm

(sitio web en inglés)

Instituto Ecuménico de Bossey

www.wcc-coe.org/bossey/index-s.html